Recluidos en El Calafate los Kirchner definen sus próximos pasos

El futuro de Moreno, una de las definiciones que se esperan para esta semana.
Con el Lago Argentino y las imponentes montañas de la Cordillera de los Andes de fondo, el matrimonio presidencial analizó ayer en absoluto hermetismo los próximos pasos de la movida poselectoral. El refugio en El Calafate es el lugar ideal para delinear la implementación del diálogo convocado desde Tucumán el 9 de julio y la continuidad del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el Gobierno.Tal como ocurrió en otros momentos claves del kirchnerismo, la presidenta Cristina Fernández y su marido, Néstor Kirchner, eligieron la soledad de la cada vez más poblada El Calafate para trazar cual estrategas los escenarios futuros.

Luego de la derrota electoral y los cambios en el Gabinete, retomaron la iniciativa con la convocatoria al diálogo y el anuncio de llevar a cabo una reforma política enterrada hace sólo tres años. Pero no fue suficiente, los ojos de la oposición continúan posados sobre Moreno. Qué pasará con él es el gran dilemas de estas horas. Nada se pudo saber ayer aquí sobre su destino.

Ayer fue imposible trasponer el férreo operativo de seguridad instalado en la casa del matrimonio presidencial, junto al coqueto y costoso hotel Los Sauces, de su propiedad. Decenas de custodios de civil y automóviles y camionetas de vidrios polarizados iban y venían de la casa-garita que la Policía Federal tiene instalada frente a la casa presidencial. Una esquina hacia el lago, un patrullero de la Policía santacruceña. Otra esquina hacia el centro, un puesto tipo casa rodante de la Gendarmería. Dentro, rodeada y tapada por los pelados árboles, la casa de los Kirchner.

"Sólo ellos saben lo que se discute", dijeron fuentes del Gobierno nacional. La Presidenta vino aquí el jueves, tras el acto oficial en Tucumán por el 9 de julio. El ex presidente, el día previo. En Buenos Aires se había especulado con un paso inicial por Río Gallegos para encontrarse con el gobernador santacruceño, Daniel Peralta. Pero allegados a éste aseguraron que fue a Buenos Aires el martes a descansar con su familia, donde se encuentra ahora.

Peralta y la Presidenta tuvieron cruces públicos por el resultado de la elección. El kirchnerismo también perdió en su reducto natural, Santa Cruz. Pese a que la Presidenta se haya jactado de haber triunfado en esta bucólica Calafate de pocos turistas. Ayer llovió de a ratos, lloviznó otros, salió el sol al atardecer. Por suerte el sol limpió la nieve y la escarcha de la ruta que llega aquí desde Río Gallegos. En el aeropuerto de esa ciudad descansaba el avión presidencial.

Como para cizañar y confirmar la pelea, ayer salió publicada en el diario más tradicional de Río Gallegos una solicitada firmada por un amigo de Kirchner, el ex candidato a intendente Francisco "Batata" Mansilla con duros términos hacia Peralta. Lo acusó de "autista", el mismo término que la oposición nacional utilizó para calificar la primera reacción pública de la Presidenta sobre el resultado de las elecciones.

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