"Los reclamos de las cámaras empresariales tienen un tinte electoral".

En su primer reportaje a un medio gráfico, habla en profundidad del tipo de cambio, de la solidez de la economía y cómo la situación actual "es fruto de lo que hicimos". Responde a la oposición y separa los tantos en el conflicto con los empresarios agropecuarios.
La ministra de Producción. Débora Giorgi. piensa que el día después de las elecciones legislativas el camino que transitará el Gobierno será el de profundizar el actual modelo económico "de acumulación con inclusión social". En entrevista exclusiva con Página/12, la primera que concede a un medio gráfico, la funcionaria aseguró que "los reclamos de las cámaras empresariales, como la UIA y AEA, tienen un tinte electoral". También afirmó que "el actual tipo de cambio es el adecuado". Y contestó a las críticas que hace la oposición a la actual política económica. Afirmó que "Alfonso Prat Gay quiere volver al FMI porque su planteo es el ajuste constante". También cuestionó a Francisco de Narváez, quien planteó que "un poco de déficit fiscal no vendría mal". El Gobierno "debe seguir utilizando los recursos del Tesoro para impulsar la actividad, pero manteniendo la solvencia fiscal", señaló.

–Economistas que en algún momento estuvieron cerca del Gobierno afirman que el modelo actual ya no es el de 2003.

–Hay que volver a poner el eje en la inversión. Tanto en su sentido de inversión pública de infraestructura social como en la inversión de infraestructura productiva. Recuperar la inversión pública como eje de planeamiento estratégico del Estado. Y en eso estamos trabajando. Pero esto no se podría haber hecho sin lo que se hizo antes: la renegociación de la deuda externa con una quita de 67 mil millones de dólares. Por primera vez se planteó una renegociación que permitiera cumplir pagos de amortización de intereses sin una sobrecarga sobre el pueblo argentino.

–¿Cambió o no ese modelo?

–La conjunción de estas herramientas de política económica es lo que puede mostrar datos de crecimiento económico, creación de empleo, baja de indicadores de pobreza, de indigencia, productores agropecuarios que más que duplican la producción, explotaciones agropecuarias que dejan de tener sus campos hipotecados. Una industria que creció en promedio más del 50 por ciento. Niveles de inversión que llegan a records históricos. Esto consolida las bases de lo que se llama una transición de un modelo noventista, neoliberal, donde el sentido de la acumulación estaba en la acumulación financiera y de servicios y a partir de eso se pensaba que, utópicamente, generaba la riqueza, prosperidad y generación de empleo, a un modelo de acumulación productiva con inclusión y generación de empleo. Creo que marca un hito en la historia, un antes y un después. Porque esto es un cambio de gestión política que hace al desarrollo económico-social y que se sigue sosteniendo.

–¿Cuál es el otro modelo del que habla el Gobierno? ¿Se puede implementar una política similar a los noventa con lo que está pasando en el mundo?

–En las elecciones nos va a ir muy bien, porque creo que la gente vota por memoria y evalúa con hechos y propuestas en base al crédito que ganamos con haber producido el cambio que produjo Néstor Kirchner y que sigue produciendo Cristina Fernández de Kirchner. Muchos siguen anhelando el modelo de los noventa, que trajo desindustrialización, pérdida de puestos de trabajo, beneficios para pocos y concentración de la riqueza para esos pocos. Esa historia del derrame ha demostrado que no es la riqueza lo que se derrama sino que es el trabajo lo que genera riqueza.

–Hace poco hubo un cambio en la conducción de la UIA, con predominio de dirigentes del sector neoliberal. También volvieron las reuniones del Grupo de los Siete. Y ahora con el conflicto con Techint ha habido críticas fuertes de una buena parte del empresariado hacia el Gobierno. ¿Cómo lo toman? ¿Es coyuntural? ¿Puede haber un enfrentamiento?

–La Presidenta dicta los lineamientos de la política industrial y agropecuaria en base a lo que es lo mejor para todos los argentinos. Respecto del desarrollo industrial, esto se traduce en una política que alienta a la industria local como nadie lo ha hecho en nuestro país en varias décadas. De esto dan fe los excelentes balances de los últimos años de las empresas, grandes, medianas y pequeñas. En ese contexto seguiremos avanzando, tomando las medidas que permitan, en el marco de esta crisis internacional, mantener lo más preservado posible el empleo y la industria nacional. Específicamente, a través del aliento del mercado interno; del acceso al crédito a tasas blandas; de la utilización de los fondos de la Anses para dinamizar el consumo, dar continuidad a los proyectos de inversión privados que son estratégicos y potenciar la obra pública en infraestructura productiva y social.

–¿Por ejemplo?

–En pocas semanas se reglamentará la Ley de Promoción a la Producción local de motos y motopartes, que permitirá que un sector que ocupa a alrededor de 50 mil trabajadores sustituya importaciones por 450 millones de dólares y genere más empleo. Estamos reglamentando la Ley de Biotecnología y estamos trabajando en algunas modificaciones a la Ley de Promoción de Software. Nosotros seguiremos adelante con nuestra política de desarrollo con inclusión social, sin importarnos las voces que defienden intereses sectoriales concentrados o políticos muy claros.

–¿Piensa que sólo se trata de algunos dirigentes?

–No son de todos los empresarios. Más bien le diría que son los mismos de siempre y, obviamente, en estas declaraciones o acciones grandilocuentes se mezcla el tema electoral. Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner han sido los que más defendieron un proceso de reindustrialización en décadas. Tipo de cambio competitivo, estabilidad macroeconómica, defensa del mercado interno frente a la competencia desleal. ¿Durante cuánto tiempo pidieron los empresarios una ayuda para cancelar deudas impositivas, que se tradujo en la ley de facilitación de pago para deudas tributarias? ¿Cuánto tiempo la industria pidió facilidades para poder formalizar a sus trabajadores? ¿Cuánto tiempo los industriales buscaron que las AFJP privadas dieran crédito a los proyectos productivos? Hoy lo hacen gracias a la Anses. Esas leyes hoy están vigentes. La creación de más de cuatro millones de puestos de trabajo, el crecimiento de más del 60 por ciento de la actividad económica de 2003 a 2008, niveles de exportaciones record en 2008 son algunos de los hechos que tenemos para mostrar. Por supuesto que falta mucho por hacer, y nosotros siempre vamos a esperar hacerlo conjuntamente, en el marco del diálogo y la articulación del sector público y privado, pero sin abandonar los preceptos del modelo, que significan un Estado presente para asegurar la equidad y la mejor distribución del ingreso. Ahora, si eso genera críticas porque afecta intereses, seguiremos adelante con total tranquilidad.

–Otro tema de la economía que domina el debate electoral es el tipo de cambio.

–Hay una devaluación del dólar importante frente al euro y el real. Desde el pico del real a 2,50 al 1,93 hay un aumento fuerte del precio de la moneda brasileña y creo que las expectativas son una apreciación mayor del real. Y en un contexto en el que también los costos de producción, los insumos, han bajado. Quizás inicialmente hubo un período de ajuste hasta que el efecto de caída de precios internacionales llegó hasta el mercado interno. En este marco se tienen insumos que han obtenido una baja de precios. Hay un tipo de cambio que ganó no menos de un 20 por ciento de competitividad respecto al real. En este sentido el tipo de cambio es más que adecuado. Y esto se ve porque inclusive sectores que han sufrido por la crisis internacional, como el sector automotor, están recuperando sus exportaciones a Brasil. Tanto el proyecto de General Motors como el de Peugeot, si bien son plataforma exclusiva regional de Argentina para toda la región, por la magnitud obviamente que es Brasil el más importante y quieren producir acá.

–Economistas de la city muestran que la caída de importaciones es un síntoma de la caída de actividad y, a partir de ese dato, afirman que la economía está pasando por una fuerte recesión.

–Cuando se habla de que la baja de importaciones se vincula con la baja de la actividad hay un dato claro que lo desmiente. El crecimiento de la actividad económica se ha ralentizado. Está en el orden del 2 por ciento. Hay una caída en el primer trimestre de alrededor del 1,8 en la industria. Pero tenemos indicadores en materia de consumo que muestran que el mercado interno, el consumo, está fuerte. Uno de los mejores indicadores en la economía para ver el nivel de pujanza del mercado interno es el transporte urbano y suburbano, y ha crecido 1 por ciento respecto al 2008, que fue el año record histórico de Argentina. Creo que hay una acumulación de stock de importaciones que obviamente venía preparado para una economía que crecía al 9 por ciento y está creciendo ahora a tasas comunes.

–Pero las importaciones bajaron mucho.

–Existe una segunda cuestión: hay un efecto precio. Los precios de las importaciones han caído. Y una tercera cuestión es una política de defensa del mercado interno de la competencia desleal que tiene que ver con un dato internacional: el comercio mundial se presagia en una caída del 9 por ciento, con lo cual hay una sobreoferta exportadora hacia mercados, que, como el nuestro, a partir de las políticas que ha implementado Cristina Fernández de Kirchner de mantener un buen poder adquisitivo, se ha transformado en un mercado apetecible. Este mercado apetecible se ve en esta competencia desleal y hay un proceso muy fuerte de lo que yo llamo "industrialización de sustitución de importaciones".

–¿Cuáles son los sectores productivos que están pasando mejor la crisis y cuáles la sufren más?

–En el último mes hay sectores que empezaron a subir. Es el caso de alimentos, cuyo crecimiento es del 3 o 4 por ciento. Diría que los sectores en que estamos trabajando son el de la metalmecánica y automotor, donde los datos de esta semana son positivos. Vi un nivel de producción automotriz de prácticamente 43 mil autos, frente a 37 mil del mes pasado, que significa un aumento del 14 por ciento de la producción y una comparación interanual de producción de menos 20 por ciento. Pero vuelvo a decir, estamos comparándonos con el 2008, primer año de la gestión de Cristina que fue record histórico para la Argentina en un conjunto enorme de indicadores económicos y sociales. Si comparamos con cualquier otro año, vender 43 mil autos en mayo es fantástico.

–¿Qué asignaturas pendientes tiene el Gobierno para los próximos años?

–Creo que es la profundización del modelo. Y ésa es la estrategia y el alineamiento que marca la Presidenta. Y eso significa mayor generación de valor agregado, innovación, diversificación en la exportación. Y decimos generación del valor agregado e innovación en el concepto de una mejor remuneración al trabajo, a partir de lo cual ese trabajo calificado, transformado en un producto industrial, agroindustrial o en un servicio, permite un abastecimiento al mercado interno y una inserción internacional.

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