La CGT reclamó en la Rosada, pero da por perdida la batalla

La CGT reclamó en la Rosada, pero da por perdida la batalla
Además del ajuste en Ganancias, la central pide el salario familiar y el seguro de desempleo.
A pesar de que las relaciones entre la Casa Rosada y la Confederación General del Trabajo (CGT) transitan por carriles más que amistosos, la dirigencia sindical liderada por el camionero Hugo Moyano no ha podido arrancarle al matrimonio Kirchner su consentimiento para tres reclamos muy puntuales: la actualización del mínimo no imponible de Ganancias, un aumento de las asignaciones familiares y un incremento del seguro de desempleo.

El último reclamo formal en ese sentido fue realizado por los sindicalistas en junio pasado, durante una reunión con Cristina Kirchner en la Casa Rosada. Como única respuesta oficial, obtuvieron silencio de radio.

Ahora, según revelaron a Clarín integrantes del consejo directivo de la CGT, harán un nuevo intento: piensan pedir una reunión urgente con la Presidenta apenas regrese de su viaje por la India, donde se encuentra actualmente. De todos modos, las mismas fuentes admitieron muy reservadamente que "hay expectativas cero o casi nulas" respecto de que el planteo encuentre algún eco.

Según lo que trascendió, Néstor Kirchner es el más reacio a aceptar cualquier movimiento que pueda afectar la delicada situación fiscal. Y menos aún cuando escucha hablar del impuesto a las Ganancias, que -según la visión del ex Presidente- beneficiaría a sectores privilegiados de la sociedad. Recuerda, no sin cierta dosis de rencor, que el año pasado el Gobeirno no sólo ajustó el mínimo no imponible sino que además eliminó la polémica "tablita" de Machinea. Pero eso no alcanzó para sensibilizar a los sectores de la clase media acomodada y la clase alta que igual votaron contra las listas kirchneristas en las últimas elecciones legislativas.

Los motivos fiscales son contundentes: no resignar ni un solo peso en un contexto en el cual la recaudación sigue cayendo y el superávit fiscal se esfumó.

Pero están menos claras las razones políticas por las cuales la Casa Rosada se resiste a aumentar dos beneficios que van directamente a los sectores menos pudientes: el salario familiar y el seguro de desempleo.

Las quejas sindicales en estos dos puntos apuntan también al origen de los recursos que financian esos beneficios y que no sería otro más que los aportes de los propios trabajadores y los empleadores. A medida que las asignaciones familiares y el seguro de desempleo no aumentan, crecen más los recursos que administra Seguridad Social y que deberían ser distribuidos entre los beneficiarios. Pero, se sabe, junto con la plata de las jubilaciones ésta es la principal caja de la que dispone el Gobierno para cubrir sus compromisos.

En la pulseada formal con la Rosada, Moyano llegó a pedir que se dupliquen los montos del seguro de desempleo. Y desde los despachos oficiales se le replicó que hacer eso sería convalidar la desocupación cuando lo que se busca es alentar la creación de puestos de trabajo; y que por eso la intención es destinar los recursos a los planes para subsidiar la nómina salarial de empresas en crisis y así evitar las suspensiones y los despidos.

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