Reclamo empresario: acuerdo con el campo, Indec y mayor libertad

Reclamo empresario: acuerdo con el campo, Indec y mayor libertad
Méndez, de la UIA, pidió reglas claras para las inversiones; Gabbi y De la Vega se sumaron a las críticas
-Adelmo, ¿usted le cree al Indec?

El presidente de la Bolsa pareció inquietarse ante la consulta de LA NACION. Adelmo Gabbi acababa de escuchar, en la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA), fuertes críticas del presidente de la entidad fabril, Héctor Méndez. Gabbi es, desde hace tiempo, un dirigente que tiene muchas coincidencias con el Gobierno. Pero su respaldo no fue abrumador esta vez.

-Mire, nunca es bueno contestar una pregunta con otra pregunta, pero yo le pregunto a usted: ¿usted le cree?

-No.

-Bueno, es su opinión. Los números son creíbles o no, si la mayoría de la población cree o no cree. Yo soy un demócrata. Si la mayoría no cree, habrá que cambiarlos. Todo parece indicar que los ciudadanos piensan que los números no son correctos. Si todos estuviéramos de acuerdo en que son creíbles, no estaría todo el mundo, incluido el Gobierno, intentando mejorarlos.

La respuesta explica por sí sola el compendio de cavilaciones que visita, desde hace algunos meses, las cabezas empresarias argentinas. Momentos antes, Méndez había pronunciado el discurso institucional más duro de la UIA desde que Néstor Kirchner llegó al poder. Se celebraba el día de la industria ante empresarios de todos los sectores, pero -también por primera vez desde 2003- sin invitados del Gobierno. Fue deliberado. "Quisimos hacer una jornada de trabajo -dijo en voz baja uno de los organizadores-. ¿Para qué vamos a invitar a la Presidenta, para que venga y diga que está todo fenómeno? ¿Y después qué le contestamos?"

El discurso de Méndez fue acordado entre todos. Pidió una solución para el conflicto con el campo, diálogo, "reglas claras para la inversión", "una política comercial interna sobre la base de la libertad de transacción y la competencia en los mercados", "recrear una macroeconomía y un ámbito institucional que maximicen la generación de empleos y fuerzas productivas", y se preguntó el porqué de la desconfianza de los argentinos, que tienen en el exterior ahorros "que equivalen al PBI de un año". Hasta incluyó una ironía, no advertida por todos, para Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entidad que acaba de acordar con el sindicato de comercio un aporte salarial de los trabajadores para capacitación. La presidenta había ido anteayer a CAME a festejar, 24 horas antes, el día de la industria. "Aquí todos pagamos por venir a trabajar y nadie cobra por venir a figurar", soltó Méndez en el discurso.

De todos modos, las palabras del empresario parecieron conformar a la mayoría. "Fue un discurso equilibrado, reflejó las preocupaciones de todos los sectores", dijo Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio.

Méndez había hecho un recorrido por las condiciones de crecimiento "a tasas chinas" en los últimos años -que atribuyó a "una buena macro y una economía mundial que crecía de manera inédita"-, pero se detuvo en una segunda enumeración, que encabezó con un "¿Cómo es posible?".

Entonces agregó: "Que después de seis años todavía sigamos en la espera de una ley de reinversión de utilidades", "que continúe el conflicto con el campo cuando se comprueba el creciente daño que produce a la producción [...]; sus consecuencias caen sobre pueblos enteros que ven, una vez más, amenazados sus futuros", "que frente a las necesidades de financiamiento se sigan demorando los reintegros a la exportación", "que continúe la proliferación de iniciativas legislativas que generan mayores costos, pérdida de poder de dirección o mayor burocracia y que terminan sumando inseguridad jurídica e inhiben la creación de empresas y empleos" y "que siga pendiente una ley de riesgos de trabajo".

Una periodista de Canal 7 le preguntó después por qué, con el apoyo que le habían dado al Gobierno en los últimos años, se les daba ahora por reclamar. "Ahora también apoyamos", contestó Méndez. Por las dudas, el discurso había reservado un párrafo alusivo: "Quien califique este discurso de opositor se equivocará. Es sólo un mensaje que apunta a reflexionar sobre la envergadura de los desafíos que nuestra sociedad tiene que abordar".

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