Reclaman por irregularidades en balnearios de la zona del Faro

Cada vez hay menos ingresos públicos hacia las playas de la zona y aquellos que aún existen, presentan condiciones precarias y dificultades varias para la gente. Los concesionarios realizan obras privadas y dudan de su fiscalización y los vecinos y turistas deben caminar varios metros para llegar a la playa.
En una práctica continua de los últimos años, muchos de los concesionarios de los balnearios de la costa marplatense no permiten el ingreso a sus playas por considerar su espacio privado; debido a la licitación municipal obtenida oportunamente.

Los pocos clubes de playa que cumplen con la normativa de habilitar un acceso público hasta la arena en sus instalaciones, o bien una vía lindera a estas, lo hacen en condiciones en que muchas personas, por ser el caso de gente mayor o niños, tienen serias dificultades de acceder finalmente al sector de la playa pública.

Algunos turistas adelantados a la temporada se encontraron con que una de las playas públicas a la que asistían todos los veranos hoy se encontraría licitada y su acceso a los visitantes, restringido. En la zona costera de la avenida Martinez de Hoz al 4300 han demolido un médano en los trabajos de acondicionamiento para los predios allí licitados y el único ingreso público existente es de prácticamente imposible uso para la gente de tercera edad.

No sólo los surfistas que utilizan esas playas comunmente se ven afectados, sino que lo que es peor, ese acceso público está orientado hacia las rocas. Uno de los concesionarios de la zona directamente no permite el ingreso a la playa pública desde sus instalaciones y, por lo tanto, desde la principal arteria vehicular mencionada anteriormente. Por el contrario, se colocaron carteles para derivar el ingreso al nuevo balneario, no cumpliendo con las normas municipales de tener una entrada pública sobre la avenida.

Aunque el progreso empresarial de la zona es una gran satisfacción para cientos de personas y eleva indudablemente la calidad de servicios y atención turística de la ciudad; ha sido fehacientemente comprobado que desde hace mucho años los que viven en la zona del Faro, para ir a la playa, tienen que caminar varios cientos de metros si quieren ingresar por algún paso público.

De cara al verano, preocupa la situación para aquellos turistas que no tienen la posibilidades de abonar parcelas de sombra en balnearios privados. A esta situación tan particular del día a día veraniego se suman las playas de estacionamiento improvisadas en cualquier sitio y manejadas por prepotentes personas que inducen al pago obligado -de una tarifa que ellos disponen- a cualquiera que ocupe un espacio con su vehículo.

Las construcciones cercanas al mar que achican el espacio de playa, también se suman a la problemática que atenta contra el turismo.

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