Reclaman que la ayuda social a los menores salga por consenso

Fue una coincidencia lograda por Elisa Carrió y Gerardo Morales con monseñor Jorge Casaretto. Dijeron que el tema debe debatirse en el Congreso. Pero, en cambio, plantearon alguna diferencia sobre el alcance de esos planes sociales.
La puerta del Episcopado se abrió, puntual, como habían quedado, a las 17.30. Unos minutos antes, en un gesto nada inocente, la Iglesia Católica había difundido su propuesta para asistir a los niños pobres en la Argentina (ver $ 12.900 millones). De modo que cuando el presidente de la Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, saludó a Elisa Carrió y a Gerardo Morales, más que hablar, lo que hizo fue escuchar. La charla duró una hora y cuarto y el anfitrión oyó más de una decena de veces que el plan K es una trampa y que si no tiene modificaciones lo único que se logrará es fomentar el clientelismo y tomar de rehén a los pobres. "Van obligar a los chicos de tres años a ir con el choripán a los actos del oficialismo", advirtió Carrió.

La Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical instaron a la salida de la reunión a debatir un proyecto consensuado en el Congreso. Los dos partidos opositores quieren que la asistencia sea universal. Universal quiere decir para los padres que están desocupados y para los que tienen trabajo. "Una cosa es que los pobres coman y otra es liberarlos", sostuvo Carrió para defender su postura.

La Iglesia, en cambio, focaliza en las familias sin empleo o en las que cobran en negro. En ese sentido, parecería una postura algo más cercana a la del Gobierno, aunque tiene una diferencia sustancial: el oficialismo habla de una ayuda que oscila entre los 2,5 y los 3 millones de pobres. La Iglesia dice que tiene que ser ampliada y habla de seis millones de necesitados. Algo así como decir que no adhiere al proyecto oficial pero que también se queda a mitad de camino de la oposición.

"Queremos un acuerdo y que haya consenso. No queremos polemizar", dijo Casaretto al cabo del cónclave. El consenso, según explicó una alta fuente del Episcopado, se debe lograr en el Congreso.

En este punto, la Iglesia coincide plenamente con los radicales y con la Coalición. Carrió y Morales agregaron que el proyecto debe tratarse cuanto antes, aunque debe sancionarlo el nuevo Parlamento. "Lo tenemos que aprobar en conjunto. Ojo que, si no, podemos terminar con un proyecto gatopardista para unos pocos y con el Gobierno eligiendo a quién le da y a quién no. Esto tiene que ser para todos", puntualizó el jefe de la UCR.

Los líderes del Acuerdo Cívico llegaron a ver a Casaretto ¿que los recibió con el director de Cáritas, Gabriel Castelli¿ junto con una nutrida comitiva. Estuvieron, el economista y diputado electo Alfonso Prat Gay; el jurista y también diputado electo Ricardo Gil Lavedra; el ex ministro de Salud de Raúl Alfonsín, Aldo Neri; y Elisa Carca, coautora con Carrió de un proyecto de ingreso ciudadano a la niñez presentado en 1996.

"Pedimos lo mismo que entonces, un ingreso independiente de la condición laboral de los padres", indicó Carca. Prat Gay amplió: "La trampa del Gobierno es querer aprobar pseudoplanes universales como el de (Hugo) Moyano y (Jorge) Recalde. Nosotros buscamos una implementación universal y que el derecho sea de cada hijo".

Pero Recalde, diputado del Frente para la Victoria, salió al cruce. Si bien sostuvo que el proyecto de las asignaciones por hijo es "una cuestión de Estado" limitó el alcance. "En el país no sobran los recursos como para darles a los que no lo necesitan", dijo. Recalde puso la lupa en la oposición y pareció aludir directamente a Carrió: "Es necesario discutir sin sectarismos y sin posiciones partidarias. No hay que meter en el medio el debate entre oficialismo y oposición".

En el horizonte del proyecto asoma una gran polémica. Carrió y Morales se mostraron intransigentes con la propuesta K: "El Gobierno quiere retener a los pobres en la pobreza y usarlos de rehenes". No llamó la atención que usaran las mismas palabras.

Se habían reunido para desayunar en el departamento de Carrió para fijar criterios. La jefa de la CC recibió a su aliado con una mesa de medialunas y tostadas con queso dietético, té, café y una consigna: "Gerardo, esta es la perversión final de Kirchner hacia los pobres".

Morales aceptó que, si no hay cambios, no van a acompañar al kirchnerismo en el Congreso.

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