Reclama Boudou que el Congreso investigue a Papel Prensa

Reclama Boudou que el Congreso investigue a Papel Prensa
Tras las presiones de Moreno, denunció un manejo irregular del abastecimiento
En un nuevo capítulo de la embestida que inició el Gobierno contra Papel Prensa hace dos meses, el ministro de Economía, Amado Boudou, dijo que las últimas asambleas de accionistas "estuvieron plagadas de irregularidades", de las que acusó a los diarios Clarín y LA NACION, y afirmó que el Estado quiere averiguar si existe un "monopolio o distorsiones" en la venta de papel de diario.

El ministro pidió, en ese contexto, que la Cámara de Diputados abriera una investigación sobre la empresa.

La secuencia de presiones sobre Papel Prensa y sus principales accionistas - Clarín y LA NACION, los dos diarios de mayor circulación del país- apunta a que el Estado tome el control de la empresa. Ese proceso adquirió un ritmo vertiginoso en los últimos días.

En efecto, a las amenazas proferidas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les siguieron el reemplazo de dos directores y dos síndicos estatales dentro de Papel Prensa; el forzado cambio de Eduardo Hecker por Alejandro Vanoli al frente de la Comisión Nacional de Valores, que fiscaliza a las empresas que cotizan en Bolsa, y el recambio de Carlos Pacios por Daniel Reposo como titular de la Sindicatura General de la Nación.

Reposo se presentó anteayer en la sede de la empresa para exigir indebidamente documentación; coincidió con una llamada intimidatoria que habría realizado Moreno al presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi.

Durante la conferencia de prensa que brindó ayer en el Ministerio de Economía, Boudou anunció que pretende declarar ante las comisiones de Presupuesto y Hacienda, de Finanzas y de Libertad de Prensa de la Cámara de Diputados. Afirmó también que quiere "conocer el verdadero funcionamiento de esta empresa" y brindar el "informe del Ejecutivo sobre la historia de esta firma mixta creada en 1969". Sostuvo que "hace 40 días que el Gobierno está pidiendo información en carácter de accionista y no obtuvo respuesta".

Las acusaciones de Boudou y el supuesto desconocimiento sobre el funcionamiento de la empresa privada -de la que el Estado posee el 27,5 por ciento de las acciones- contrastan con todos los documentos en los que los funcionarios estatales pusieron la firma durante años sin objeción alguna.

El Estado, que nunca cumplió con la obligación contractual de retirarse como accionista, siempre supervisó el funcionamiento de esta firma que provee papel a unos 150 periódicos del país.

En efecto, los representantes estatales, también los de la gestión kirchnerista, invariablemente estuvieron presentes en las reuniones de asamblea y en los órganos de vigilancia y fiscalización -pues el Estado es accionista con privilegio de nombrar funcionarios en todos los órganos- y las decisiones empresarias siempre fueron aprobadas por ellos, incluso todas las relativas al precio que se cobra por el papel de diario (un tema del que los accionistas privados se excusan).

Si al ministro pretende declarar ante las comisiones del Congreso, podría pedirle asesoramiento a quien se desempeñó durante varios años como director estatal en la firma, el diputado kirchnerista Dante Dovena, que aprobó todos los balances anuales y trimestrales y todas las políticas de venta de papel.

También, podría preguntarles al ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, Carlos Mazzon, Juan Drucker, o a los ahora ex síndicos Alejandro Turri y Carlos Vidal, entre otros funcionarios que renunciaron por presión de Moreno. O a los actuales directores, Beatriz Paglieri y Omar Gallo, designados hace pocos días a instancias del secretario de Comercio Interior.

La semana pasada, LA NACION dio cuenta de los sorpresivos cambios que se produjeron en la empresa, en la Sindicatura General de la Nación y en la Comisión Nacional de Valores, que fueron realizados a instancias de Moreno y de Boudou para ejercer presiones sobre Papel Prensa.

Hubo, desde entonces, varias nuevas inspecciones en las cuales el Estado buscó atajos legales o comerciales que permitieran presionar sobre la firma.

Una de esas inspecciones fue ordenada por la Comisión Nacional de Valores, que nunca había tenido problemas con la empresa.

Papel Prensa, que no es una compañía mixta sino privada, cotiza en Bolsa y, por lo tanto, presenta balances trimestrales y anuales y suministra toda la información empresaria que se le requiere. Y, en contra de lo que dice Boudou, en Papel Prensa explican que la empresa siempre fue financiada por LA NACION y Clarín y por aportes estatales que provienen del Fondo Celulósico Papelero (ley 18.312), constituido por los aportes de los citados diarios.

En la Bolsa y en la empresa

Pero Moreno pretendió que la Bolsa de Comercio también hiciera sentir su peso sobre Papel Prensa. Por eso, llamó por teléfono a Gabbi y, según fuentes cercanas al titular de la Bolsa, el tono de la comunicación habría incluido desde el anuncio de piquetes hasta cierto tono intimidatorio. Al día siguiente, Moreno le envió a Gabbi una carta, en lenguaje más neutro.

Quienes vivieron la situación afirman que Gabbi quedó en una incómoda posición: si no cedía a las presiones de Moreno, corría el riesgo de sufrir represalias contra las autoridades de la Bolsa de Comercio. Ante esa disyuntiva, el organismo se ajustó al reglamento interno y ordenó una inspección registral en Papel Prensa, de la cual no surgió sanción alguna.

Boudou al parecer no ha reparado en las acciones de los propios funcionarios estatales. El lunes pasado, 24 horas antes de la conferencia de prensa en la que pidió una investigación legislativa, Reposo, nuevo titular de la Sigen, había desembarcado personalmente en las oficinas que Papel Prensa posee en Bartolomé Mitre al 700. Allí, él y otros directores estatales recibieron dos discos compactos con documentación copiosa y secreta de la compañía.

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