En la UIA rechinan los engranajes

En la UIA rechinan los engranajes
Un grupo de dirigentes objetó a la conducción de la central fabril su alineamiento con las corporaciones del campo. La Presidenta está armando un encuentro con empresarios.
La decisión de la cúpula de la Unión Industrial Argentina de acompañar a la Mesa de Enlace en su acto de la semana pasada en el Rosedal de Palermo agudizó las tensiones dentro de la entidad. Un grupo de empresarios de los sectores que más se benefician con la política industrial –protección aduanera, tipo de cambio competitivo, promoción del mercado interno, regímenes especiales– protestó ante el presidente de la central fabril, Héctor Méndez, por la estrategia de confrontación con el Gobierno. Y en particular, por dejar pegada a la entidad a la figura de Hugo Biolcati, el presidente de la Sociedad Rural. El planteo fue previo a la reunión de Junta Directiva de ayer, aunque allí mismo se acordó evitar cualquier escándalo en el encuentro formal. En paralelo, algunos de los dirigentes disgustados con el manejo de la UIA participarán el próximo martes de un almuerzo con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Olivos, al que asistiría un grupo grande de empresarios.

El mar de fondo que trajo dentro de la cámara de industriales su alineamiento con la Mesa de Enlace obligó a Méndez a dar explicaciones en la Junta Directiva. En el comunicado de prensa que resumió lo ocurrido en ese encuentro, el punto tres dice textualmente: "Sobre la presencia de los vicepresidentes de la UIA en el acto del campo, el presidente de la Unión Industrial ratificó que habían concurrido oficialmente cumpliendo con instrucciones suyas, en respuesta a la invitación formulada por la Sociedad Rural durante la Conferencia Industrial que se celebró días pasados en Pilar". Méndez asumió la responsabilidad de la decisión para liberar de esa carga a los empresarios más allegados al Gobierno que objetaron la presencia de la UIA en Palermo.

Entre los críticos a las autoridades de la central fabril se encuentran dirigentes de los sectores metalúrgico, textil, del calzado, de juguetes, marroquineros y de varias federaciones provinciales, empezando por las de Buenos Aires y Santa Fe. Sin embargo, el peso específico de estos sectores dentro de la UIA es actualmente bajo, ya que el poder real lo detentan los dos grupos empresarios más poderosos del país: Techint y Arcor.

Méndez no fue al acto en el Rosedal por encontrarse de viaje, pero en su lugar estuvo el vicepresidente primero a cargo de la presidencia, Miguel Acevedo –de Aceitera General Deheza–, y otros encumbrados dirigentes de la central, como Federico Nicholson –de Ledesma–, Daniel Funes de Rioja –abogado y presidente de la cámara de industrias de la alimentación–, Luis Betnaza –de Techint– y Juan Carlos Sacco –de la cámara de gráficos–. "Dentro de la UIA hay un clima espeso porque mucha gente no se banca quedar al lado de Biolcati, alguien que toda su vida planteó un modelo antiindustrial. Cómo vamos a ir a un acto a darle apoyo a una persona que tiene un proyecto antagónico al desarrollo industrial. Es una incongruencia", protestó ante este diario un directivo de la UIA, hoy corrido de los primeros lugares.

En este contexto, el Gobierno decidió mover algunas fichas. La presidenta Cristina Kirchner está organizando para el próximo martes un almuerzo –aunque aún no se definió si en lugar del mediodía será la noche– con un amplio grupo de empresarios para transmitirles un mensaje conciliador de cara al 2010. La intención sería bajar los decibeles para generar un clima más relajado que el de los últimos dos años, a partir del conflicto con las corporaciones agropecuarias. La perspectiva oficial es que las condiciones externas e internas permiten prever para el próximo año una importante recuperación económica, que no tiene sentido empañar con confrontaciones innecesarias. El ministro de Planificación, Julio De Vido, está llamando a empresarios de distintos sectores para convocarlos al encuentro, que está previsto en la Quinta de Olivos. Algunos esperan que allí se reflote el proyecto del acuerdo económico y social, varias veces anunciado y que siempre quedó en la nada.

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