Con rechazos, la reforma parcial gana espacio

El oficialismo insiste en avanzar con los retoques a la Carta Magna, mientras que la oposición sostiene que sólo se busca la reelección
Rechazo total o reforma parcial; son las alternativas que manejan la oposición y el oficialismo respecto de una nueva posibilidad de reforma de la Constitución provincial; más allá de que pueda parecer un juego de palabras.

La dirigencia opositora objeta la intención del Gobierno de modificar la Carta Magna por considerar que lo único que se persigue es garantizar la reelección indefinida del gobernador, José Alperovich. Desde el oficialismo, las voces se unificaron en torno de cómo deben ser los cambios del texto: la reforma debe ser parcial, no total, y ajustada a los puntos que fueron rechazados por la Corte Suprema de Justicia: integración del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) a través de un decreto del Poder Ejecutivo y la enmienda de la Ley Fundamental a través de la Legislatura. Claro que lo central, para los oficialistas pasa por la reelección de Alperovich en 2011. “Tiene derecho a ser reelegido”, afirmó el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, blanqueando la meta del alperovichismo.

LA GACETA consultó a varios dirigentes políticos, de una y otra vereda, sobre las características que podría o debería tener el nuevo llamado para una reforma constitucional. El concejal radical José Luis Avignone consideró un desatino la propuesta, aunque dijo que en caso de prosperar la iniciativa “hay que mejorar el mamarracho realizado”. Rafael Bulacio opinó que es razonable una Constitución perdurable y que promover un a reforma total “sería una pésima noticia”.

Para el opositor José Cano (UCR) “hay una intención obscena de perpetuarse en el poder”. “Es poco serio impulsar un cambio so pretexto de cubrir las vacantes en la Justicia”, manifestó el legislador Esteban Jerez.

En general, los políticos opositores concluyeron que el único fin que se persigue desde la Casa de Gobierno es la reelección del titular del Poder Ejecutivo y que el resto son excusas para cubrir el propósito de fondo: permitir a Alperovich que se pueda presentar para un tercer mandato en 2011, sin que esa posibilidad pueda ser objetada por la Justicia. Esto último constituye el principal temor del gobernador, que lo reconoció públicamente con una denuncia: “hay integrantes de la Justicia que no permitirán que pueda ser candidato”.

Otros calificiativos usados por la oposición, en contra de una eventual reforma, fueron “inviable” y “despropósito”.

Acotada

Los políticos que responden a Alperovich entienden que la modificación de la Ley Fundamental de la provincia debe ser parcial y ajustada a los temas que fueron declarados inconstitucionales por el máximo tribunal; principalmente el referido al sistema de selección y designación de jueces.

Esta postura es la que prima, fundamentalmente, después de que Alperovich definió que la reforma será parcial y no total, “para que no haya más especulaciones”. El tema cobró vuelo durante este mes, pese a que, en caso de concretarse, la elección de los convencionales constituyentes se hará en 2010, según se deslizó desde el propio Ejecutivo.

Próspero Barrionuevo dijo que el sistema de las enmiendas debe mantenerse; José Orellana opinó que la crisis judicial justifica la reforma, y José Alberto Cúneo Vergés indicó que se debe respetar al constituyente.

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