Rechazo vecinal a todas las torres de telefonía celular

El intendente municipal y los concejales fueron convocados para el martes, a las 20, en el mismo lugar donde cayó la estructura metálica de 60 metros
Los vecinos del barrio Latino no quieren que la torres con antenas de telefonía celular vuelva a levantarse en La Arcada y Estomba. Argumentan que no sólo la temen al desastre que pudo haber producido el martes por la noche, cuando la estructura metálica de 60 metros se estrelló cerca de varias casas, sino que sospechan graves problemas de salud ante la permanente exposición a las radiaciones electromagnéticas.

Con el acompañamiento de la sociedad de fomento, los vecinos formalizaron una convocatoria al intendente municipal, Cristian Breitenstein, y a todos los concejales, para las 20 del martes próximo, en el lugar del hecho, donde les plantearán su posición.

El viernes presentaron la invitaciones y más tarde radicaron una denuncia penal en la Comisaría Segunda.

Sergio Méndez, Hugo Bibé, Ricardo Flores, Darío Rivera, Sandra Huenupán y Germán Justus coincidieron anoche en la necesidad de retirar prontamente los hierros retorcidos que permanecen en Estomba al 3.200 y en rechazar la reinstalación de la torre. También pedirán el retiro de las antenas que están a metros de las escuelas 25 y 48.

"No sólo nos quejamos por lo que pasa en nuestro barrio; queremos instalar el tema en toda la ciudad y por eso convocamos a todos los vecinos. Yo estoy muy asustada porque la antena bien pudo haberme destrozado la casa", dijo Sandra Huenupán, mamá de cuatro niños.

Sergio Méndez sostuvo que hace años que gestionan el retiro de las torres, "no sólo por las fallas estructurales sino por los efectos que las radiaciones pueden generar en la salud". También indicó que son frecuentes los dolores de cabeza y sangrado por la nariz, sobre todo en los niños y en las mujeres.

Sandra Huenupán afirmó que tiene un hijo de 6 años que nació con malformaciones. "Cuando quedé embarazada, hacía dos años que estaba en el barrio, a metros de la antena, y mi chico también sufre fuertes dolores de cabeza", explicó.

"La mayoría de los problemas están relacionadas con la alta presión", continuó Méndez, quien vive en Estomba 3.209 y cree que sólo un milagro evitó la tragedia.

Germán Justus dijo que el terreno donde está la torre es propiedad de Movistar, pero que también hay antenas que utilizan las empresas Claro y Personal.

"Hasta ahora, los empresarios no vinieron a vernos. Tampoco los funcionarios municipales y los concejales", se quejó Justus.

Hugo Bibé consideró que más allá del origen del accidente, no se tomaron los recaudos correspondientes y que en forma reiterada ha reclamado, ante el encargado de mantenimiento, la iluminación de la antena, el pararrayos y un cerco perimetral completo. Recordó que hasta hace cuatro años había un vigilador y que ahora se habla de un atentado, pero, de ser cierto, con las medidas se seguridad se hubiese evitado.

En octubre de 2007, una asamblea extraordinaria del consorcio decidió el retiro de las antenas de telefonía celular ubicadas en el edificio de Sarmiento 256, el que se efectivizó en marzo del año pasado.

El rector de la Universidad Nacional del Sur anunció el mes anterior idéntica medida respecto de las torres ubicadas cerca de la Escuela de Agricultura y Ganadería, y del complejo de 12 de Octubre y San Juan.

Argumentando riesgos para la salud, desde 2005, la Sociedad de Fomento y Cultura de Villa Amaducci espera definición a su pedido para el desmantelamiento y retiro definitivo de las dos torres con 20 antenas de transmisión, recepción y emisión de microondas para uso de telefonía celular ubicadas en Baigorria y Punta Alta y Rojas.

Bomberos.

Los vecinos del barrio Latino cuestionaron la actitud de los bomberos, quienes arribaron varios minutos antes de que cayera la torre. "No supieron qué hacer y ni siquiera dispusieron la evacuación del lugar, pese a que tuvieron tiempo para ello. Al parecer, no están preparados para esta clase de emergencias", sostuvo Hugo Bidé.

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