Rechazo oficialista a que la oposición se autoconvoque

Pichetto advirtió que Cobos no tiene facultades para llamar a sesiones legislativas en el receso.
El oficialismo desconocerá, por inconstitucional, cualquier autoconvocatoria de la oposición en el Congreso en pleno receso estival.

El kirchnerismo frenó, así, en seco el llamado de la oposición y del vicepresidente Julio Cobos a una reunión de labor parlamentaria y, luego, a sesiones especiales en ambas cámaras con el fin de analizar los dos últimos decretos presidenciales: el que echa mano de reservas del Banco Central para realizar pagos de deuda externa y el que destituye a Martín Redrado al frente de esa entidad.

En la voz del jefe de bloque de senadores del PJ, Miguel Pichetto, el oficialismo advirtió ayer que sólo la presidenta Cristina Kirchner tiene la facultad de llamar a sesiones -ordinarias o extraordinarias- durante el receso legislativo, por lo que la oposición, si desea respetar la Carta Magna, debe esperar hasta marzo.

"Cobos carece de toda facultad para convocar a una reunión de Labor Parlamentaria mientras el Senado está en receso, como ocurre actualmente", sentenció Pichetto.

La oposición relativizó estos argumentos: reiteró que, por tratarse de decretos de necesidad y urgencia (DNU), tanto la Constitución nacional como la ley que reglamenta el dictado de estos instrumentos habilitan al Congreso a sesionar en cualquier época del año. Sin embargo, la advertencia del oficialismo caló en la oposición, a tal punto que los principales jefes de bloque redefinen por estas horas su estrategia para evitar que una posible autoconvocatoria a sesionar sea cuestionada por la Justicia.

¿Qué perturba los planes de la oposición? Básicamente el temor de que en la Cámara de Diputados, donde los bloques opositores ejercen un claro dominio -y, por lo tanto, donde radican las mayores posibilidades de que los decretos sean rechazados-, su presidente, el oficialista Eduardo Fellner, no avale con su firma el pedido de una sesión especial, como estipula el reglamento. Sin esa firma, la eventual autoconvocatoria podría ser impugnada por inválida.

"Aquí hay que ser inteligentes, prudentes y racionales. Por eso hay que estudiar bien la autoconvocatoria y contar los números", advirtió ayer Elisa Carrió (Coalición Cívica)

Ante este embrollo jurídico y reglamentario, la oposición bajó los decibeles de su embestida, aunque reclamó ayer, por nota a Fellner, una reunión de labor parlamentaria para intentar acordar una salida "razonable". "Si el oficialismo persiste en desconocer nuestro pedido de sesión especial, insistiremos con la autoconvocatoria, que podría ser avalada por Ricardo Alfonsín (vicepresidente 1° del cuerpo)", advirtió el diputado Federico Pinedo (Pro).

El oficialismo hizo llegar ayer su respuesta: Fellner convocará a una reunión de jefes de bloque, pero sólo de carácter informal. No habrá labor parlamentaria, ya que para el oficialismo no hay sesión para debatir. Y por canales informales hizo saber a Alfonsín que si autoriza una autoconvocatoria será impugnada.

El kirchnerismo se empecina, así, en esmerilar todas las ofensivas opositoras con argumentos reglamentarios y jurídicos. Sólo ofreció como gesto de diálogo una reunión informal de jefes de bloque -en la que difícilmente se pongan de acuerdo sobre qué hacer con los DNU- y su presencia, el miércoles próximo, en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, primera instancia en la discusión de los DNU en el Congreso. Lo hizo a sabiendas de que difícilmente allí prospere el rechazo a los dos polémicos decretos oficiales, ya que en esa comisión oficialismo y oposición están empatados en ocho miembros cada uno.

Habrá que ver si la oposición se conforma con estos resultados o bien insiste en una autoconvocatoria en el Congreso, pese a los posibles reproches legales.

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