"Rechazo la falta de diálogo y el alineamiento sin amplitud de ideas"

El hermano del gobernador bonaerense toma distancia de los Kirchner y anticipa que seguirá en política.
Después de la derrota del 28 de junio, su salida como secretario general de la Gobernación bonaerense fue el peor golpe político que tuvo que enfrentar su hermano más poderoso, Daniel Scioli. Nunca quiso explicar los motivos del alejamiento. Ayer se cumplió un mes desde que José "Pepe" Scioli decidió alejarse del espacio político que el gobernador defiende contra viento y marea. Con una bermuda blanca algo deshilachada, chomba a rayas y un bronceado furioso, el hermano del medio de los Scioli aceptó romper el silencio ante Clarín.

¿Renunció o le pidieron que se fuera?

No voy a contar los pormenores de mi salida. Por respeto a mi hermano, a quien quiero y estoy profundamente agradecido por la oportunidad que me dio, los trapitos sucios se lavan en el entorno familiar. Nunca me van a escuchar decir nada malo de la gestión de Daniel. No lo hice ni cuando estaba adentro, ni tampoco lo haré desde afuera. Seguimos teniendo una excelente relación.

¿Decidió irse luego de la derrota del 28 de junio?

Por mi constante y excelente diálogo con los intendentes, no me sorprendió la derrota. Aunque ya parezca una frase trillada, no tengo dudas de que el pueblo se cansó de esta manera de hacer política. No quiere más confrontación ni avasallamiento de un poder del Estado frente a otro. El habitante reclama equilibrio y paz. Se votó en ese sentido.

Usted criticó las testimoniales, se diferenció del kirchnerismo y terminó yéndose, ¿no pudo convencer a su hermano?

Te repito, no voy a hablar de mi hermano. Aprendí mucho a lo largo de 12 años de estar a su lado. Siempre supo cómo pensaba yo. Decidí dar un paso al costado simplemente por diferentes maneras de ver la realidad. En junio, mi realidad me indicaba que se podía perder la elección y que subestimar a la gente era un error. Respeto la firmeza que muestra el Ejecutivo Nacional y creo en los presidentes fuertes, pero rechazo la falta de diálogo y el alineamiento sin amplitud de ideas.

¿Se jubiló de la función pública?

Absolutamente no. Voy a jugar en política. Y lo haré con convicción. Me ofrecieron sumarme en algunos espacios. Optaré por el lugar donde haya mesura política y libertad. En síntesis, equilibrio y respeto por las instituciones, tanto públicas como privadas. Hay que esforzarse, como se consiguió en Uruguay, Chile o Brasil, a tener un rumbo fijo más allá de las ideologías. A pensar en el largo plazo, en eso estamos atrasados.

¿Ese espacio puede ser el peronismo disidente?

Si, podría ser, aunque no es el único. Tengo muchas cosas en común y excelente diálogo con Francisco De Narváez. También con Sergio Massa y Carlos Reutemann.

¿Y el macrismo?

Mauricio es uno de los dirigentes de la renovación política argentina. Pero todavía le falta demostrar gestión en la Ciudad. Y cometieron errores como la designación del "Fino" Palacios.

¿Aceptaría ser candidato para algún cargo en 2011?

No puedo decir que voy a jugar en política y rechazar una postulación desde un lugar que me represente. Aunque hoy lo veo muy lejano, obvio que puedo ser candidato.

¿Inclusive en un espacio político que presente candidatos que compitan con su hermano?

No hay que dramatizar la política. Daniel nunca hizo política en contra de la política. Y yo hago lo mismo. Se puede participar sin descalificaciones. Nada es blanco o negro. No voy a competir por un cargo con mi hermano. Pero sí puedo ser candidato o cumplir cargos como lo hice en el pasado. Quiero volcar toda mi experiencia en un lugar donde sienta ideas similares en relación al país que queremos. Desde ese lugar, voy a hacer política.

¿Rechazó ser candidato de Kirchner antes de las testimoniales?

A pesar de los rumores, nunca nadie me ofreció nada.

Pero en caso de un llamado, ¿hubiese acompañado a Kirchner?

No. Pero insisto, nadie me llamó. Hablo con muchos sectores empresarios, banqueros y la Iglesia. Todos, como yo, estamos muy preocupados por lo que está sucediendo. Nadie duda de que hay que honrar las deudas, pero no se pueden violentar las instituciones, como lo que sucede en el Banco Central. Reconocer los errores es un síntoma de grandeza. No tengan dudas de que estas turbulencias del verano no serán gratuitas y, como siempre, lo pagarán los que menos tienen, que son los más vulnerables.

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