Rechazo a la despenalización de drogas

Macri y buena parte de los gobernadores peronistas están en contra de las iniciativas sobre la legalización del consumo personal
Con números de consumidores de marihuana y de cocaína en vigoroso aumento en todo el país, buena parte de los gobernadores oficialistas piensan en los graves problemas que ocasionará en sus distritos la despenalización del uso de drogas. Están alarmados. Se oponen al intento del Gobierno de impulsar una ley que permita el consumo personal de esas sustancias hoy prohibidas y alertan a la Corte Suprema sobre las derivaciones de un fallo que habilite la libertad de elección sobre las drogas.

La posición del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, es bien conocida. Ya tuvo roces con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, por rechazar la permisividad sobre las drogas. Pero el bonaerense no está solo. Mauricio Macri (ciudad de Buenos Aires), Juan Schiaretti (Córdoba), Daniel Peralta (Santa Cruz), Mario Das Neves (Chubut), José Luis Gioja (San Juan), Luis Beder Herrera (La Rioja), Julio Alperovich (Tucumán) y Celso Jaque (Mendoza), entre otros, también rechazan la tolerancia hacia el consumo de drogas.

El santafecino Hermes Binner, en cambio, se mostró favorable a la despenalización: "La primera definición es decidir si el consumidor es una víctima o un victimario. Por mi formacion profesional, considero que es una víctima a la que hay que ayudar antes que condenar", dijo el mandatario socialista a LA NACION.

El gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, considera que "la despenalización y la imputabilidad de menores son temas que dividen a la sociedad", por lo que prefiere escuchar más opiniones antes de definirse.

De todas maneras, la posición en las provincias tiende a concentrarse en la oposición a todo proyecto o sentencia que libere el consumo de drogas. En Salta así lo dijo a LA NACION el vicegobernador, Andrés Zottos, a cargo esta semana del Poder Ejecutivo provincial.

Las estadísticas oficiales marcan el universo de consumidores entre los 16 y los 65 años: 6,9 por ciento (cerca de 1.200.000 personas) fuma marihuana y 2,5 por ciento (unas 450.000) inhala cocaína.

Para Macri no es una solución tolerar el consumo personal; así se lo hizo saber a LA NACION: "Estoy en contra de la despenalización. No es la mejor manera de abordar un tema como éste, que ha alcanzado una dimensión social tan grave y alarmante. Lo importante y prioritario es discutir una política integral para avanzar en la lucha contra la drogadicción. No se puede categorizar como delincuentes a los que consumen, pero el Estado tampoco puede dejar de asumir las responsabilidades que le corresponden".

Reacciones en el interior

El fallo que la Corte Suprema anticipó mediante trascendidos y el proyecto de ley impulsado por el ministro Fernández dispararon una inesperada reacción negativa en el interior del país.

Fuentes bien informadas de los movimientos legislativos del oficialismo aseguraron esta semana a LA NACION que el proyecto de despenalización será uno de los primeros en ingresar este año en el Congreso. Y no esperan que sea fácil su tratamiento.

Es que los gobernadores tienen escenarios complejos en sus provincias. "A Santa Cruz nadie le preguntó si estaba de acuerdo o no con la despenalización de la droga. Nosotros tenemos nuestra propia problemática", explicó Peralta. Y ese panorama delicado encuentra en los adolescentes las principales víctimas del narcotráfico: fuma marihuana el 16,2 por ciento de los chicos que asisten a escuelas de nivel medio santacruceñas, con un 4,3 por ciento que consume cocaína.

El gobernador Das Neves también pidió que las provincias sean consultadas antes de tomar decisiones en la Casa Rosada. Su provincia tiene el mayor porcentaje de consumo adolescente de cocaína en el país, con el 5,3% de los chicos en escuelas secundarias, según un sondeo de la Sedronar de 2007.

Scioli, al frente

Scioli fue de los primeros en hacer pública su diferencia con aquellos que pretenden imponer como algo habitual el consumo de drogas: "Estoy en contra de despenalizar el consumo de cualquier droga. Detrás de los hechos de inseguridad en los que vemos una ferocidad incomprensible generalmente hay drogas. Por eso no hay que legalizarlas".

El cordobés Schiaretti siguió a Scioli y se plantó fuerte la semana pasada, al igual que lo hizo en la controversia sobre las retenciones al campo. "Estoy en contra de cualquier ley que facilite el acceso de narcóticos a la población", afirmó.

Alperovich mantiene su tajante negativa a tolerar el uso de drogas: "Estoy totalmente en desacuerdo con la despenalización. Cuanto más cueste consumir drogas, mejor".

En las provincias del Norte hay coincidencia en oponerse a la despenalización de las drogas. "Para mí no es una solución", aseveró el vicegobernador salteño Zottos. Y en Jujuy fue el secretario provincial de prevención de las adicciones, Eduardo Alderete, el que expuso la opinión: "Estoy de acuerdo con humanizar los tratamientos de adicciones, pero no en despenalizar el consumo".

Jaque fijó la posición en Mendoza: "No es aconsejable. No es penalizar para que la persona vaya presa, es para que la Justicia, con el auxilio del Estado, tenga un correcto acompañamiento para salir de un flagelo que está haciendo mucho daño".

Tampoco el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, adhiere a una política de tolerancia: "No me gusta el tema de la despenalización, si bien nadie quiere perseguir al que consume, no creo que se vayan a entender los límites". Su colega Beder Herrera les comentó a los periodistas riojanos que la propuesta de despenalizar el uso de drogas "es uno de los pocos puntos" que lo separan del Gobierno.

En Neuquén se preparan para el nuevo escenario que abriría un fallo de la Corte. "Decidimos no polemizar frente a lo inevitable que resulta un fallo de la Corte y el tratamiento del tema en el Congreso. Creemos que lo mejor es pensar desde ahora en el día después", comentó a LA NACION el ministro de Justicia, Seguridad y Trabajo, César Pérez.

La Iglesia, por su parte, difundió en las últimas semanas mensajes contrarios a la liberalización del consumo de drogas. Actores de peso político podrían aliarse nuevamente, como ocurrió por las retenciones al campo, para criticar la de despenalización de las drogas.

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