Rechazan la estatización de Telecom

Analistas y ejecutivos consideran que la gestión pública no podría sostener el recambio tecnológico y las grandes inversiones
La idea de estatizar Telecom Argentina que estudia el Gobierno no convence al grueso de los analistas y referentes del sector consultados por LA NACION. Consideran que, en el aspecto político, no es la solución al conflicto y está lejos de aplicarse. En el aspecto operativo y técnico, creen que traer al Estado al negocio no será viable y volverá lo peor de Entel, porque las telecomunicaciones exigen agilidad, renovación, relaciones internacionales y grandes inversiones.

Distinta es la visión de los gremios del sector, que se consideran capaces de materializar una autogestión de la segunda operadora del país, que sólo en nueve meses es capaz de levantar 1006 millones de pesos en utilidades. También ven con buenos ojos esa posibilidad algunos industriales electrónicos argentinos.

En lo que hace al aspecto político, referentes y jugadores del sector coinciden en apuntar que "es muy pronto para hablar de estatización", algo que piensan incluso los socios argentinos de Telecom Italia en Sofora (la sociedad controlante de Telecom Argentina), el grupo Werthein. Sin embargo, la avanzada estatal es una variable inestable: por la tarde del jueves último, los rumores sobre un decreto de caducidad de licencia fueron y vinieron sin obstáculos. Operadores del sector dijeron incluso que "el texto del decreto está y hay que ver si sale".

Para algunos, como Enrique Carrier, director de la consultora especializada en telecomunicaciones Carrier & Asociados, "no existe relación entre la estatización y el problema de competencia que está detrás. Habida cuenta de que el Estado dispone de herramientas de control, la amenaza de estatización muestra su incapacidad para actuar como regulador con el problema".

"Pasaron dos años antes de que tomara cartas en el asunto y ahora el Gobierno espera que en sólo uno esté todo cerrado. No suena razonable el tratamiento del problema", dijo Carrier. El problema en cuestión es la participación accionaria que tiene, desde 2007, Telefónica en Telecom Italia y que viola los pliegos de licitación de Entel. A los ojos de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), esto pone en jaque la competencia en el mercado argentino y coloca a Telecom en una posición monopólica. La desconfianza del analista por un avance en la estatización es una visión compartida en una empresa del sector, que considera la jugada oficial como una muestra de presión sobre los italianos y, en última instancia, sobre Telefónica para que venda algún activo en el país.

Malos recuerdos

En lo que respecta a lo estrictamente operativo y técnico, los analistas y empresarios coinciden en señalar que, con la historia de gestión estatal del país, la estatización no llevará a buen puerto el servicio y no resultará viable.

Alejandro Fargosi, abogado especializado en telecomunicaciones que trabajó en Entel, apuntó que "estatizar sería un retroceso de 65 años. Sería volver a probar una estrategia que ha fracasado con peronistas, radicales, militares, liberales y estatistas".

"El sector de las telecomunicaciones sería devastado, porque una Telecom estatal o mixta competiría con el resto en desigualdad de condiciones. Aprovecharía las prebendas obteniendo contratos del sector público; financiamiento más barato y mejor trato sindical, beneficios de los proveedores e impositivos", dijo el analista, y agregó: "Tener la caja de Telecom sería un negoción sólo mientras esté bien gerenciado: Entel también era un negoción cuando Perón la expropió".

En la misma línea, Alejandro Prince, de la consultora Prince & Cooke, sostuvo que la peor alternativa que maneja el Gobierno es la "estatización. El manejo de los gremios y el Estado probó fracasar en la historia argentina. Es una herramienta de burocracia y clientelismo y mala administración. Esto es particularmente malo en un sector como el de las telecomunicaciones, que requiere de dinámica y de capacidad de gestión mayores que las de un servicio de trenes. Requiere gerenciamiento y buenos vínculos internacionales para conocer las novedades y los desarrollos tecnológicos. El Gobierno no daría certidumbre y, sin eso, no podrían ejecutarse grandes inversiones. El recambio de infraestructura sería inviable y estaríamos condenando a la empresa al fracaso", apuntó.

Franco Cecchini, director de operaciones de iPlan, consideró que, teniendo en cuenta la historia, "una Telecom pública tendrá una mala gestión". Sin embargo, advirtió: "El tema de fondo es la falta de una estrategia en materia de telecomunicaciones".

A favor y capacitados

La CGT y Foetra, el sindicato del sector, apuntaron que los trabajadores están capacitados para gestionar la empresa. Un técnico de Foetra explicó: "Telecom tiene el grueso del plantel tercerizado y eso seguiría funcionando bien. Lo que es de importación se seguiría, tal cual lo hacíamos con Entel".

La Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas, Luminotécnicas, Telecomunicaciones, Informática y Control Automático (Cadieel) también abrazó la idea de una empresa estatal. Claudio Krämer, presidente de la entidad, explicó que Telecom y Telefónica favorecieron, en la mayoría de los casos, a los proveedores internacionales, faltando a la normativa del compre trabajo argentino. "Una vuelta a la esfera pública, además de desmonopolizar el servicio de telefonía, también desmonopolizaría la compra de equipamiento", concluyó.

50%

En acciones

* Es la participación que tiene Telecom Italia en Sofora, sociedad controlante de Telecom Argentina. La otra mitad está en manos del grupo Werthein.

1,5%

De control

* Es la participación que tiene Telefónica en Telecom Argentina por formar parte del consorcio Telco, que tiene más del 22% de Telecom Italia. El vínculo vulnera los pliegos de Entel y, según las autoridades argentinas, pone en jaque la competencia en el mercado local.

20%

La magnitud del negocio

* Es lo que crecieron las utilidades de Telecom Argentina en los primeros nueve meses de 2009. La empresa ganó $ 1006 millones en ese período y las ventas netas totalizaron $ 8861 millones. El crecimiento fue impulsado por los servicios de telefonía celular y el acceso a Internet, que la empresa provee a través de Personal y de Arnet.

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