La CGT rechaza amenaza de despidos y no resigna el reclamo por aumentos

La ofensiva empresaria para postergar las paritarias por seis meses generó bronca en los gremios. Moyano insiste en repudiar la imposición de techos para los aumentos
La CGT dio ayer el primer paso en su estrategia para contener la ofensiva empresaria que busca imponer un congelamiento salarial como moneda de cambio para asegurar la estabilidad laboral en medio de las complicaciones generadas por la crisis global. “No es posible congelar el salario real”, advirtió el número dos de la central obrera, Juan Belén, al salir al cruce de la aspiración de algunos sectores industriales que para preservar las fuentes de trabajo quieren postergar el arranque de las paritarias al menos hasta el segundo semestre del año.

La elección de Belén para comunicar el rechazo sindical a la idea de congelar los sueldos no fue un dato menor. El adjunto de Hugo Moyano en la conducción cegetista es, además, uno de los principales referentes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), justamente el gremio que aceptó esa modalidad en el conflicto con la autopartista Paraná Metal, un ejemplo que ahora la industria pretende imponer como caso testigo para el resto de las actividades.

Tras rechazar que los términos de la negociación para evitar los 1.200 despidos en Paraná Metal pueda convertirse en el modelo a seguir en otros conflictos, Belén insistió en que los gremios no cederán en su objetivo de seguir recuperando el poder de compra de los trabajadores y fundamentó los reclamos de aumentos en los últimos incrementos de tarifas de servicios públicos y transporte. “Es imposible congelar el salario este año porque ha aumentado todo, hasta los impuestos. ¿Por qué no les piden a los generadores de precios que congelen? Que no nos pidan a nosotros, porque el sueldo del trabajador va por la escalera y los precios van por el ascensor”, criticó el sindicalista.

Ese mismo argumento repetirá la conducción cegetista cuando se reúna mañana en la sede de entidad para celebrar, con atraso, el cumpleaños de Moyano. Allí, según adelantó a El Cronista un referente de la cúpula sindical, habrá un fuerte repudio a la pretensión empresaria de que el salario se convierta en la variable de ajuste para paliar los efectos de la crisis y la desaceleración económica. “Hay mucho malestar con esta posición permanente, en especial de parte de los industriales, de volcar siempre toda la carga de los problemas sobre el costo laboral”, cuestionó un gremialista.

En ese sentido, en el entorno del camionero mastican bronca por la dimensión pública que tomó la solución aplicada en Paraná Metal y no ocultan cierta desconfianza por la postura asumida por el Gobierno en el conflicto. “Acá habría que trabajar con algún criterio unificado, las soluciones no pueden ser tan informales y anárquicas, deben responder a una política global”, apuntó un dirigente respecto del planteo que hará mañana la conducción sindical.

Si bien en la CGT descreen de la posibilidad de que las empresas puedan imponer la solución del congelamiento en las próximas paritarias, reconocen que ese discurso y el temor de que se multipliquen los despidos y suspensiones en algunas actividades podrían perjudicar sus pretensiones sobre la futura recomposición salarial. “Se busca instalar un escenario que nos obligue a negociar la pauta más baja posible”, advirtió el referente de un gremio industrial.

En lo formal, la intención de la central obrera es evitar hablar de pisos o techos para los incrementos. Aunque varios gremios, como maquinistas y encargados de edificios, ya adelantaron reclamos que superan el 20%, y hasta el propio Belén aseguró que el parámetro mínimo para las subas será el 18% que el Gobierno prometió como aumento para los jubilados.

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