Rechaza Alan García los "actos repulsivos" de Chile

El gobierno de Bachelet niega las acusaciones de espionaje a Perú
LIMA.- El presidente de Perú, Alan García, expresó ayer su "enérgico rechazo" por el presunto espionaje por parte de Chile, a cuyo gobierno pidió que abriera una investigación sobre el incidente. "Son actos repulsivos que no corresponden a un país democrático", señaló García.

"Quiero expresar ante el país, el pueblo chileno, ante Sudamérica y ante la opinión pública mundial mi rechazo enérgico y categórico a esta ofensa que se hace a la soberanía del Perú", dijo el mandatario en una declaración pública en el palacio de gobierno de Lima.

La declaración de García se produjo después de que el Consejo de Seguridad Nacional analizó el caso del suboficial de la fuerza aérea peruana Víctor Ariza, acusado de espiar a favor de Chile y bajo arresto desde el pasado 30 de octubre, según se divulgó el viernes.

La respuesta de la Casa de la Moneda a las palabras de García no tardó en llegar. El canciller chileno, Mariano Fernández, pidió "serenidad" a las autoridades peruanas y negó de nuevo que Chile esté involucrado en el caso de espionaje denunciado por Lima.

"El gobierno [chileno] no practica el espionaje, y no aceptamos imputaciones de ninguna parte", dijo Fernández, en respuesta a las declaraciones de Alan García.

"Al Perú en general y a la opinión pública les pedimos también, como el presidente García lo ha señalado, serenidad, y les pedimos sobre todo a las autoridades peruanas investigar a fondo el asunto", añadió el canciller chileno.

Las acusaciones del gobierno peruano han provocado una nueva crisis diplomática entre Perú y Chile. García interrumpió su participación en la cumbre de la APEC (Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico) celebrada el fin de semana en Singapur.

El presidente peruano había cancelado la entrevista que tenía previsto mantener allí con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, pero ambos mandatarios conversaron en privado, según diversas fuentes. Según el canciller peruano, José Antonio García Belaunde, fue Bachelet quien se acercó a García para transmitirle que "no tenía nada que ver en el asunto [del supuesto espionaje]". "Fue una aclaración sobre su responsabilidad personal, no la de su gobierno", añadió García Belaunde.

Alan García regresó a Lima anticipadamente para hacerse cargo del seguimiento de la crisis. "Queremos creer que éstos [los promotores del supuesto espionaje] son algunos sectores, no el gobierno en su conjunto, y, por cierto, no el pueblo chileno; [queremos creer] que son algunos sectores que todavía conservan las costumbres dictatoriales y pinochetistas en la relación de Chile con sus vecinos", agregó ayer García, en alusión al gobierno militar de Augusto Pinochet.

Investigación

En su declaración, García dejó claro que no acusaba al gobierno de Bachelet de ser responsable del espionaje, pero le solicitó que investigara los hechos. Para facilitar esa tarea, Perú enviará a Chile toda la información recopilada por la fiscalía.

"En ningún momento hemos adelantado que la presidenta chilena sea responsable directa o autora de esto, y tal vez ni sus propios ministros, pero cualquiera que sea el nivel de los funcionarios o mandos que han hecho esta ofensa contra el Perú, tenemos el derecho pleno a exigir explicaciones", dijo García.

El mandatario peruano anunció que pedirá a una "autoridad mundial" que no especificó que haga un rastreo del origen de los pagos que, supuestamente, Chile hizo al suboficial Ariza por sus informaciones.

"Temor y complejo"

Para García, el supuesto espionaje de Chile refleja el "temor" de este país ante lo que definió como "avance y desarrollo" económico de Perú. "Vean en este acto de espionaje un homenaje a la grandeza y al crecimiento del Perú; sólo el débil apela a estas armas. Si este avance genera [...] este tipo de comportamientos propios de una republiqueta y no de un gobierno democrático, nosotros lo lamentamos", añadió.

Durante la reunión con el Consejo de Seguridad Nacional, el gobernante peruano recibió información sobre las declaraciones hechas por Ariza al juez a cargo de la causa, los documentos que supuestamente prueban las transferencias de dinero recibidas desde Chile y el intercambio de mensajes electrónicos entre el suboficial y un destinatario chileno.

Según informaciones publicadas por el diario peruano La República , Ariza habría comenzado a espiar para Chile en 2002, cuando trabajaba como agregado militar en la embajada peruana en Santiago. El suboficial -que se encuentra aislado y bajo estricta vigilancia en el penal de máxima seguridad de Piedras Gordas, al norte de Lima- habría contado con la complicidad de otros tres miembros de las fuerzas armadas peruanas: un técnico y dos suboficiales.

El escándalo de presunto espionaje se ha convertido en la espada de Damocles de las complejas relaciones entre Perú y Chile, dos países enfrentados por una guerra en el pasado y con un conflicto fronterizo pendiente, pero unidos por lazos comerciales y migratorios. Desde que asumió como presidente, en 2006, Alan García se propuso acercarse a Santiago y mantener por cauces separados los lazos comerciales y la demanda que su gobierno presentó en 2008 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para delimitar su frontera marítima con Chile.

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