Receta K para cuidar el dinero

Por Maximiliano Montenegro

La declaración jurada del matrimonio presidencial asombra por donde se la mire. ¿Cuál es el fondo de inversión que les reporta semejantes beneficios? En fin, ¿quién les dio la fórmula?

La declaración jurada del matrimonio presidencial asombra por donde se la mire. Las fuentes del enriquecimiento del año pasado (de $17,8 a $46,7 millones + $ 29 millones + 158%) abren más interrogantes que las mediciones del INDEC. Ya sea por el famoso terreno fiscal de El Calafate adquirido a 132.000 pesos y vendido dos años después a 6,3 millones de pesos, por la liquidación del chalet familiar de Río Gallegos a un valor –según fuentes inmobiliarias– superior al de mercado, o por la duplicación de los millonarios alquileres cobrados en un año.

Pero más allá de esas operaciones –más propias de la investigación de fiscales o jueces que del análisis económico– siempre es interesante observar cómo "protegen" su dinero quienes cuentan con información de la que carecen millones de argentinos cuando buscan resguardar el valor de sus ahorros.

Los Kirchner declaran que el 60,4% de sus depósitos bancarios son plazos fijos en dólares. Pese a la impresionante fuga de capitales de los últimos dos años, por su suerte para Martín Redrado, semejante nivel de dolarización de cartera no es la regla en el sistema financiero. Los depósitos en dólares se duplicaron desde 2007, pero aun así hoy llegan sólo al 18,8% del total. Justamente, la pesificación todavía predominante es lo que otorga –a diferencia de los tiempos de la convertibilidad– solidez al actual sistema bancario. Es el mejor dique frente a una corrida bancaria: si una entidad registrara dificultades para devolver depósitos, el Banco Central podría emitir los pesos necesarios y prestárselos para que cumpliera con sus clientes.

Ahora bien, ¿por qué el matrimonio K, a contracorriente del promedio de los argentinos, coloca entonces la mayor tajada de sus ahorros monetarios en dólares?

Una explicación posible es que los inquieta el riesgo país, todavía el peso no les despierta suficiente confianza. O temen a una devaluación, dada la incertidumbre política que reina desde la crisis del campo. O tal vez simplemente es una corazonada: "presienten" o "intuyen" que el dólar irá en ascenso.

¿Tasas o dólar?, ése es el cotejo habitual que realiza cualquier inversor en la Argentina a la hora de decidir si depositar su dinero en pesos –atraído por las altas tasas de interés que ofrecen los bancos en moneda local– o en divisas, a salvo de una devaluación pero con una modesta tasa de interés.

Sin embargo, los Kirchner consiguieron, increíblemente, escapar a ese clásico dilema argentino. Según su declaración jurada, al cierre de 2008, poseían depósitos a plazo fijo en dólares por U$S 5.315.738 (al cambio de 3,47 al 31 de diciembre: 18.445.611 pesos). Según consta en el rubro "ingresos", el rendimiento de esos "certificados de plazos fijos en dólares" fue de 2.207.974 pesos. En un cálculo conservador que toma en cuenta el stock de depósitos verdes al cierre del año anterior, una tasa de interés del ¡12% en dólares! El sueño de cualquier ahorrista: alta rentabilidad sin riesgo cambiario. En 2008, de acuerdo con datos del BCRA, la tasa promedio para depósitos de más de 1 millón de dólares fue de ¡2,8%!

¿Qué banco remuneró a los Kirchner con tanta generosidad por sus depósitos dolarizados? Si el dinero no fue colocado en "certificados de plazos fijos en dólares", como dice la declaración, sino en un fondo de inversión, ¿cuál es el fondo que les reporta semejantes beneficios? En fin, ¿quién les dio la fórmula? En la jerga de Carta Abierta, ¿por qué no la (re)distribuyen?

En la declaración jurada del matrimonio ante la Oficina Anticorrupción, en el reglón "otros ingresos", se mencionan también "certificados de plazos fijos en moneda extranjera" por 1.291.481 pesos. ¿Son intereses de otros depósitos en dólares que no declaran en el ítem "depósitos y dinero en efectivo" porque fueron retirados antes del cierre del ejercicio? ¿Son ingresos de una cuenta en el exterior?

Las cuentas personales de los K son también un buen ejemplo de la absurda regresividad del sistema tributario argentino. El año pasado, el matrimonio percibió ingresos por casi 5,5 millones de pesos sólo en concepto de intereses. Por esa renta financiera pagaron cero (0) de Impuesto a las Ganancias, cuya tasa máxima es del 35 por ciento.

Néstor y Cristina tampoco tributaron Ganancias por la compraventa del "terrenito" de El Calafate –que les significó un beneficio de más de 6 millones de pesos–, una ganancia de capital también exenta en la Argentina en cabeza de una persona física.

Pese a las promesas de campaña, después de seis años de administración K, el Estado dejará de recaudar otra vez este año más de 5 mil millones de pesos por la exención del impuesto a las Ganancias, a las rentas financieras y las ganancias de capital, como las derivadas de la compraventa de títulos y acciones.

Algún día, tal vez, la oligarquía destituyente tolere que un gobierno popular extienda el Impuesto a las Ganancias a la rentas financieras o restablezca el tributo a la herencia, como sucede en países tan de izquierda y revolucionarios como Estados Unidos o Chile.

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