El receso le hace un guiño al entrenador.

RACING: Hoy Racing cumple años. Ciento seis años de una magnífica historia. Pero con un presente poco alentador que lo muestra muy comprometido en la lucha por mantener la categoría. En el día a día, este paréntesis por la doble fecha de Eliminatorias le hace un guiño a Ricardo Caruso Lombardi para resolver varias cuestiones del equipo.
Cuatro jugadores estarán en condición de regresar, tras reponerse de sus lesiones, cuando el sábado 4 de abril, en el Cilindro, se juegue el clásico ante River. De ese póker de posibles vueltas, Franco Zuculini es quien genera mayor ilusión. El volante, ya recuperado del desgarro más largo del mundo, disputó su último partido con el Sub 20 en Venezuela, el 8 de febrero. De actuar ante el conjunto de Néstor Gorosito lo hará tras un parate de dos meses y posiblemente en la posición de volante por derecha, perpetuando al doble cinco compuesto por Wagner-Yacob.

En la última línea, Caruso tendrá la posibilidad de contar con dos variantes más. Franco Peppino se recupero de un desgarro en el recto anterior izquierdo; y Marcos Cáceres, de una dilatada recuperación por un esguince en la rodilla izquierda, que sufrió en la pretemporada. El otro que podrá volver luego del receso es Rubén Ramírez, quien dejó atrás un desgarro en la pierna derecha y el último domingo jugó en Reserva.

Así, el técnico podrá contar con nuevas variantes en todas las líneas que comprenden a jugadores de campo. Dos defensores, un volante y un delantero. Cuatro refuerzos para enfrentar la última y decisiva mitad del campeonato.

Más allá de estos regresos, ninguno de los hombres aptos para volver presentan la capacidad de modificar la falta de juego que mostró el equipo en este Clausura. En el plantel no existe ese jugador distinto. No obstante, Caruso confía en Sebastián Grazzini para solucionar ese déficit. Un zurdo criterioso y con buen manejo, pero que arribó de Newell's en deficientes condiciones físicas.

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