Recesión, sexo y retenciones

Por: Ricardo Roa

A la economía global la sacude un sismo que nadie sabe cuándo parará ni cuánto daño va a provocar. Los datos de la recesión brotan por todos lados.

Algunos de los últimos: las exportaciones en Japón cayeron más de una cuarta parte. Que es sombrío el horizonte para autos y electrónicos, el fuerte nipón, lo prueba la Toyota: registra sus primeras pérdidas desde 1940.

China hace todo lo que puede para frenar el bajón de sus famosas tasas de crecimiento. Y ojalá lo logre: en todo el mundo hay velas encendidas por eso. En Italia más de 3,6 millones de personas admitieron problemas para comprar alimentos. Y el jefe del FMI aconseja todo lo contrario de su recetario habitual: subir el gasto público y bajar los impuestos.

El mundo está dado vuelta y la recesión parece arrasar con todo. Pero no es así. Hay algunas excepciones, como la industria del sexo. Se venden más preservativos y objetos eróticos. Una explicación: la gente sale menos. Pero entre los que siguen saliendo se da lo mismo aunque de otra manera. Se triplicaron en Londres las visitas de agentes financieros a webs que organizan citas extramatrimoniales.

La Argentina aporta lo suyo. La producción industrial dejó de crecer por primera vez en 6 años. Esta es la novedad. Lo otro es conocido: por la pelea con el campo, la soja quedó fuera de la baja de retenciones. Y las que se anunciaron no tendrán impacto productivo: el trigo está ya cosechado y el maíz completó su siembra.

Más de lo mismo son las internas de palacio. La ministra de Producción acaba de asumir y tuvo por la soja una batalla con Moreno, con menos rango pero acceso directo a Kirchner. El resultado tampoco sorprende: ganó Kirchner.

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