La recesión, una pesada carga sobre los hombros de Obama.

Algunos analistas dicen que su plan de reactivación no será suficiente para revertirla.
WASHINGTON.- Más allá del triunfo de Barack Obama, los norteamericanos suelen repetir que lo mejor de 2008 fue? que se terminó. El problema es que apenas amaneció 2009 y no son pocos los que ya querrían dar vuelta la página de todo el calendario.

Y quizá sea el propio presidente electo demócrata quien impulse esa idea. No por nada, Obama advirtió esta semana que el repunte económico de Estados Unidos podría comenzar allá por octubre o noviembre próximos, si es que todo sale bien.

Si no, la recesión podría "durar años", admitió. En ese caso, el chiste fácil sobre lo mejor del año se escuchará otra vez en 2010 o en 2011.

Lo cierto es que Obama asumirá las riendas de los Estados Unidos el martes 20 con una larga lista de variables en amarillo o en rojo. Entre otras, el desempleo, que llegó al 7,2% en diciembre, la tasa más alta en 16 años. Para peor, los despidos pueden llevarla al 9% para fines de año.

¿Déficit fiscal? Llegaría a la astronómica suma de 1,2 billones de dólares. ¿El crecimiento? Brillará por su ausencia y la retracción seguirá en los sectores financiero, inmobiliario y automotor, además de extenderse por las universidades, con miles de estudiantes en problemas para afrontar sus matrículas. Hasta la industria pornográfica, créase o no, le pidió ayuda al Congreso.

"Esto se parece horriblemente al inicio de la Segunda Depresión. ¿Así que se va a actuar lo suficientemente rápido y con audacia para evitar que esto ocurra? Pronto lo sabremos", se permitió dudar Paul Krugman.

El último ganador del premio Nobel de Economía se define un progresista y fue muy crítico de George W. Bush, por lo que debería ser más un defensor que un objetor de Obama.

Sin embargo, Krugman cree que los desafíos económicos que afrontará el demócrata resultan demasiado grandes para afrontarlos con un paquete de 775.000 millones de dólares.

Aunque pueda parecer mucho (al fin y al cabo, ese monto triplica el PBI argentino anual), Krugman anticipa que será insuficiente. "Esto genera temores reales de que el próximo gobierno esté reduciendo deliberadamente sus planes en un esfuerzo por alcanzar un consenso bipartidario", concluyó.

Inefectivas

Lo notable es que Krugman no es el único economista cercano a las ideas demócratas que expresa sus dudas.

Howard Gleckman, del Centro de Política Tributaria (TPC, por sus siglas en inglés), también teme que el plan se reduzca a "un montón de dinero", pero pocas nueces. Para empezar, porque "el elemento más sorprendente [del paquete] es cuán convencional es la mayoría de sus ideas". Ideas, claro está, que considera "inefectivas".

Obama confía en que su plan de 775.000 millones de dólares le permitirá crear unos 3,5 millones de empleos. Pero también busca que salga del Congreso con el apoyo de, por lo menos, 80 de los 100 senadores.

Este número incluye a buena parte de los republicanos, con la excepción del puñado de conservadores fiscales que quieren comenzar a reducir el déficit público cuanto antes.

El presidente electo estima que si la clase política envía un mensaje de consenso a los estadounidenses, la espiral descendente de desconfianza y retracción del consumo podría detenerse y, con suerte, revertirse.

Pero ¿en qué se traduce esa "espiral"? En los shoppings, los locales compiten por mostrar los cartelones más grandes de descuentos (llegan hasta el 80%), pero la gente no compra: las ventas navideñas cayeron el 2,2% con respecto a un año atrás, lo que encarna la peor caída desde 1970.

Y hay más: el 52% de los encuestados por la Asociación de Retirados dice tener problemas para pagar cuestiones esenciales, como alimentos, remedios y combustible; el 44%, que se ajustó para pagar el teléfono o la calefacción; el 25%, que tiene problemas para pagar su hipoteca, y el 23%, que dejó de pagar algunos servicios o facturas.

Para completar el cuadro, la Oficina de Presupuesto del Congreso, uno de los entes públicos más respetados, proyectó que la economía se contraerá un 2,2% en 2009. Es el retroceso más pronunciado desde 1946.

En 2010, estimó, se recuperará un modesto 1,5%, si los planes de reactivación de Obama rinden frutos. Si es así, el desempleo será del 9%.

El porcentaje estará en parte influido porque se prevé que menos personas se jubilarán por el impacto que la caída de Wall Street (el Dow Jones retrocedió 33,8% en 2008) provocó en sus planes de pensión, con lo que sus puestos no podrán ser ocupados por quienes ingresan en el mercado laboral.

Mientras tanto, al igual que Krugman y Gleckman, uno de los contadísimos economistas que predijo el colapso de 2008, el profesor de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, ve "más destrucción por delante".

"Las burbujas, y hay muchas, sólo han comenzado a reventar", estima. "Estados Unidos experimentará su peor recesión en décadas", dice.

Muchos creen que la contracción tendrá forma de "v". Es decir, caída y recuperación rápidas. Pero él teme que sea una "u", y que se extienda por "unos 24 meses". O, peor, que sea una "l", como en Japón, cuya estanflación duró una década.

A eso, y mucho más, se enfrenta Obama y, por efecto contagio, el resto del mundo.

"Es probable que las cosas empeoren"

* WASHINGTON (AFP).- El presidente entrante de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó ayer que su plan de estímulo económico podría crear o salvar entre 3 y 4 millones de puestos de trabajo, en momentos en que el desempleo sube y el país cae en la recesión. "La recuperación no ocurrirá de la noche a la mañana y es probable que las cosas empeoren antes de que mejoren", dijo ayer Obama en su programa semanal de radio. "Y tengo confianza en que si nos unimos (...) superaremos los desafíos de nuestro tiempo y escribiremos un nuevo gran capítulo de nuestra historia", agregó.

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