La recesión llegó a El Calafate

La recesión llegó a El Calafate
OPI-Santa Cruz visitó la ciudad K: los hoteles están casi vacíos, algunos han reducido hasta el 50% del personal y varias empresas turísticas huyeron. El dato: hasta detuvieron las obras de la imponente casa que construye Máximo Kirchner.
A la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le encanta destacar que El Calafate es "su lugar en el mundo". Sin embargo, haría falta una urgente visita de "técnicos del INDEC" para levantar la autoestima lugareña, ya que la realidad que encontraron los periodistas de la agencia OPI-Santa Cruz en el lugar muestra una temporada baja para el olvido.

Los hombres de OPI hablaron con empresarios y residentes, comprobando que el panorama "no es el que pinta la prensa amiga".

Reproducimos, entonces, la nota de la agencia patagónica, que seguramente dará que hablar: El Calafate es una hermosa localidad y de hecho conserva un aspecto que la eleva por sobre aquella mustia aldea que conocimos en los `90; sin embargo el extraordinario boom turístico-inmobiliario que explotó en el año 2004, parece haber sido "solo el destello de una supernova que ha comenzado a opacar la intensidad de su brillo". Con esta metáfora, Alex (empleado municipal) comenzó a contarnos, café por medio en la mesa de un bar céntrico, sobre la realidad de la villa, dice OPI.

"Los residentes aquí hemos visto cómo se nos achicó el sueldo, ya sea por el encarecimiento de los productos y las mercaderías que se ponen a nivel del poder adquisitivo del turista, como la reducción que tuvieron las fuentes de trabajo porque llegó gente de todos lados debido a lo bien "que vendieron" a Calafate desde el sector político oficialista", dijo nuestro interlocutor resumiendo el sentir de un habitante permanente de El Calafate.

"La Municipalidad sigue siendo un coto político, entra gente y se hacen negocios, lo que pasa es que aquí los medios están doblados con la pauta y nadie cuenta lo que sucede en esta ciudad", señaló el empleado.

Un operador turístico nos indicó que últimamente 7 empresas de turismo han cerrado en esa ciudad y muchos paquetes turísticos se han perdido por falta de infraestructura. En tanto un empresario de la construcción señaló que hay muchas obras que hace tiempo están paradas, en tanto las ventas de materiales ha caído entre un 35 o un 40%.

"Si hasta Máximo (Kirchner) y Liliana (Korenfled, diputada FPVS) han parado o disminuido el ritmo de sus obras", dijo el comerciante como una forma de graficar la crisis que está afectando a un buen sector de los inversores calafatenses.

En el rubro hotelero, un empresario del ramo dijo que "hoy El Calafate tiene una ocupación entre el 18 y 20% de las aproximadamente 7.000 plazas que dispone". "Para que tengan una idea – dijo – El Alto Calafate (Empredimiento de Hotesur S.A propiedad de Romina Mercado, San Felicce y Roberto Saldivia) redujo el personal al 50% y el empleado que hace recepción tiene que atender la barra y si no le gusta hay cincuenta que esperan el puesto; esto pasa en absolutamente todos los hoteles de acá".

"La temporada baja es catastrófica para Calafate – prosiguió diciendo – pero la que se larga ahora (próxima temporada alta) nos tiene realmente preocupados. Hace unos años atrás (2004/2005) ya teníamos vendidas las camas y el turismo extranjero se había asegurado las plazas. Hoy no hay reservas anticipadas y cualquiera puede alojarse en cualquier lugar y además los grandes hoteles tienen tarifas promocionales que le permiten al residente de Santa Cruz alojarse por $ 350,00; si no es residente alojan cuatro por tres y de alguna manera buscan compensar la falta de la demanda en baja temporada", expresó el informante a OPI.

En cuanto a los negocios inmobiliarios la situación no es mejor. "Hay gente que está vendiendo los terrenos que compraron especulando con el valor de la tierra. Hoy no es tan fácil vender un lote en El Calafate a los precios que vendíamos hace dos años atrás", señaló el dueño de una Inmobiliaria local.

"Hay particulares que venden a un muy buen precio, pero aún están caros en la zona céntrica porque el discurso sigue siendo que acá estamos salvados y no es así. Actualmente nos cuesta mucho vender tierras a los precios que trepó la sobrevaluación inmobiliaria en esta zona", añadió nuestra fuente.

Cuando le preguntamos qué pensaba sobre la entrega de tierras fiscales respondió "eso fue un negocio que nosotros vinimos denunciando hace varios años, lamentablemente aquí en El Calafate ningún medio reflejó nunca lo que estaba pasando. Muchos de nosotros en la provincia no puede comprar un terreno a 8 pesos y venderlo en dos años a 400 y esto ha sucedido (y sucede) en Calafate – afirmó – aun hoy se sigue haciendo negocios con la tierra, pero todos se acuerdan de Méndez solamente, porque aquella entrega de tierras públicas fue bochornosa. La maniobra era evidente: compraron regalado, luego mediante propaganda política lograron "inflar" los valores y allí vendieron; negocio redondo", terminó diciendo.

El Calafate se prepara a recibir el turismo el próximo verano y sus calles céntricas aparecen vigiladas por cámaras ciegas que (como en Río Turbio) aún no funcionan, pero aparecen como ojos atentos a registrar los movimientos ciudadanos. El paisaje luce anodino, muchos locales cerrados, la mayoría esperando al turista que encienda la economía de la villa. Los grandes hoteles, excepto raras excepciones, se muestran vacíos, sin movimiento y en silencio. Cabañas, hostales, residencias y alojamientos más económicos se ofrecen por todos lados, sin embargo muchos coinciden que el furor del turismo ha decaído notablemente y no pocos señalan a este fenómeno atado a los vaivenes eminentemente políticos", indica la nota de OPI.

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