Recelos y sospechas en la salida de los "albertistas" del Gobierno.

Alberto Fernández y Kirchner no se hablan; furia en Olivos por un encuentro con Cobos.
La última vez que se vieron terminaron a los gritos. Eran tiempos de agitado proselitismo, cuando intentaban debatir el rumbo de la campaña oficialista. Desde entonces, ni siquiera se hablan. Ambos lo admiten entre sus íntimos: la relación "está acabada".

Néstor Kirchner y Alberto Fernández hace tiempo que dejaron de ser confidentes. Pero desde hace un mes, son casi enemigos. La relación idílica que los unió terminó enterrada en una maraña de acusaciones mutuas y una orden explícita emanada en la intimidad de la quinta de Olivos: desintegrar todo vestigio de "albertismo" en el Gobierno.

La orden se cumplió en menos de una semana. La viceministra de Justicia, Marcela Losardo, amiga y socia de Fernández desde la juventud, fue expulsada casi sin explicaciones. Otro de sus allegados, Nicolás Trotta, debió renunciar a su puesto en la jefatura de Gabinete. Alejandra Tadei tuvo que irse del Ministerio de Economía. Anteayer, el propio Fernández vio en el Boletín Oficial como borraban su nombre de Papel Prensa y nombraban en su lugar a Beatriz Paglieri, una incondicional de su más acérrimo enemigo, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

"Poner a Paglieri es una locura. Un agravio gratuito", se quejaba ayer un íntimo de Fernández. De paso por Córdoba, el hombre que supo defender a ultranza el Gobierno, anteayer se la pasó criticando, casualmente, el rol de Moreno. "Hay una obsesión con él en el Gobierno. Pero está claro que es poco eficiente. Los números están a la vista", repitió durante su visita a Córdoba.

Pero esas críticas habituales no fueron el principal factor desencadenante de la ira. La furia la provocaron, sobre todo, sus encuentros privados.

Desde de la derrota oficialista del 28 de junio, Fernández llama semanalmente a variados jefes territoriales, sobre todo gobernadores. La lista incluye, entre otros, a Sergio Urribarri (Entre Ríos), a Jorge Capitanich (Chaco) y a Juan Manuel Urtubey (Salta).

Esta semana también estuvo con el peronista entrerriano Jorge Busti. En tierras cordobesas, se reunió con el gobernador Juan Schiaretti. Y aportó más críticas: "Al Gobierno le costó entender el resultado electoral y el mensaje de las urnas".

La estocada final fue un encuentro con Julio Cobos para hablar de la agenda legislativa. Ese día comenzaron las expulsiones de los albertistas del Gobierno. Los habituales interlocutores del ex jefe de Gabinete están seguros de que la Casa Rosada intervino sus líneas telefónicas y sus correos electrónicos.

"Hay que empezar otra vez de cero. No hay vuelta atrás", admite Fernández, entre sus colaboradores. Comparte sus críticas con su amiga Graciela Ocaña, hoy ex ministra de Salud. Ambos le piden al Gobierno que "vuelva a su origen". Y ninguno habló más con la Presidenta desde que renunciaron.

Fernández mantuvo la relación con Kirchner hasta la semana anterior a las elecciones, aquella tarde de la discusión a los gritos. La razón: las acusaciones contra Francisco de Narváez por la causa de la efedrina.

Hoy, el ex funcionario busca armar un espacio propio, crítico y progresista. En Olivos, lo acusan, sin miramientos, de "traidor". Consideran la amistad con Alberto Fernández una "etapa superada". Fernández piensa lo mismo.

Juan Pablo Morales

LUNES, 29 DE JUNIO DE 2009

Renuncia Graciela Ocaña

La ministra de Salud deja su cargo, enfrentada con el jefe de la CGT, Hugo Moyano. Como Fernández, le exige al Gobierno que "vuelva a sus orígenes".

Cronología

MIERCOLES, 5 DE AGOSTO DE 2009

Echan a Marcela Losardo

La viceministra de Justicia terminó expulsada por orden del matrimonio presidencial. Es amiga y socia de Fernández en su consultora.

JUEVES, 6 DE AGOSTO DE 2009

Expulsan a Nicolás Trotta

El último funcionario que había designado Fernández se despidió de la subsecretaría de Tecnologías de la Información, en la jefatura de Gabinete.

VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2009

Fernández, fuera de Papel Prensa

El ex jefe de Gabinete fue reemplazado en Papel Prensa. En su lugar, el Gobierno designó a Beatriz Paglieri, colaboradora de su enemigo Guillermo Moreno.

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