Un recaudador que se quedó sin crédito.

Su relevo se originó en un comunicado en el que el ex funcionario criticaba al oficialismo. Allí, el ex titular de ARBA desmentía que fuera a ser candidato a concejal de San Isidro. El gobernador Daniel Scioli le pidió la renuncia.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, decidió finalmente ayer echar al jefe de la Agencia de Recaudación provincial, Santiago Montoya, luego de que el funcionario acusara al oficialismo de no escuchar "a los líderes de la oposición y a los sectores productivos". Cerca de Scioli creen que el de Montoya "fue un acto de impericia política, más que de traición". En cambio, algunos dirigentes del gobierno nacional sospechan que Montoya quería irse del kirchnerismo y preparar el terreno para, a mediano plazo, dar el salto a la oposición.

Montoya hubiera seguido en su cargo si anteayer no hubiera emitido un comunicado de prensa que incluía duras críticas al kirchnerismo. Ese mismo día, Scioli amagó con relevarlo, pero se tomó una horas para pensarlo bien, según pudo saber Página/12.

En la decisión también habrá influido la opinión de Néstor Kirchner, aunque tanto desde el entorno del presidente del PJ como del gobernador dijeron que el más dispuesto a tomar esa determinación era Scioli, "porque necesita alinear la tropa y no podía tolerar una actitud desafiante como la de Montoya".

La duda de Scioli, según fuentes bonaerenses, se centraba en que no quería que la salida de Montoya se interpretara como una represalia a negarse a ser candidato, ya que el comunicado que provocó su relevo fue redactado para desmentir la versión que indicaba que el ahora ex titular de ARBA iba a integrar la lista de concejales por San Isidro.

"Es absurdo por dos razones: una, nadie le ofreció ser candidato, como lo admitió el mismo Montoya; y dos, Kirchner dijo claramente que los intendentes que consideran que no es conveniente ser candidato, hagan lo que consideren mejor para su distrito", le dijo anoche a este diario un hombre muy cercano al gobernador.

Ayer, Scioli siguió escuchando por distintas radios reportajes a Montoya repitiendo sus conceptos desafiantes al oficialismo. "Evaluó que debía correr el riesgo de victimizarlo con un despido, antes de tener en un lugar estratégico de la administración a alguien que no quiere estar más en su gobierno y que coquetea con la oposición a dos meses y medio de las elecciones", dijeron en el entorno de Scioli.

El jueves, Montoya había dado a conocer dos comunicados, y aunque el segundo pretendió ser rectificatorio del primero, uno y otro no variaban en lo esencial en su contenido: acusó al Gobierno de haber "perdido la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores y a los distintos sectores sociales y productivos del país". También desmintió su supuesta candidatura a concejal de San Isidro, que según decía en el mismo comunicado, nadie le había ofrecido.

Ayer a la tarde, Perelmiter lo citó en la sede de Banco Provincia, en el microcentro porteño, y le pidió la renuncia en nombre de Scioli. Montoya regresó a su oficina y redactó una extensa carta de renuncia, en la que destacó lo que considera sus logros en materia recaudatoria.

"Aparentemente, los motivos por los que usted me solicita la presente renuncia están relacionados con ciertos comentarios políticos personales, que produje al verme involucrado en versiones que me incomodaron acerca de una candidatura que no me había sido formalmente ofrecida", escribió Montoya a Scioli en su carta de renuncia.

En otro párrafo, que funcionarios cercanos a Scioli juzgaron como una ironía, Montoya sostuvo: "Lamento profundamente el de-senlace, ya que muy lejos estuve de cualquier intención de provocarle inconvenientes de carácter político". Pese a las sospechas de un sector del kirchnerismo de que Montoya podría pasarse a la oposición en el mediano plazo, el ex funcionario aseguró que no era su intención sumarse a "otro proyecto político".

Montoya, que había asumido en 2002, cuando gobernaba Felipe Solá, será reemplazado directamente por Perelmiter, quien dejará su cargo de ministro de Economía en manos de Alejandro Arlía, actual ministro de Producción. El dominó se completa con el ascenso del diputado Martín Ferré al puesto que ocupaba Arlía.

Comentá la nota