Se recalienta el sur afgano

Los tres ataques separados del jueves llevaron el número total de muertos británicos en Afganistán a 157. Dos murieron ayer, en un ataque suicida en un bazar, que mató a 21 afganos además de los soldados británicos.
Uno de los cuatro soldados muertos en un día que pasará como uno de los más sangrientos para los británicos en Helmand fue descripto anoche como "el más valiente de los guerreros y el más de-sinteresado de los héroes".

El cabo Sean Binnie, de 22 años, fue muerto cuando iba en ayuda de los soldados del ejército nacional afgano que estaban a su cargo, dijo el teniente coronel Stephen Cartwright, y añadió: "Sin pensar en su propia seguridad, salió a enfrentarse con el enemigo y a salvar a sus camaradas del peligro".

El cabo Binnie, de The Black Watch, Tercer Batallón, del Royal Regiment of Scotland, fue muerto el jueves durante una batalla con el talibán cerca de Musa Qaleh. Murió el mismo día que otros tres soldados de otros regimientos que fallecieron en incidentes en la provincia del sur afgano. Anoche, su mujer, Amanda, dijo: "Mi marido, mi héroe, has sido tan fuerte y valiente... Nuestra vida de casados fueron seis cortos meses y estoy hablando por los dos si digo que fueron los mejores seis meses de la vida. Sé que moriste como un hombre casado haciendo lo que querías. Estamos muy orgullosos de ti. Que Dios te bendiga".

Mientras su madre, Janette, dijo que la familia estaba orgullosa pero devastada, los amigos de Binnie hablaron de un hombre entusiasta, determinado, para quien "ser el segundo no era suficientemente bueno". Desde que se unió al ejército como adolescente, el "excelente junior oficial sin comisión" ya había prestado servicio en Irak –donde The Black Watch soportó algunos de los combates más duros de las fuerzas británicas en el país, cuando fueron desplazados al norte para apoyar a los estadounidenses, en 2004–.

Recordando su amor por el ajedrez y el chocolate, sus amigos dijeron que su desinterés el día que murió era típico de él. "No era sólo un soldado sino un héroe al final. Estoy orgulloso de haberlo conocido; un camarada, un amigo audaz en la batalla, y un líder de hombres. El más valiente de los guerreros, dijo el cabo Charles Brady.

Los tres ataques separados del jueves llevaron el número de total de muertos británicos en Afganistán a 157. Dos de los muertos –uno del Primer Batallón, The Royal Gurkha Rifles, y uno del Tercer Regimiento, el Royal Military Police– fueron muertos cuando su patrulla fue atacada por un terrorista suicida en la ciudad de Gereshk, en el principal camino de Herat a Kandahar. El terrorista detonó sus explosivos cerca del vehículo militar en el bazar en Gereshk y mató a 21 afganos civiles así como a los soldados británicos.

El talibán está usando cada vez más terroristas suicidas y uno de sus voceros dijo anteriormente esta semana que en algunas provincias ya había suficientes voluntarios para llevar a cabo atentados con bombas durante tres o cuatro meses. Gereshk, una de las partes más densamente pobladas en Helmand, está en una planicie con agua al norte de la capital provincial de Lashkar Gah. No está considerada un bastión por los afganos del área. La mayor parte de sus habitantes son campesinos que cultivan amapolas de opio así como trigo y maíz.

El cuarto soldado británico que murió era del Segundo Batallón, The Rifles, y murió por una mina en el camino o un artefacto explosivo improvisado cerca de Sangin. El talibán ahora utiliza minas, detonadas por control remoto, para atacar patrullas militares.

La explicación de Estados Unidos a las muertes de 147 afganos civiles el lunes es que el talibán mató a muchos del pueblo con granadas. Esto es negado por la gente local y las fotografías de las ruinas de los pueblos muestran grandes cráteres y derruidas paredes de barro, que parecen destruidas por explosiones de grandes bombas. Muchos de los cuerpos han sido enterrados en fosas comunes, pero aquellos que fueron fotografiados antes del entierro muestran que habían sido destrozados por las explosiones. No hay señales de agujeros de bala en las paredes o cartuchos usados en el suelo, lo que sugiere que las bombas causaron el daño.

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