Recalde pega la vuelta y su futuro es un interrogante

Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas, tuvo que interrumpir sus vacaciones. Un escándalo por gastos en exceso de un grupo de pilotos para capacitarse en Auckland que devela la falta de control sobre los gremios puede ponerle fin a su corto mandato.
Según dos altas fuentes de la empresa estatal, desde Casa de Gobierno mandaron llamar al joven ejecutivo.

Hasta anoche no se sabía cómo iba a hacer para volver al país. El chárter contratado por Aerolíneas Argentinas con el que viajó a Punta Cana recién pega la vuelta el sábado. Este fue uno de los últimos cuestionamientos. Para viajar al destino turístico, pagó u$s 124 para su pasaje y el de su mujer, escudándose en el beneficio que le permite pagar un 10% del valor real del ticket.

Sin embargo, algunos cuestionaron este descuento que sólo debe aplicarse para un vuelo regular y no uno contratado.

Pero este no fue el único. Su gestión comenzó a caer en desgracia cuando Recalde viajó a Montevideo a ver jugar a la selección nacional junto con ocho amigos de la política (Facundo Moyano y miembros de la agrupación kirchnerista La Cámpora, entre ellos) sin dejar en claro si se pagaron los boletos.

Al día siguiente que Crítica de la Argentina reveló la información, el presidente de la reestatizada se enredó en sus propias declaraciones. Se comprometió a mostrar los comprobantes de pago de los tickets pero nunca lo hizo. Ni ante la opinión pública ni ante legisladores opositores que se lo demandaron.

El último escollo de su gestión fue un curso de simulador de vuelo que realizó un grupo de pilotos hace dos meses en Auckland para capacitarse.

El gasto en exceso fue advertido por el gerente de operaciones de la empresa y la consultora contratada para bajar las pérdidas. Aerolíneas Argentinas pagó al menos u$s 600 mil en capacitación que se podría haber realizado en el aeropuerto de Ezeiza, más aún teniendo en cuenta el déficit de entre $200 y $300 millones mensuales de la reestatizada. Desde el Gobierno ansiaron un castigo ejemplar que todavía no se concretó.

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