Recalde: "De ninguna manera se me va a ocurrir hacer un juicio político a la Corte"

El diputado moyanista volvió a cuestionar el fallo que dispuso la libertad sindical, pero destacó la independencia de los jueces; ayer había adevertido que podría "sorprender" con un proceso contra los miembros del tribunal
La advertencia sobre un posible juicio político contra los miembros de la Corte Suprema de Justicia duró poco. El diputado moyanista y abogado de la CGT, Héctor Recalde, negó hoy la posibilidad de impulsar un proceso contra el máximo tribunal por haber convalidado la libertad sindical.

Pero dicha alternativa había sido planteada por él mismo ayer, al asegurar que ante un fallo similar similar se podría generar una acción judicial en contra del alto tribunal.

"De ninguna manera porque fallara contraria a mi pensamiento, se me va a ocurrir hacer un juicio político", aseguró hoy Recalde, quien además destacó la "independencia" de los jueces que integran la Corte.

Críticas al fallo. Asimismo, el diputado subrayó que no está de acuerdo con la decisión de la Corte y reiteró que la resolución de ese organismo "no legisla".

"Está Corte, que gracias al decreto 222 del ex presidente Néstor Kirchner, se integró con jueces independientes del Poder Ejecutivo con conocimiento judicial. Yo puedo tener disenso, pero soy absolutamente respetuoso", manifestó en diálogo con radio Continental.

Ayer, al ser consultado en un reportaje por radio Cultura sobre qué podría pasar si la Corte llega a sacar otro fallo que "sorprenda" al sindicalismo ortodoxo agrupado en la CGT, respondió: "Yo le contesto que nosotros podemos sorprender con un pedido de juicio político", en referencia a los miembros del alto tribunal.

"El máximo tribunal se encerró en un gabinete y se alejó de la realidad cotidiana del ámbito del trabajo. Y esto lo digo como estudioso, con menos éxito que los miembros de la Corte, pero soy un estudioso de estos temas", comentó Recalde.

La semana pasada la Corte Suprema falló favor de la libertad sindical, noticia que disparó duras quejas de parte de la CGT, aunque fue recibida con beneplácito por la CTA, la otra central obrera que reclama desde hace años su personería gremial.

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