La Rebelión de los Mansos va por la segunda vuelta electoral

Juntos por el Cambio encabezó la marcha del "Sí, se puede" en Mar del Plata ante un importante marco de público y dejó un claro mensaje: dar vuelta los resultados. Sin colectivos ni choripanes, el color del acto, en esta nota.

Por: Javier López Ezcurra.

Desde que comenzaron las marchas del "Sí, se puede" con las que el oficialismo se propuso recorrer 30 ciudades del país en 30 días para intentar revertir el duro revés electoral que sufrió en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso), desde el Gobierno se encargaron de remarcar la actitud de sus seguidores: "Están acá por su cuenta, no los obliga nadie. No vienen en colectivos, vienen con la Sube. Es la Rebelión de los Mansos", enfatizaban en cada manifestación, como un intento de diferenciarse de los militantes kirchneristas.

Mar del Plata es, acaso junto con Córdoba - donde este jueves harán el cierre de campaña - una de las ciudades del territorio nacional con mayor caudal de votos para el oficialismo. Y para los días previos al desarrollo de las elecciones del próximo 27 de octubre, Juntos por el Cambio le devolvió el apoyo a sus seguidores de General Pueyrredon con la marcha que inició Macri y los principales dirigentes del Gobierno el pasado 28 de septiembre, en el barrio porteño de Barrancas de Belgrano.

Apenas un puñado de personas rodeaban el pequeño escenario que se montó en Avenida Luro y Entre Ríos pasadas las 16.30, empuñando los paraguas que protegían sus cabezas. La lluvia que anunciaban desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y amenazaba con suspender la marcha fue solo una falsa alarma. Pese al frío y las ráfagas de viento, los seguidores del Gato fueron copando los espacios con el correr de los minutos. La gente comenzaba desfilar serenamente por Luro hacía el escenario con la bandera argentina en lo alto con la figura del inmortalizado General José de San Martín que sobresalía a lo lejos.

El primer funcionario en hacer su aparición entre la multitud fue el senador nacional Esteban Bullrich. El exministro de Educación se prestó a los pedidos de sus votantes y con paciencia se sacó fotos con cada uno de ellos. El tiempo transcurría y el arribo de los dirigentes era inminente. Las personas que se acercaron para expresar su apoyo, en su mayoría adultos, comenzaron a bailar al ritmo de la música que sonaba en los parlantes. Charly García, Soda Stereo, Rodrigo, Karina y Tan Biónica entretuvieron a la multitud con sus clásicos hits. Una grupo de jóvenes irrumpió la columna con bombos, platillos y bengalas.

"Hay bombos, ¿nos volvimos peronistas?", le preguntó un hombre a una mujer, que respondió la pregunta de su compañero con risas.

Recién a las 18, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, irrumpió en el escenario y comenzó a alborotar a la gente que ya alcanzaba a cubrir casi dos cuadras de cola. Difónico, el funcionario dejó en claro el mensaje: "Este es el primer alarido de esta parte de las elecciones. Mar del Plata fue elegida para hacer la marcha de esta penúltima parte", enfatizó Lombardi, quien el pasado martes le advirtió 0223 que buscan llegar al ballotage para ganar la elección en segunda vuelta.

Con la voz resquebrajada, el dirigente le habló a los suyos y con firmeza los diferenció de otros militantes, en clara alusión al Frente de Todos. "Ustedes son la Rebelión de los Mansos, los que salieron a marchar por cuenta propia. En todas las marchas no hubo una sola pugna. Las plazas quedaron limpias porque somos gente limpia", afirmó. "Sin colectivos / sin choripán", respondió la gente con un cántico. "Bienvenida la marcha del geriátrico", bramó.

Después de entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, llegó el turno del vicegobernador Daniel Salvador. El compañero de Vidal tomó la palabra uno minutos para resaltar el mensaje de Lombardi y recordó la magnitud de la convocatoria de Raúl Alfonsin en aquel acto de 1983 para el regreso de la democracia. "Las banderas argentinas están acá por encima de todo. La gente sale a las plazas espontáneamente a decir que quiere seguir por este camino, el de la paz, la tranquilidad y el respeto. La patria se la defiende así, no vamos a volver a los años de la violencia y la mentira. No podemos perder con el pasado. Se puede dar vuelta, lo vamos a hacer en las urnas", consideró.

La convocatoria estaba anunciada para las 18.30, pero a esa hora todavía seguía Salvador arriba del escenario. Algunos curiosos asomaban desde los balcones de los edificios y los hoteles que rodeaban el epicentro del "Sí, se puede". Una pelota inflable gigante con la leyenda "Guillermo Montenegro intendente" giraba entre las cabezas de la muchedumbre. 20 minutos después, en fila subieron a las tablas Montenegro, Vidal, Miguel Ángel Pichetto, Cristian Ritondo y Eugenio Burzaco. La gente estalló al grito de "Ahora / Ahora / Vidal gobernadora" y " Se siente / Se siente / Guillermo intendente".

El candidato a jefe comunal fue el primero en tomar el micrófono. En apenas 10 minutos, el ex ministro de Justicia y Seguridad del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hizo su presentación ante el público. El grosor de su voz se hizo sentir con firmeza. "La única forma de cambiar nuestra Nación, Provincia y nuestra ciudad es todo juntos", manifestó y se encargó de llenar de elogios a la gobernadora bonaerense. "María Eugenia tuvo la valentía de dar las batallas que nadie antes se había animado, tuvo la decisión de luchar contra el narcotráfico y las mafias", resaltó.

Acto seguido, la mandataria de la Provincia tomó el micrófono a las 19 y sacó a relucir los logros de su gestión. "Hicimos lo que no podía esperar. Hoy hay Same para 13 millones de bonaerenses. Hicimos la guardia nueva del Materno Infantil. Es un hecho, no es un discurso. La ruta 88 no se llama más la ruta de la muerte. Quemamos 40 toneladas de drogas que no llegaron a nuestros hijos", enumeró.

"Sabemos que el Puerto de Mar del Plata es trabajo, por eso hace más de un año estamos sosteniendo a más de 2.500 trabajadores para que no se queden sin trabajo. No es un discurso, es hacer lo que hay que hacer. Los jóvenes aprenden con robótica y programación. Yo sé que a muchos les cuesta llegar a fin de mes y perdieron su trabajo, pero no crean en los mismos que del 2011 al 2015 hicieron que Mar del Plata pierda sus fuentes de trabajo. No crean en falsas promesas", siguió.

Por último, 15 minutos pasadas de las 7 de la tarde, la cabeza canosa de Macri que asomaba entre los escalones provocó el estallido de la gente. Después de recordar su infancia en las playas de Mar del Plata en las que comía churros en algún caluroso verano de las décadas de los 60 y 70 y jugar con la eliminación de Boca de la Copa Libertadores, el mandatario abrió su discurso en clara referencia a Alberto Fernández y su "dedito acusador".

"Quieren que nos callemos nosotros y los que pensamos distintos pero no, ya fueron demasiadas veces que nos aguantamos el atril con el dedito, la prepotencia y la soberbia", subrayó con energía el líder de Juntos por el Cambio, quien prometió que en caso de ser reelecto, el destino le deparará a los argentinos "crecimiento, empleo, mejora del salario y alivio". Para finalizar, Macri llamó al electorado de Cambiemos a "defender las mesas". "El domingo vamos a fiscalizar y a cuidar nuestro voto", suplicó y cerró con un grito convincente. "La damos vuelta".

El jefe de Estado comenzó a saludar a sus seguidores que formaban casi cuatro cuadras de cola para darle cierre al acto. Después de bajarse del escenario y tomarse algunas selfies se subió al auto que lo llevaría de nuevo al Aeropuerto Astor Piazzolla. En tanto, la Rebelión de los Mansos comenzó a desconcentrar las calles con la firme seguridad de que el domingo forzarán la segunda vuelta en las urnas.

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