Rebelión en el Congreso: rechazan leyes a mano alzada

La oposición amenaza con complicarle al gobierno la maratón de proyectos que debe aprobar antes de fin de año. Exige que, además, se debatan algunas de las iniciativas que se presentaron y que se postergaron durante todo 2008.
Como siempre a fin de año, el Congreso debe aprobar en tiempo récord todas las leyes pendientes o que el gobierno pidió a último momento. Esta vez, el menú no es menor: prórroga de la Emergencia Pública, del impuesto al cheque, del especial sobre cigarrillos, una modificación a Bienes Personales y ahora hasta la amenaza de un desembarco de la CGT en Diputados para presionar con proyecto propio para reinstaurar la doble (o triple) indemnización.

El kirchnerismo ya anunció que quiere aprobar todas las leyes pendientes en los próximos 15 días, es decir, antes que finalice el período ordinario de sesiones. Eso implica caer nuevamente en el esquema de aprobación casi sin debate que el oficialismo vino imponiendo en los últimos meses para casi todos los temas. La estatización de las AFJP no fue la excepción: una semana en Diputados y tres días en el Senado bastaron para despachar un proyecto que, cuando se crearon las aseguradoras, insumió casi un año de discusiones.

Por eso ayer estalló la rebelión desde la oposición. El primero en alertar sobre un fin de año complicado fue el radical Miguel Giubergia y luego se le sumó todo el resto de la oposición.

El vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda presentó un proyecto para que las sesiones ordinarias en Diputados se extendieran hasta el 28 de diciembre, exigiendo al mismo tiempo que el Senado tomara una decisión similar.

Fue un acto de rebeldía que sólo tiene como antecedente el proyecto que presentó en el Senado el riojano Jorge Yoma durante el final del gobierno de Fernando de la Rúa para que el senado autoprorrogara las sesiones ordinarias.

Orden

¿Por qué es una rebelión? En realidad, el Poder Ejecutivo es quien comunica al Congreso la decisión de prorrogar las ordinarias o convocar a sesiones extraordinarias. Esta vez, el gobierno no dio señales aún de qué camino tomará, pero por lo pronto ordenó apurar las votaciones pendientes.

Pero la bronca de la oposición no se asienta sólo en una cuestión de tiempos. El Congreso termina este año con un saldo deplorable para la oposición: de 38 leyes sancionadas, 36 corresponden a proyectos del Ejecutivo o de los diputados kirchneristas y sólo dos a iniciativas opositoras.

Además, la mayor parte de ellas, salvo por la excepción del debate de las retenciones móviles,se trató en tiempo récord y sin aceptar modificaciones propuestas en las comisiones y en el recinto por todos los bloques opositores.

Este año, el gobierno no tuvo mala suerte en el Congreso, a pesar del fracaso con las retenciones móviles con el famoso empate decidido por Julio Cobosen el Senado. Las dos Cámaras le aprobaron 25 proyectos de ley que no tuvieron más modificaciones que las que el propio gobierno consintió. Hubo, es cierto, algunas rebeliones dentro del propio bloque kirchnerista, como sucedió con las retenciones móviles, aunque esos cambios que introdujola propia mano de Agustín Rossi nunca terminaran aprobándose, y la ley de estatización de Aerolíneas Argentinas. Pero todas esas modificaciones, como fue eliminar del proyecto la ratificación del acta acuerdo firmada entre el grupo Air Comet-Marsans y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, siempre terminaron con la bendición de la Casa Rosada.

Los diputados kirchneristas tuvieron, además, algún que otro privilegio. Durante el año se aprobaron 11 proyectos de ley presentados por los propios legisladores. A la oposición no le fue tan bien: consiguió poner a votación sólo dos.

De ahí la protesta de la oposición que por primera vez amenaza con no colaborar con las votaciones de fin de año, no sólo por oponerse a las propuestas del kirchnerismo, sino también porque sus proyectos ni siquiera son considerados: «Los manejos oficiales, que pocas veces se encuentran cerca de resolver los problemas de la Nación y por ende los problemas de todos los argentinos, arrastraron a ésta Cámara a los deficientes manejos de la cosa pública. Es hora de que nos permitan legislar nuestros proyectos», reclamaron ayer la UCR y la Coalición Cívica.

Técnicamente, sobre todo las iniciativas con órdenes del día de la Cámara de Diputados, están pendientes de tratamiento 54 proyectos de ley, 280 proyectos de resolución y 162 proyectos de declaración.

Deberían integrar lo que se conoce como la maratón de fin de año, pero si el tiempo que queda sólo se utiliza para aprobar casi a libro cerrado la renovación de impuestos y la Emergencia Pública, nuevamente no habrá tiempo para el resto de los diputados.

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