Se reaviva el debate por Guantánamo.

La revelación de que un terrorista liberado de esa prisión es ahora el N°2 de la red Al-Qaeda en Yemen generó voces de alarma.
La revelación de que un ex prisionero en la base naval de Guantánamo lidera ahora células de Al-Qaeda en Yemen tras haber sido liberado hace dos años, agudizó el debate sobre cuál será el destino de los sospechosos de terrorismo allí detenidos cuando la infame cárcel sea cerrada, como ordenó el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, quien ayer no dudó en atacar supuestos escondites de terroristas en Paquistán.

De acuerdo con fuentes de contraterrorismo consultadas por The New York Times , Said Ali al-Shihri, un saudita experto en guerrilla urbana que fue uno de los primeros prisioneros en llegar a Guantánamo a fines de 2001 y dejado en libertad en 2007, es hoy el número 2 de Al- Qaeda en Yemen.

Luego de haber terminado un programa de rehabilitación en Arabia Saudita el año pasado, Al-Shihri reapareció ahora en Yemen, país que ha visto un fuerte resurgimiento de los ataques terroristas en los últimos meses. Se cree que Al-Shihri estuvo involucrado en el atentado contra la embajada de Estados Unidos en la capital yemenita, Saná, en septiembre último, que dejó 16 muertos.

"La lección aquí es que, quien quiera que reciba a ex detenidos en Guantánamo debe mantenerlos bien vigilados", señaló al Times un funcionario de inteligencia estadounidense que pidió el anonimato.

El resurgimiento de Al-Shihri fue confirmado por un sitio de Internet cercano a Al Qaeda, la red terrorista de Osama ben Laden, que en su página declaró orgullosamente: "Logró dejar la tierra de los dos santuarios (Arabia Saudita) y sumarse a sus hermanos de Al Qaeda".

De 35 años y entrenado por Al-Qaeda en un campo en Afganistán, Al-Shihri había sido capturado en Quetta, Paquistán en diciembre de 2001, cuando se recuperaba en un hospital de las heridas de un bombardeo estadounidense en Afganistán. Desde allí fue inmediatamente trasladado a Guantánamo, donde permaneció detenido hasta 2007 y luego puesto en libertad con la condición de ingresar al programa de rehabilitación en su natal Arabia Saudita.

Según Geoff Morrell, vocero del Pentágono, al menos 18 ex prisioneros de Guantánamo han regresado a las filas de Al-Qaeda, mientras que se sospecha que otros 43 han retomado también sus actividades terroristas. La noticia no hizo más que empañar el arranque del gobierno de Obama, quien esta semana en sus primeras medidas al mando de la Casa Blanca ordenó el cierre del centro de detención en Guantánamo a más tardar en un año, y la revisión de los juicios a los 245 prisioneros aún confinados allí, la mayoría de los cuales jamás fue acusada de ningún crimen.

Ahora la cuestión más apremiante para la nueva administración, que intenta lavar la imagen internacional de Estados Unidos, es encontrar nuevas instalaciones para albergar a los prisioneros de más alto perfil y determinar cuáles serán los detenidos que sean liberados.

La Unión Europea (UE), que fue muy crítica de Guantánamo durante el gobierno de George W. Bush, había indicado su intención de ayudar a la relocalización de prisioneros, pero ahora varios países -entre ellos Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suecia- expresaron sus temores, y aclararon que las autoridades de Estados Unidos deben hacerse responsables del dilema.

"Creo que los estados miembros, aunque les corresponde a ellos la decisión, podrían hacer un esfuerzo por ayudar a Estados Unidos a resolver el problema", reclamó ayer el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, antes de la reunión que mantendrán los 27 cancilleres de la UE en Bruselas para debatir el tema, pasado mañana. Por su parte, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, aplaudió la orden de Obama clausurar Guantánamo. "Esta buena decisión ayudará a encontrar apoyo en la comunidad internacional para la lucha contra el terrorismo", afirmó.

Sin embargo, hasta quienes dentro de Estados Unidos celebran la decisión presidencial, advirtieron que podría haberse tomado de manera muy apresurada, sin tener en cuenta las consecuencias.

"Fue una movida sabia, pero también creo que tendrían que haber analizado la situación de manera completa, porque no se tuvo en cuenta el tema de qué sucederá con las personas que tenemos bajo custodia y que ningún país querrá recibir", dijo en una entrevista televisiva el senador John McCain, rival republicano de Obama en las elecciones. "Deberían haber analizado qué hacer con quienes sabemos representan una amenaza para Estados Unidos pero no tenemos suficiente evidencia para procesar", agregó.

Mientras la legisladora demócrata Jane Harman advirtió que Obama tenía que "proceder muy cautelosamente" al cerrar la prisión, el congresista republicano Pete Hoekstra criticó la decisión presidencial "por carecer de detalles específicos".

Ataque en Paquistán

En tanto, por lo menos 20 personas murieron en dos ataques con misiles lanzados desde aviones no tripulados Predator sobre dos aldeas al noroeste de Paquistán, en la frontera con Afganistán. Aunque las autoridades de Islamabad están convencidas de que las aeronaves pertenecen a las fuerzas militares estadounidenses que las operan remotamente desde Afganistán, la Casa Blanca se negó a confirmar o desmentir la información.

Los aviones espía atacaron primero unas instalaciones en la localidad de Mir Ali y luego una casa en la aldea de Wana, informó el vocero de las fuerzas militares paquistaníes, Athar Abbas. Ambos golpes ocurrieron en la región montañosa de Waziristán, controlada en gran medida por talibanes afganos exiliados, y donde Estados Unidos cree que hay elementos también de Al-Qaeda, que coordinan atentados en Afganistán contra las fuerzas armadas estadounidenses.

La Habana reclama el cierre de la base

* GUATEMALA (AP).- El canciller cubano Felipe Pérez Roque dijo ayer que el anuncio del cierre del centro de detenciones estadounidense en Guantánamo es "un primer paso positivo´´, pero demandó el desmantelamiento de la base militar que Estados Unidos mantiene en la isla. Pérez Roque, que se encuentra en Guatemala en una conferencia ministerial del Movimiento de Países no Alineados, declaró que el gobierno de su país está dispuesto a dialogar, pero que le corresponde a Estados Unidos dar el primer paso, y que espera que el bloqueo comercial impuesto a la isla "sea objeto de una profunda revisión".

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