Una reasunción "simbólica" y la amnistía, los puntos en debate

Fuentes de Washington afirmaron que las partes buscan ahora un consenso
WASHINGTON (De nuestra corresponsal).- Para muchos en esta ciudad, la negociación interna en Honduras significó una verdadera noche de montaña rusa: que sí, que no, que más adelante.

Fuentes diplomáticas locales insistieron en que entre los puntos que complicaban la negociación figuraron acordar una reasunción poco menos que "simbólica" de Manuel Zelaya. Tan breve como para dejar el gobierno en manos de un nuevo presidente electo.

Otro punto complicado de la negociación es el reclamo castrense de alcanzar una amnistía que comprenda la revisión de lo actuado por los militares que intervinieron en los hechos de junio, que acabaron con la presidencia de Zelaya. La presión militar parecía, anoche, una cuestión de peso.

Y un tercer punto era evitar que la salida del presidente de facto, Roberto Micheletti, diera la impresión a la opinión pública de que renunciaba a su cargo. Al parecer, Micheletti no está dispuesto a eso y, por lo tanto, es necesario encontrar otro tipo de salida institucional.

Anoche, quienes seguían las tratativas apuntaban de modo coincidente que esos tres puntos -duración de un retorno de Zelaya, encontrar una salida distinta a la renuncia para Micheletti y amnistía para los militares involucrados en el derrocamiento- figuraban entre los puntos complejos del acuerdo.

Si bien el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se había declarado "optimista" sobre el rumbo de las negociaciones entre las partes, con el correr de las horas ese ánimo se fue ensombreciendo en los despachos de la sede internacional.

"Lo alentador es que las negociaciones entre el gobierno de facto y el gobierno depuesto siguen", dijeron fuentes diplomáticas en Washington.

El gobierno de Micheletti, que se ha mostrado inflexible hasta ahora, parece más dispuesto a negociar porque corre el riesgo de que se le genere un golpe dentro del golpe, según indicaron las fuentes.

Esto es, que sectores internos de su gobierno molestos con su intransigencia lo desplazaran de algún modo. La existencia de presiones internas para cada una de las partes en conflicto y la certeza de que ninguna de las dos tenía clara la fuerza era otro de los argumentos.

"Zelaya tiene menos apoyo interno del que se esperaba y Micheletti tiene gente en su equipo que le aconseja abiertamente que abandone la intransigencia y que negocie", fue el comentario escuchado de fuentes diplomáticas locales con línea directa con los dos sectores en pugna.

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