Con la reaparición de Duhalde, los intendentes desempolvan un Plan B

Aún no evalúan romper con Kirchner. Pero están atentos al lanzamiento del caudillo de Lomas.
Para verlos, basta con tomar el ferrocarril Sarmiento en camino a lo más profundo del oeste del conurbano bonaerense, pasando por distritos como La Matanza, o Merlo. Visitar Tres de Febrero. Pasear por algunas calles de Berazategui. O la rambla marplatense.

Los paredones solamente muestran dos palabras pero son suficientes para entender que el 2010 será un año de agitación política en el conurbano y, por ende, en todo el país: "Vuelve Duhalde", se lee en esas pintadas que la mayoría de los intendentes de las localidades mencionadas, supuestamente aliados a los Kirchner, evitaron tapar, una práctica habitual para ellos cuando un adversario político mete su nombre donde no debería. Borrar esa leyenda que perturba a la Quinta de Olivos les costaría relativamente poco: sólo 2 mil pesos por 400 paredones en limpio, según dicta el precio estándar del mercado.

Eduardo Duhalde lo pone en términos bélicos. Dice que en el conurbano bonaerense "están los cuarteles generales de Kirchner", y entonces empezó allí su asedio a los aliados del poder.

Quiere "robarles" los intendentes al santacruceño, una práctica que ya había ocurrido a la inversa a inicios de la gestión K. Son ellos quienes manejan el aparato político clave para conseguir una diferencia de votos considerable en los barrios del conurbano bonaerense.

Duhalde golpea donde sabe que puede hacerlo. Los primeros jefes comunales con los que volvió a hablar son aquellos que fueron sus amigos y que sólo se acercaron a los Kirchner por una cuestión de conveniencia político-financiera: Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas; Curto, de Tres de Febrero; Mussi, de Berazategui; o Luis Acuña, de Hurlingham, son algunos de los que volvieron a atenderlo desde que éste les demostró que van en serio sus aspiraciones a ser candidato en el 2011. Ninguno de ellos admitirá públicamente su nueva cercanía con Duhalde (hay uno de los nombrados que incluso se ve con él cada martes), porque eso significaría romper del todo con los Kirchner. Pero el bonaerense, por ahora, no les pide tremendo gesto de buena voluntad. Prefiere ser práctico: "Ustedes hagan lo que puedan, sigan en la suya que es lo más que les conviene", los aconseja, según confesó un intendente del sur bonaerense.

Duhalde aprovecha la desconfianza que generaron en los jefes comunales algunas de las últimas prácticas de Kirchner. Las candidaturas testimoniales arrastraron a la derrota a varios de ellos, a lo que debe sumarse un retraso inquietante en la ejecución de la obra pública financiada por el Ejecutivo.

A inicios del año pasado, y con el horizonte de las elecciones legislativas, el esposo de la Presidenta convocó a la Quinta de Olivos a los intendentes del PJ bonaerense y les hizo anotar el listado de las obras que cada uno necesitaba para su distrito. Según prometió, se empezarían a construir en el corto plazo. Pero el adelantamiento de las elecciones para junio, la posterior derrota electoral del oficialismo, a lo que se sumó la sorpresiva crisis financiera internacional, cambiaron el escenario.

A casi un año del inicio de esas rondas de promesas K, sólo estaría ejecutado el 20 por ciento de la obra pública prometida por Néstor en Olivos. Eso provoca que varios de los intendentes del PJ muestren ahora su juego de seducción con Duhalde.

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido volvió en las últimas semanas a reunirse con los intendentes, a los que una vez más les promete una lluvia de dinero para sus distritos. Incluso dejó correr el rumor de que podría volver a funcionar el Fondo del Conurbano Bonaerense que repartiría 1.500 millones de pesos para obras a los municipios aliados. En las charlas que mantuvo con los intendentes, Duhalde minimizó ese plan: "Muchachos, cuando yo gobernaba el Fondo maneja 3 mil millones de pesos, con 1.500 millones no van a hacer nada", chicanea, según contaron varios de sus interlocutores.

En medio de la puja entre Duhalde y Kirchner se ubica el grupo de intendentes que se autodescriben como "rebeldes", entre los que se encuentran, entre muchos otros, el jefe comunal de Tigre, Sergio Massa; el de La Plata, Pablo Bruera; y el de Almirante Brown, Darío Giustozzi. El dato no es que ellos no se dejen por ahora seducir por Duhalde, sino que consideren que Kirchner también es el "pasado".

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