Reapareció Moreno y arengó a los trabajadores de Massuh

"Les vengo a decir que la presidenta de la Nación ratifica a fondo el proyecto de Papelera Quilmes". Alejado de su rol de gerente, Guillermo Moreno volvió ayer a la papelera Massuh para arengar a los trabajadores. Lo hizo en medio de una clausura judicial y como una clara señal de apoyo a las gestiones que los directivos de la empresa están haciendo para conseguir los fondos necesarios para levantar una nueva planta de tratamiento de efluentes.
La visita de Moreno distó de ser una mera cortesía. Según los gerentes de la papelera, la llave para concretar el plan de saneamiento es una línea de crédito de la secretaría de Medio Ambiente, que a su vez depende de la jefatura de Gabinete, encabezada Aníbal Fernández. Ex intentende de Quilmes, la relación de Fernández con el actual intendente de ese distrito, Francisco "Barba" Gutiérrez, dista de ser cordial. Y es Gutiérrez, precisamente, el ideólogo de la estatización de Massuh, que llevó adelante Moreno.

Durante 100 días, entre mayo y fines de agosto, Moreno ejerció el doble rol de funcionario del Gobierno y gerente de la empresa. Apenas diez días después de su alejamiento, Massuh era clausurada por contaminación ambiental. Hasta ayer, la planta permanecía parcialmente inactiva por orden del juez en lo Contencioso de La Plata, Luis Arias.

El problema de contaminación de Massuh se arrastra hace tiempo. En 2008, Héctor Massuh se había comprometido ante el juez Arias a construir una planta para reciclar lingofosato, para almacenarlo y venderlo a las cementeras (lo usan como insumo). En Massuh, el 75% de ese desecho termina en el arroyo Las Piedras. El nuevo gerente de la empresa, Fernando López (representante del Banco Nación) presentó a Arias la misma propuesta de Massuh, pero le aseguró que buscarán el financiamiento de Medio Ambiente

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