Reapareció Arriola con los tapones de punta

La ex subsecretaria de Niñez y Adolescencia bonaerense arremetió nuevamente contra la dirigencia del Gobierno que abandonó hace un mes. dijo que el proyecto de más autonomía a la policía sólo genera mayor violencia institucional. En diálogo con DIARIOHOY.NET El vicedirector del ILSED, Santiago Fernández, agregó que la sociedad reclama una respuesta política a la inseguridad y no más policía

Apenas unas semanas después de su escandalosa renuncia, la ex subsecretaria de Niñez y Adolescencia bonaerense, Martha Arriola, reapareció públicamente con críticas a la política de seguridad implementada por el gobierno que conduce daniel Scioli y con cuestionamientos a la respuesta del Estado ante los jóvenes en situación de vulnerabilidad social que, según dijo, “es cada vez más represiva”.

Arriola, alejada de la administración Scioli por sus diferencias con la política social y el debate por la baja de la imputabilidad, aseguró: “Me preocupa lo que está pasando en el área de seguridad que conduce Stornelli, porque es una mirada que nos aleja fuertemente de un concepto de transformación del sistema de seguridad en la provincia y que venimos también batallando y peleando tantos años”.

Para Santiago Fernández, vicedirector del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (ILSED), la reforma que impulsó el ex ministro de Seguridad, León Arslanian, apuntaba a una desestructuración de la policía y un avance en materia de seguridad, aunque aclaró que no siempre estar de acuerdo con la retórica de una iniciativa indica acordar también con la forma en que se instrumenta o los resultados que se logran. Consideró que la reforma impulsada por Scioli es, en realidad, una contrareforma: “Ningún plan que apunte a otorgar mayor autonomía a la policía va por buen camino”, sentenció.

“El hecho de plantear casi un campo libre de acción para el personal policial al decir que ‘deben trabajar tranquilos’ es una expresión tramposa. Este es un mensaje que nos habla de nuevo de un autogobierno de la policía de Buenos Aires y esto es retrotraernos más de 10 años, es ir antes de 1997 y es lamentable”, expresó Arriola en la misma línea que el responsable del ILSED.

“El problema del sistema de seguridad es que la política no se ha hecho cargo de la policía, sino que ha delegado en esta fuerza una tarea que conpete a los cuadros políticos”, dijo Fernández a diariohoy.net e insistió. “Que la política se adueñe de los problemas de seguridad pública y no delegue en la policía esa tarea es lo que se debe conseguir para responder las demandas de la sociedad”.

Arriola sostuvo además que “la política que se está implementando genera más violencia institucional. Cuando se da este mensaje de ‘más fuerte toda la policía’ ni se previene ni se reprime el delito” y dijo que el análisis de la situación de jóvenes que viven en extrema pobreza “nunca debió hacerse desde la inseguridad y la criminalización”.

Fernández le puso ejemplos a la expresión de Arriola y sostuvo que la burocracia policial es sólo una de las patas para garantizar seguridad a la población y remarcó que en realidad lo que la gente exige es una respuesta política a la inseguridad. “Un plan para prevención social del delito o un programa que busque evitar la reincidencia de jóvenes que delinquen son iniciativas que nada tienen que ver con la policía y que apuntan a la erradicación de la violencia y el delito”, aseguró el profesional del ILSED especializado en políticas de seguridad pública.

Consultada sobre la situación de los niños y adolescentes en la provincia de Buenos Aires, Arriola expresó “que hay un proceso de transformación que recién empieza, estamos en un punto de inflexión, el problema es que entramos al análisis de la situación de nuestros pibes por la arista por la que nunca debimos entrar, no porque nosotros lo pensáramos así desde el campo popular sino que así se impone desde una mirada donde justamente predominan los sectores dominantes”.

Para Arriola una solución posible es “recuperar historia, proceso y resultado. Se trata de retomar la reforma, profundizarla y sostenerla. Hay que trabajar en políticas públicas y participación comunitaria, porque el problema no se soluciona con respuestas inmediatistas o reduccionistas como bajar la edad de imputabilidad”.

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