Realineamiento y prevenciones

Por: Ricardo Kirschbaum

La decisión de Reutemann ha disparado otras decisiones cismáticas en el Congreso. Los dos senadores salteños seguirán el mismo camino que el santafesino, alejándose del bloque oficialista. Juan Carlos Romero, ex candidato a vicepresidente de Carlos Menem, toma distancias que ya tenía respecto del matrimonio gobernante.

Era algo previsible: habían votado contra de las retenciones y rechazaban al kirchnerismo, sentimiento que era retribuido generosamente.

A este desgranamiento natural, se añaden otros. Algunos aliados han comenzado a alejarse y, aunque el control de la mayoría en el Senado no peligra todavía, hay una fuerza centrífuga que ha comenzado a funcionar.

Algunos senadores fieles están sorprendidos porque no advierten cambios en la estrategia política que impone Olivos. Y están atónitos porque todavía en el oficialismo no se ha tomado debida nota del impacto que ha generado el paso que dio Reutemann.

El poder, por ahora, reaccionó como siempre: ignora lo que ha ocurrido y no le dedica siquiera algún párrafo en los discursos continuados de la Presidenta o de su esposo, jefe del PJ. Es una forma de bajarle el precio en público a la disidencia.

Kirchner ha tenido siempre un ojo puesto en el santafesino y siempre mantuvo la esperanza que integrara su formación política en el crucial comicio de octubre. Como jefe, Kirchner no tolera que le impongan tiempos ni que no acaten sus órdenes. Menos, que dejen al margen a Agustín Rossi, un hombre muy leal.

También Binner está analizando lo que ocurre en su provincia. Desdobló las elecciones para defender su poder local y preservarse de las consecuencias de un mal resultado nacional.

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