REALIDAD ECONOMICA Y SOCIAL

Junín, la ciudad que vive del Estado
Más de 23.000 personas tienen ingresos provenientes del sector público, entre empleados municipales, provinciales y nacionales, además de los jubilados y pensionados, por una suma superior a los 40.000.000 de pesos mensuales.

La sociedad juninense recibe alrededor de 40.000.000 de pesos cada treinta días provenientes de las arcas estatales, por el pago de sueldos de los empleados dependientes de organismos municipales, provinciales y nacionales, además de los haberes que perciben jubilados y pensionados, cifra que revela la importancia que tiene el sector público para el desenvolvimiento de la economía local.

El Estado, tantas veces demonizado durante el imperio del neoliberalismo, no sólo brinda empleo y seguridad social a casi 23.000 personas que residen en la ciudad, entre activos y pasivos, sino que también vuelca esos voluminosos recursos en salarios que luego se gastan e invierten en la propia comunidad, dando vida y sosteniendo a otras actividades, como la prestación de servicios, el comercio y la industria.

Frente a semejante realidad, se comprende por qué las sucesivas crisis que golpean recurrentemente al país y afectan muchas veces con dureza a las economías regionales, no repercuten con la misma intensidad entre los juninenses, que en tiempos recesivos cuentan con el efecto moderador que ejercen los sueldos que abona el Estado.

El empleo público

Desde los propios orígenes de esta población puede afirmarse que la importancia del sector público fue determinante en su estabilidad, pero también aportó vigorosas condiciones para el desarrollo, crecimiento y progreso de sus habitantes, sobre todo cuando los Talleres Ferroviarios, la industria más importante que tuvo el interior bonaerense, estuvieron en manos del Estado.

Y si bien siempre es fuente de controversias, porque se lo culpa de provocar aumentos del gasto improductivo y se lo acusa de ineficiente, el empleo estatal es indispensable en centros urbanos del interior que concentran actividades administrativas y de servicios básicos y esenciales para la población.

Esa circunstancia se aprecia con claridad en Junín, convertida en la tácita capital del noroeste bonaerense, donde el empleo público puede ser medido siguiendo los ingresos que genera, por la reinversión de esos fondos en las demás actividades locales, pero también debe ser considerado por la estabilidad y cobertura social que brinda y por la continuidad que ofrece en el tiempo, factor que luego de concluida la vida laboral deviene en jubilación y protección a la vejez.

Son más, aunque

representan menos…

Con relación a los juninenses que dependen de sueldos estatales, algunos estudios efectuados en los últimos años señalan que el porcentaje de empleados públicos comparado con la población económicamente activa sufrió una disminución, pero aun así, el número actual se ubica en alrededor de 8.500 agentes.

En ese sentido, se dice que en 2001, por ejemplo representaban el 20% de la población económicamente activa, que a su vez equivalía a poco menos que el 50% de los 88.000 juninenses que había en ese momento. Es decir que, estimativamente, más de 8.000 vecinos de Junín dependían de ingresos de organismos oficiales.

Desde ese año, la cantidad porcentual de estatales -se afirma- comenzó a decrecer y en 2006, según la encuesta de Hogares y Empleo representaban un 3% menos: el 17%.

La actualización que se hizo el año pasado redujo aún más la participación de los empleados públicos en la masa de trabajadores locales, según señala el estudio concretado por la municipalidad, que pasó a ser sólo del 14,3% de la población económicamente activa, pero su número se mantiene en alrededor de 8.500.

Con una cantidad de habitantes estable, que se calcula ronda las 100.000 personas, los estatales son en la actualidad poco más de 8.500, si se calcula que la población económicamente activa aún representa el 50% del total. Es decir que son más, pero representan menos en la "torta" total del empleo.

El municipio crece…

La administración pública municipal ocupa alrededor de 1.100 empleados, entre la planta permanente y el personal contratado, aunque sobre esta cifra también existen algunas discrepancias.

La comuna, a través de la gestión del intendente Mario Meoni, señala que tiene poco menos de mil agentes, como surge de la nómina salarial que se publica en la página web oficial, mientras que desde diferentes sectores políticos afirman que la cantidad ronda los 1.300, porque existen dependientes a los que se les abona el sueldo por otros medios de pago.

Sin embargo, tomando como ciertos los datos que surgen de la lista de sueldos de la página oficial que se obtiene a través de Internet, y que asigna el pago salarial a casi mil empleados con un promedio de ingresos que se ubica en los 2.000 pesos, sólo la Municipalidad de Junín vuelca por este concepto alrededor de 2.000.000 de pesos mensuales.

La Provincia, el mayor caudal

La administración pública provincial, a través de sus diversos organismos, tiene casi 7.500 empleados que perciben sus haberes provenientes de las arcas bonaerenses, y este número está directamente vinculado con las características de la comunidad juninense, que concentra reparticiones que tienen sede en la ciudad pero cuya acción se extiende más allá de las fronteras locales.

En la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires hay 7.300 cuentas activas de personal que cumple funciones en organismos bonaerenses, una cifra que permite advertir la dimensión y trascendencia que adquieren los salarios provinciales en la configuración del mapa socio económico de Junín, si se considera que en bloque y a un promedio de 2.500 pesos mensuales por empleado, totalizan la nada desdeñable suma de $ 18.750.000.

En este caso, el rubro Educación, con maestros, profesores y personal no docente en los niveles preescolar, primaria, secundaria y terciaria, concentra la mayor cantidad de personas, cuyo número ronda los 4.000 empleados. En este caso debe decirse que la cifra incluye tanto al personal de establecimientos educacionales estatales, como a aquellos que en el lenguaje cotidiano se denominan "privados", pero en realidad son estatales de gestión privada, porque los sueldos -en todos los casos- los abona el Estado provincial.

Los empleados de las fuerzas de seguridad, como la Policía y el Servicio Penitenciario, y de Salud, con el personal paramédico, de servicios y los profesionales que pertenecen al Hospital Interzonal de Agudos, conforman otro bloque de la masa salarial bonaerense, que se completa con el personal que trabaja en el Poder Judicial, la Dirección Provincial de Rentas, el Registro Provincial de las Personas, el Banco de la Provincia de Buenos Aires, Vialidad y otros organismos menores.

En la Nación son

menos pero cobran más

Los empleados activos dependientes de reparticiones públicas nacionales representan un porcentaje menor en la torta económica juninense, cuando se toman los ingresos provenientes de los organismos estatales, pero no por ello deja de ser importante el volumen de dinero, porque en promedio perciben los sueldos más altos.

En este caso, debe considerarse que existen poco más de mil empleados nacionales, cuyos ingresos en promedio se ubican en torno a los 4.000 pesos, y que en conjunto aportan algo más de 4.000.000 de pesos mensuales, que también se vuelcan al consumo de servicios y bienes en la ciudad.

Estos empleados dependen de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA), ANSES, PAMI, Banco de la Nación Argentina, Juzgado Federal, Policía Federal, Ejército Argentino, Vialidad Nacional, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), entre otros organismos que cuentan con personal en Junín.

Los jubilados y

pensionados

El sector pasivo adquiere una importancia relevante para la economía juninense, porque la cantidad de jubilados y pensionados provinciales y nacionales que habitan la ciudad oscila en 15.000 personas, que con un ingreso estimado en promedio de 1.200 pesos perciben en conjunto 18.000.000 de pesos, monto que en su totalidad se utiliza en comercios locales.

De acuerdo con releva-mientos y estudios efectuados en la década del 90, Junín tenía el mayor porcentaje de jubilados y pensionados de todo el territorio bonaerense en relación con su población, con un 15,3%, muy por encima de La Plata, que estaba en un segundo lugar, con un 12,1%.

Esa cifra está compuesta por pasivos que cobran sus haberes a través del sector estatal, tanto provincial como nacional, y revela que alrededor de 15.000 personas perciben ingresos jubilatorios tras haber hecho una carrera laboral en dependencias oficiales, empresas privadas y como autónomos, lo que les asegura de alguna forma tener siempre recursos económicos, además de una cobertura social. La importancia del sector pasivo tan voluminoso puede adjudicarse precisamente a que esta ciudad posee numerosos organismos públicos, que han hecho los aportes de su personal en tiempo y forma, pero también a que los trabajadores estatales habitualmente conservan su empleo a lo largo de toda la trayectoria laboral, hasta que acceden a la jubilación.

Los ingresos que percibe el sector pasivo distan de ser los ideales, luego de más de treinta años entregados a una tarea, pero en conjunto conforman una masa de dinero que trasladada al mercado incrementa el consumo e impide situaciones de pobreza extrema y marginalidad por falta de recursos.

El campo y la industria, lejos…

Las estadísticas suelen ser reveladoras y terminar con viejos mitos que se sostienen sin demasiados fundamentos a lo largo del tiempo y hasta se transmiten de generación en generación sin ningún tipo de argumentos sólidos.

Es habitual suponer y hasta asegurar que es el campo el que otorga vida y da de comer a las ciudades del interior del país, especialmente a aquellas que como la nuestra, se encuentra en pleno corazón productivo de la pampa húmeda.

Pero en el informe elaborado por el arquitecto Fernando Tauber en 1997, se destaca que Junín tenía en ese momento una población económicamente activa cercana al 40% y que el sector agropecuario brindaba empleo al 8,2% de un universo del 100%, mientras que la industria ocupaba un 6,3%, llegando en conjunto al 14,5% de los puestos de trabajo.

De todas maneras, pese a esos guarismos, el campo aporta casi el 40% del producto bruto interno juninense y, cuando tiene ciclos agrícolas favorables con buenos márgenes de rentabilidad, como ocurrió en los últimos años, su poderío multiplica en forma indirecta las fuentes laborales y genera saltos cuantitativos de riqueza, que impulsan con fuerza a las demás actividades.

El Estado da para

todos...

El comercio, que tiene en sus diferentes rubros más de 4.500 establecimientos radicados a lo largo y a lo ancho de la ciudad, y también los prestadores de servicios, viven, crecen y se multiplican en la ciudad alimentados por la masa salarial que aportan los recursos salariales provenientes de los diferentes niveles del Estado.

Más allá de las teorías económicas que se esbozan y se siguen a través de los gobiernos de turno, y que varían y se modifican de acuerdo con los movimientos del péndulo ideológico, arrastrado siempre por el cambiante humor social del argentino promedio, la realidad es que la ciudad se encuentra protegida frente a las situaciones de crisis que se reiteran en el país, producto del efecto moderador que aportan los salarios estatales.

En momentos difíciles en el contexto internacional, cuando el mundo atraviesa la peor crisis de los últimos ochenta años, las políticas keynesianas aplicadas en el país -profundización de la intervención estatal en la economía a través de las obras públicas y revalorización del empleo público- como mecanismo idóneo para atenuar los grandes desequilibrios que siempre tienen los mercados, permitió que el terremoto financiero no causara despidos masivos ni quiebras de bancos o cierre de empresas.

Y por estas latitudes, apenas se notó un sacudón menor que ya empieza a revertirse y formar parte del pasado, porque 23.000 sueldos estatales -que aportan cada treinta días más de 40.000.000 de pesos y en el año más de 500.000.000 de pesos con aguinaldos incluidos- son un seguro antisísmico y reflejan que más allá de su contexto geográfico, histórico, productivo y social, Junín es una ciudad que hoy vive del Estado.

Comentá la nota