Reabren causa "seguros de la muerte"

La Cámara Penal de Dolores ordenó reabrir una causa de 1997 en la que aparece involucrado uno de los integrantes de la llamada "banda de los seguros de muerte", cuyo accionar despertó singular interés en toda la zona, incluida nuestra ciudad por hallarse involucrados en el caso dos necochenses.

La investigación se había iniciado con la muerte del vecino balcarceño Oscar Eduardo Romero, cuyo cuerpo fue hallado en la localidad de Pila, junto a la ruta provincial 29, luego de, aparentemente, haber sufrido un accidente de tránsito. Un seguro de vida por una cifra altísima y la participación de Daniel Stédile, sentenciado por una serie de homicidios luego de los cuales cobraba importantes sumas en ese concepto, son los elementos que conectan la muerte de Romero con el accionar de la llamada "banda de los seguros".

El juez Gastón Giles había ordenado cerrar el caso por no resultar debidamente justificada la responsabilidad criminal de Stédile como instigador de los delitos de homicidio agravado críminis causa en concurso real con estafas reiteradas. Dicha decisión fue apelada ante la Cámara Penal por la fiscal Claudia Castro, solicitando se llevaran a cabo medidas de investigación, y ahora los camaristas en la resolución dictada, indicaron que como ya se habían pronunciado anteriormente, "la investigación no se encuentra agotada, toda vez que las medidas oportunamente solicitadas por la fiscal y que la Cámara entendió debían ser llevadas a cabo, no se cumplimentaron, pese a lo cual el juez dictó el sobreseimiento".

Stédile fue condenado a reclusión perpetua como coautor de asociación ilícita, partícipe necesario en los delitos de homicidio críminis causa, estafas reiteradas -dos hechos- y estafa en grado de tentativa y autor de homicidio simple. A esta persona y a tres cómplices se los imputó por haber concertado voluntades y haberse organizado en forma permanente con el propósito de llevar adelante planes delictivos, entre ellos, aperturas de cuentas en entidades bancarias simulando identidades, con el objeto de obtener beneficios a través del uso de chequeras, préstamos personales, entre otros, y que en el marco de dicha operatoria delictiva los involucrados tomaban seguros a nombres de terceros u allegados, con total desconocimiento de ellos, garantizándose el cobro de la indemnización fijada una vez producida la muerte de éstos.

La muerte del remisero

La causa que la Justicia deberá investigar es la de la muerte de un remisero de Balcarce, Oscar Eduardo Romero, ocurrida en agosto de 1997. Romero era empleado de una verdulería en esta ciudad, quien junto a Stédile había logrado un meteórico ascenso comercial, llegando a comprar un auto 0 Km. por mes, ocho en total. A nombre de Romero se habían tomado una serie de seguros. Uno de estos seguros era por 500 mil dólares, pero "extrañamente" luego de la muerte de Romero se pagó únicamente la suma de 50 mil.

Romero murió cuando circulaba en la noche del 22 de agosto de 1997 a la altura del Arroyo "El gallo", en la ruta 29, y su cuerpo fue encontrado dentro del vehículo tres días después, como consecuencia de dos extrañas circunstancias. La primera de ellas, un misterioso llamado telefónico realizado a la policía por una persona que no se identificó, quien según su relato, cuando circulaba por esa ruta 29 realizó una maniobra impensada, la que le había provocado irse sobre un auto blanco, el que según estos dichos, habría salido hacia la banquina. Según este "anónimo informante", al saber que se estaba buscando a una persona, regresó al lugar, donde buscando con una caña había logrado ubicar al auto hundido en el agua pese a que estaba tres metros hundido.

El auto de Romero fue hallado, finalmente, por la búsqueda que realizó su socio Stédile en una avioneta: desde la altura en que volaban, manifestó, había divisado una mancha de aceite en el agua, lo que le permitió saber del lugar donde estaba el auto siniestrado. Pero lo realmente extraño según la investigación, es que el piloto del avión declaró que, por más que puso su aeronave de costado, no logró apreciar desde el aire el avistaje realizado por Stédile, y fue contundente en decir que "no se veía nada".

El cadáver de Romero fue extraído del agua y la autopsia consignó un traumatismo severo y muerte por paro cardio-rrespiratorio traumático, producido, dijeron, por un golpe de la víctima contra el parante del auto, lo que posteriormente se comprobó como imposible.

Romero había muerto a consecuencia de dos golpes recibidos en su parietal izquierdo, arriba de la oreja, habiendo ingresado agua a su pulmones al haberse sumergido junto con el auto, en estado de inconsciencia.

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