Razones Para Una Crisis

El presidente de la Fundación Ceferino Namuncurá, Carlos Merino, dijo que la gestión del intendente Carlos Eliceche desactivó un plan de contención social que había disminuido el flagelo de la droga y la violencia en el barrio 630 de Puerto Madryn.
Merino es un experimentado militante de las tareas sociales y trabaja desde hace casi 20 años en la contención de jóvenes en riesgo social, por lo que es una opinión autorizada para exponer sobre las causas profundas de la inseguridad en Puerto Madryn.

El dirigente social envió un artículo con información, análisis y diagnóstico de los recientes sucesos en el barrio 630 Viviendas. Los lectores, pero muy especialmente las autoridades, deberían repasar con atención todo lo que se dice, porque en lugar del vacuo, inútil y demagógico "a estos hijos de mil putas los queremos presos", que aportó un funcionario público de primer nivel en la pueblada de la semana pasada, hay en este texto elementos razonables para un debate capaz de contribuir a la búsqueda de un camino que mejore las cosas.

El texto completo dice lo siguiente:

Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada

Es conocida nuestra posición sobre la problemática de la violencia juvenil, mantenida desde hace 17 años. En ese tiempo hemos trabajado con niños, jóvenes y adultos sometidos a condiciones de marginalización, impuestas desde un modelo político implementado en nuestro continente al menos hace 50 años.

Hemos investigado las causas y consecuencias de ese proceso de marginalización, entendiendo luego que son ante todo las razones de orden político las que provocan situaciones que obligan a miles de familias a vivir en condiciones inmorales, sometidas, postradas y excluidas de sus derechos básicos.

Estas condiciones de inseguridad de vida, provocan inevitablemente conflictos de orden social, que lamentablemente solo son difundidos profusamente cuando se trata de reacciones violentas. Es decir se oculta la verdadera razón del enfrentamiento social en el que estamos inmersos.

Paralelamente se establece un discurso maniqueo en el se instalan los “malos” y los “buenos” de manera dogmática e ideológica. Creemos que muchos de los que así opinan y actúan son funcionales a la acción de sectores de la comunidad que hoy se encuentran agazapados, añorando viejos tiempos de terror e impunidad que les permitían ser beneficiarios de inmorales ganancias financieras.

Los recientes hechos ocurridos en Puerto Madryn vuelven a poner sobre el tapete este conflicto social permanente, que parece no tener solución en el esquema vigente de su abordaje. Nuevamente los involucrados, victimas y victimarios, son jóvenes de nuestra comunidad, Nuevamente las explicaciones son las mismas. Nuevamente los sindicados como “culpables” de la situación son los mismos.

Nuevamente las acciones hipócritas de algunos dirigentes y el silencio ¿cómplice? de otros actores de la comunidad, desvía las verdaderas razones de esta lamentable y grave situación.

Debemos creer que esto de jugar al “gran bonete”, para pasarnos la responsabilidad de unos a otros, conduciendo las marchas hacia quienes deben reprimir y no hacia quienes deben prevenir las situaciones, no es casual. Sería muy ingenuo pensar que ninguno de los responsables de informar a la comunidad se cuestione, al menos, cuál es el rol de cada uno en esta situación. Es irresponsable y peligroso tratar de convencer a la opinión pública de que lo único que falla en todo esto es la acción de la justicia.

Desde la experiencia:

En el año 2002, la situación en el Barrio 630 era altamente conflictiva, llegándose a la situación que dicho barrio estaba aislado ya que, por ejemplo algunos servicios públicos se negaban a ingresar al sector y la policía lo hacía tomando precauciones inusuales en sus recorridas. La violencia, los tiroteos, los jóvenes heridos y muertos habían convertido a ese barrio en “tierra de nadie”.

Ante ese cuadro de situación el entonces Intendente Julio Aristaraín, convoca a nuestra Fundación, para analizar un plan de trabajo que permitiera abordar aquella situación. Se presenta un programa de trabajo interinstitucional para la atención de emergentes sociales, que se comienza a implementar en agosto de 2002.

Luego de una primera etapa diagnóstica, se llega a la conclusión que la principal causa de esa violencia irracional era el consumo de drogas y su trafico interno en el barrio, lo cual era disputado por sectores que involucraban a menores en esa actividad. Todo esto generaba el caldo de cultivo propicio para los hechos de extrema violencia que se producían. La acción policial, a esa altura, no ayudaba a controlar la situación, sino que por el contrario su accionar aumentaba la tensión y el conflicto.

Esta realidad le fue planteada al señor Intendente, manifestándole que un trabajo realmente serio ante la situación del barrio, podría realizarse si se atacaban las verdaderas causas de la problemática. La respuesta del Doctor Aristaraín fue contundente, convocó a una urgente reunión al entonces Secretario de Seguridad de la Provincia, Comisario Conrad, a los Jefes policiales de la ciudad (Unidad Regional y Comisarías Primera y Segunda) y al Comisario Blanco a cargo por entonces, de la división de drogas peligrosas. También participó el entonces asesor del Intendente en cuestiones de seguridad, el Comisario Juan Ale.

En esa reunión se presentó el informe de situación, se discutió y analizó. Posteriormente, el Intendente Aristaraín pidió a las autoridades presentes la máxima colaboración para solucionar el problema de seguridad del barrio Ruca Hue. A partir de allí se trabajó intensamente en el barrio, implementándose acciones comunitarias con jóvenes y adultos de ese sector.

Participaron además del Municipio, empresas como Servicoop y Aluar. En un año de trabajo se logró reconstruir el Centro Comunitario del barrio, se formó el Club Social, Cultural y Deportivo 630 viviendas, integrando su comisión directiva con los propios jóvenes del barrio.

Se sumó a esta actividad el entonces Gobernador Luís Lizurume y se realizó el acto inaugural de las instalaciones reacondicionadas, el 28 de julio de 2003.

El conflicto social existente disminuyó de manera importante y las actividades del club han ido incrementándose con el tiempo. Las victimas de estos últimos acontecimientos formaban parte de ese grupo de jóvenes que realizaron las tareas de reconstrucción mencionadas.

La tarea de la Fundación en las 630, fue desactivada por la gestión del actual Intendente Carlos Eliceche en noviembre de 2003, sin mediar ninguna explicación por esa decisión. En agosto de 2004, un grupo de vecinos denunciaba en medios gráficos de comunicación, la reaparición de hechos de violencia, robos y consumo de drogas en el sector. Desde entonces se han venido incrementando los hechos de violencia en ese barrio de nuestra ciudad.

Este último hecho de sangre involucra, por un lado a jóvenes protagonistas de episodios de violencia en los últimos años y por otro lado a jóvenes del mismo barrio, integrantes del club 630. Se conocían y por ello resulta rara la hipótesis del “peaje”, para explicar el asesinato ocurrido.

Los nombres publicados de los victimarios resultan también conocidos. Han recorrido en estos años diversos estamentos judiciales y correccionales con resultados a la vista. Mientras tanto la política social de la comuna de Puerto Madryn ha estado bajo la órbita del experimentado diputado Provincial, Miguel González y su hermana la Diputada Nacional, Nancy González.

En todo ese tiempo no conocemos los programas municipales que aborden la prevención con niños y jóvenes en conflicto con la Ley. Tampoco entendemos porqué no se han terminado de efectivizar programas provinciales como el de Seguridad Participativa en nuestra ciudad.

Por otro lado debemos decir que desde el Ministerio de Educación de la Provincia, la Secretaría de Trabajo y el Ministerio de la Familia, se establecen importantes e invalorables aportes para sostener y ampliar la cobertura que nuestra Fundación brinda a niños, jóvenes y adultos en condiciones de vulnerabilidad social.

Es decir que parecería no estar en la agenda de trabajo del gobierno municipal, la problemática de seguridad en la que se encuentran involucrados niños y jóvenes de nuestra ciudad.

Por ello consideramos injusto cargar las tintas sobre solo una pata de la mesa. En nuestra ciudad hay otras patas que, sin duda, también cojean.

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