Raúl "Tato" Romero Feris, vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados

Política: En lo que será el cuarto juicio oral y público que deberá enfrentar por delitos cometidos durante su gestión como intendente, deberá responder por el destino de 400 mil pesos (dólares) que se destinaron para refaccionar el complejo del ex regimiento de Santa Catalina, aunque las escasas obras que se realizaron eran de muy bajo costo.
El martes a las 8.30 de la mañana parte de la gestión municipal de fines de los 90, encabezada por el ex intendente Raúl Rolando "Tato" Romero Feris, la ex vice intendente Lucía Ortega, y los funcionarios Jorge Eduardo Isetta y Manuel Alberto Magrán, comenzará a ser juzgada por la cámara del crimen número II de esta capital por lo que se dio en llamar la "Causa Santa Catalina", originada en el destino y la rendición de mas de 400 mil dólares que el municipio destinó a obras nunca realizadas en el ex cuartel militar de Santa Catalina donde se pensaba alojar a los que sufrieron la devastadora inundación durante 1998. La plata "la sacaron, no hicieron las refacciones, se la cobraron y desapareció".

El tribunal finalmente, luego de una larga serie de inhibiciones, quedó integrado por el presidente Juan José Cochia Breard y los vocales Carlos Benítez Meabe y Gustavo Sánchez Mariño. La fiscalía acusadora integrarán, en su condición de fiscal de cámara el doctor Gustavo Schmidt, Alejandro Chain y Gustavo Robineau. La querella en esta caso está guiada por el doctor Ricardo Maldonado.

El hecho que se ventilará ocurrió durante la gestión de intendente de Romero Feris. En ese tiempo la vice intendencia estaba ocupada por Lucía Ortega y el 24 de febrero de 1998 ella había solicitado la implementación de un fondo especial por la suma de $420 mil pesos-dólares, supuestamente destinados a la reparación y mantenimiento del Ex Regimiento Santa Catalina. Al pie de la solicitud, el entocnes intendente autorizó un anticipo de $200 mil pesos, con lo que así se iniciaba el expediente Administrativo Nº 029-Y-98. Al día siguiente la contaduría General, a pesar de que la autorización era en relación a un anticipo por $ 200 mil realiza una "Minuta de Afectación" por $420.mil y Libramiento Nº 12 por igual suma.

Para la justicia ese procedimiento violó expresas disposiciones de la Ley de Contabilidad, ya que se autorizó la afectación de partida y Libramiento de pagos ($420.000,00) sin que exista una Resolución del Ejecutivo respaldatoria. Quedó probado que el 27 de mayo de 1998 se libraron las órdenes de pago a nombre de Lucía Plácida Ortega. Sin embargo y a pesar de existir expresa prohibición, las órdenes de pagos fueran recibidas por no solo la beneficiaria del fondo, sino también por otros funcionarios, entre los que se encontraban los imputados Jorge Eduardo Isetta y Manuel Alberto Magrán.

Para "justificar el gasto" Lucía Ortega luego presentó rendiciones de cuenta con facturas a nombre de Vialgro S.A. que era una empresa de esta capital, "Constrctora Bonycam S.A.", quien tenía domicilio en calle Pasteur Nº 277, 7mo, Piso, Of. 130 de la Capital Federal y "Bontcheff Construcciones SRL", con el mismo domicilio que la anterior pero en el 3er. Piso, Of. "A".

La justicia luego constató que ninguna de estas dos últimas firmas se encontraban inscriptas como proveedores de la Municipalidad conforme lo exige el Decreto Reglamentario 3805 y tampoco existían remitos de recepción de los supuestos materiales adquiridos.

Además la investigación judicial requirió testimonial de los titulares de las empresas "Constructora Bonycan S.A." y "Bontcheff Construcciones SRL", pero constataron que éstas no residían en los domicilios que figuraban en las facturas y según el informe dado por la AFIP, "Constructora Bonycan SA" tenía como domicilio denunciado el de calle Padre Gorriti Nº 567, pero de Formosa Capital y no como figuraba en las facturas. El titular en tanto de "Vialgro S.A.", expresó que jamás vendió materiales de construcción a la Municipalidad de la ciudad de Corrientes y que las facturas que se le exhibieron presentadas por Lucía Plácida Ortega no les pertenecían.

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