Raúl Castro recorta subsidios

El gobierno cubano empezará a eliminar subsidios sociales al desaparecer los comedores para empleados en cuatro ministerios. El drástico recorte del gasto público incluye sectores antes intocables en el presupuesto, como salud y educación.
La Habana, 25 de septiembre. El gobierno cubano anunció ayer que en octubre empezará a eliminar subsidios sociales al desaparecer los comedores para empleados en cuatro ministerios, en un intento de liberar al país de una carga que no puede ni está en condiciones de seguir llevando.

La decisión es parte del drástico recorte del gasto público que anticipó el presidente Raúl Castro al Parlamento el mes pasado, para eliminar renglones insostenibles, incluso en sectores antes intocables en el presupuesto, como la salud y la educación.

Los trabajadores de los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Finanzas y Precios, Comercio Interior y Economía y Planificación perderán el servicio de comida gratuita y a cambio recibirán una ayuda por cada jornada cumplida, informó el diario oficial Granma.

Algunos comedores seguirán funcionando a precios comerciales. No queda claro si la nueva política facilitará la operación de nuevos restaurantes privados.

Hay subsidios para prestaciones sociales que son poco eficaces o, peor aún, hacen que algunos no sientan la necesidad de trabajar, dijo Castro en agosto, al exponer su plan a los diputados.

Sólo en arroz, granos, aceite y carne destinados a los comedores para empleados, el gobierno gasta 350 millones de dólares al año, sin contar el resto del menú, combustible, electricidad y mantenimiento, señaló el periódico.

En las empresas que trabajan en moneda dura el servicio de comedor cuesta unos 145 millones de dólares, añadió Granma.

Ambos gastos, 495 millones de dólares, representan cerca de la quinta parte de la importación de alimentos, que en 2008 llegó a unos 2400 millones de dólares, según informes oficiales.

La importación de alimentos, una cuarta parte del total de las compras en el exterior, es imprescindible para Cuba, cuya producción agrícola es insuficiente para abastecer el mercado interno.

El ministro de Economía, Marino Murillo, dijo que en una muestra tomada en junio de 2008 las autoridades hallaron un exceso de inventarios en las bodegas que surten a comedores de empleados, en proporciones tan altas como 20 mil toneladas de arroz, 7 mil de frijoles y 5 mil de aceite.

Parte de esos inventarios, que valían entonces unos 35 millones de dólares, terminaba en el mercado negro, indicó el funcionario.

Más de 3 millones y medio de empleados públicos tienen acceso a los 24.700 comedores gratuitos, según reportó Granma.

La nueva ayuda para alimentos no se considera vitalicia y podrá ser eliminada cuando sean diferentes las condiciones que ahora determinan su aprobación, dijo Murillo, al admitir tácitamente que los trabajadores que ahora perderán la comida gratuita no podrían compensarla con su salario.

La ayuda para comida será de 15 pesos por jornada cumplida, lo que en el caso de un mes de trabajo sin faltas, descontando el fin de semana, representa un ingreso adicional de 300 pesos, cuando el salario promedio es de 420 pesos.

El presidente Raúl Castro ha reconocido que el salario de los cubanos es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo.

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