Raúl Castro quiere que Lula sea su "voz" en la cumbre

El régimen opta por la moderación del líder brasileño frente a la agresividad de Chávez
BRASILIA.? El régimen cubano ha elegido al presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, para que suavice el tono de los reclamos de la isla ante el gobierno de Barack Obama en la V Cumbre de las Américas, que reunirá este fin de semana en Trinidad y Tobago a más de 30 mandatarios de la región.

Según revelaron ayer varios diarios brasileños, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, que visitó Brasil la semana pasada en un viaje relámpago, habría transmitido al Palacio del Planalto el deseo del presidente cubano, Raúl Castro, de que Lula actuara como coordinador de los aliados de Cuba en la cumbre.

"El gobierno cubano no quiere problemas; por eso recurrió al liderazgo moral de Brasil", declaró un diplomático brasileño al diario O Estado de S. Paulo. Según el periódico, el gobierno de Raúl Castro (que no estará presente en la cumbre) teme que las posiciones "incendiarias" de Venezuela y sus aliados ?Bolivia, Ecuador y Nicaragua? en defensa de la isla echen por tierra la posibilidad de diálogo abierta por Obama.

Aunque formalmente el canciller brasileño, Celso Amorim, descartó que su gobierno buscara "mediar" entre Washington y La Habana, algunos diplomáticos brasileños reconocieron extraoficialmente que la buena reputación de la diplomacia del país lo sitúa como un "facilitador" apropiado en la incipiente distensión entre norteamericanos y cubanos.

Más allá del prestigio de Itamaraty en la región, la figura de Lula aparece como determinante en esa labor de acercamiento, gracias a sus buenas relaciones tanto con la nueva administración de Washington como con el régimen cubano. "Es cierto que hubo buena química entre Lula y Obama", reconoció Marco Aurélio Garcia, asesor de asuntos internacionales del mandatario brasileño. Lula y Obama se reunieron en marzo en la Casa Blanca y volvieron a encontrase este mes en la reunión del G-20 en Londres.

Los funcionarios brasileños destacan, también, la buena relación entre Brasilia y La Habana. Lula visitó dos veces la isla en el último año, mientras que Raúl Castro viajó en diciembre a Brasil en su primera gira internacional como presidente. Desde la cumbre regional de Costa do Sauípe, Lula se ha empeñado en exigir el fin del embargo económico que Washington mantiene sobre la isla desde 1962. En su reciente viaje a Estados Unidos, el mandatario brasileño volvió a pedir el fin del embargo, horas después de haberse entrevistado con Obama.

Pero, a diferencia de la agresividad verbal del presidente venezolano, Hugo Chávez, la apuesta de Lula se asienta en lo que los analistas brasileños definen como "gradualismo". La reunión de Trinidad y Tobago (en cuyo borrador de declaración no hay mención alguna a Cuba) sería un primer paso dentro de un proceso escalonado hacia la recomposición de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

La estrategia del gobierno brasileño en Puerto España (de común acuerdo con La Habana) pasaría, según fuentes oficiales citadas por el diario Folha de S. Paulo, por fijar las bases de consenso de cara a la próxima reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), prevista para el 2 de junio, en la que se abordaría abiertamente el conflicto de medio siglo entre Estados Unidos y Cuba.

Antes del fin de semana, Obama podría anunciar su plan para levantar las restricciones sobre los viajes y el envío de remesas a la isla, de los ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos. Una baza que, sin duda, jugará a favor de esa distensión que todos parecen buscar.

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