Raúl Castro fundamentó las medidas de ajuste

El presidente cubano, Raúl Castro, anunció una mayor austeridad económica en diversos sectores de la economía como parte de las medidas de ajuste que adopta su gobierno para enfrentar la crisis económica internacional.
"Los gastos en la esfera social deben estar en consonancia con las posibilidades reales, y ello impone suprimir aquellos de lo que es posible prescindir. Pueden tratarse de actividades beneficiosas y hasta loables, pero simplemente no están al alcance de la economía", dejó en claro Castro al clausurar la primera sesión anual del Parlamento cubano. "Debemos tomar algunas decisiones que pueden no ser las más agradables pero son sencillamente inaplazables. La racionalidad y la eficiencia deben ser los ejes que nos guíen para reestructurar nuestra economía", agregó, tras lo cuál precisó que se priorizará a todos los sectores de la economía que generen divisas.

Las medidas anunciadas el sábado por la noche forman parte del segundo ajuste que realiza el gobierno de La Habana en lo que va del año y la sesión parlamentaria se convocó justamente para refrendarlas, señalando el desfasaje entre la tasa de crecimiento económico de un 6 por ciento pronosticada a comienzos de año y el 1,7 por ciento resultante. La caída de los precios internacionales del níquel, una de las principales exportaciones de la isla, junto con el descenso del turismo y los daños causados por los tres huracanes que azotaron el país durante el último año fueron algunos de los motivos expuestos por el líder cubano para fundamentar las medidas propuestas.

Pero no todo el discurso del menor de los hermanos Castro se centró en la economía. Llegado un punto, el mandatario se metió de lleno en la arena internacional y, en particular, con Estados Unidos. "Me veo en la obligación de responderle a la señora secretaria de Estado, Hillary Clinton, y de paso también a los que en la Unión Europea nos reclaman gestos unilaterales en la dirección de desmontar nuestro régimen político y social", arrancó el cubano.

"No me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo", afirmó.

Y, tras marcar de ese modo el tono de lo que vendría, enseguida resaltó los cambios positivos ocurridos en Washington tras la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca. "Es cierto que ha disminuido la agresividad y la retórica anticubana de Washington y que luego de seis años de suspensión se reanudaron el pasado 14 de julio las conversaciones bilaterales sobre el tema migratorio de manera serie y responsable", admitió.

Sin embargo, a partir de ahí lo esencial fue marcar las deudas pendientes del lado estadounidense, así como la demora en poner en marcha algunas de las decisiones anunciadas. "Lo primero y principal es que el bloqueo permanece intacto y en completa aplicación", recordó Castro, "al tiempo que persiste la injustificada inclusión de Cuba en la lista de Estados promotores del terrorismo", señaló. "Las positivas, aunque mínimas medidas anunciadas por Obama en abril respecto a liberar los viajes y el envío de remesas de cubano-americanos, hasta este momento, no se han implementado", denunció.

Asimismo, Castro anunció que uno de los objetivos inmediatos de su gobierno será reactivar al Partido Comunista Cubano (PCC) como parte de una estrategia más amplia de fortalecer las principales instituciones del régimen. El objetivo, según aseguró el propio mandatario, es asegurar la continuidad de la Revolución una vez que la generación histórica que la llevó a cabo ya no esté al frente del Estado.

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