Ratifican a Paggi en la policía y echan cuatro superintendentes

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires ratificó esta mañana al jefe de la policía bonaerense Juan Carlos Paggi y cuatro superintendentes que componen la cúpula de la fuerza fueron relevados, en el marco de "purga" que precipitó la aparición de los cuerpos de la familia Pomar, aunque oficialmente se comunicó que formaba parte de "una reestructuración anual".
Según un comunicado de la cartera provincial, los jefes que dejan la cúpula de la policía son el superintendente de Investigaciones, Antonio Torreira; el superintendente de Interior, Mateo Barragán; el superindentente de Coordinación Operativa, Ernesto Araguez; y el superintendente de Seguridad Vial, Ernesto Giménez.

Ayer, ya habían sido desplazados el jefe de la DDI de Pergamino, Julio Golpe; el jefe de la Departamental de Pergamino, Roberto Gabín; y el jefe de Seguridad Vial de Pergamino, Carlos Arturo Marano.

"Como hubo algunos cambios en la tercera línea de la zona de Pergamino, me pareció oportuno acelerar algunos cambios que ya estaban previstos en la cúpula, para que los nuevos superintendentes participen en la elección de los nuevos jefes departamentales y de la DDI", dijo Stornelli a una radio porteña.

El ministro agregó que tiene "la impresión de que tal vez una orden que fue dada por el fiscal (de Pergamino, Karina Pollice) no fue ejecutada de la manera más conveniente".

Respecto al caso Pomar, el ministro de Seguridad insistió en que se trató de "un accidente de tránsito, obviamente fue desgraciado. Las muertes se produjeron en el acto o casi en el acto".

"Quienes ejecutaron las tareas de búsqueda, tal vez no lo han hecho con la diligencia que tenían que hacerlo. Pero bueno, a mí no me toca juzgar la bronca de la gente, aunque sí es comprensible", agregó.

Además, afirmó que "este caso de la familia Pomar había generado mucha expectativa, se habían largado al aire muchas versiones imprudentes, la gente no estaba preparada para pensar que la muerte había ocurrido por un accidente de tránsito".

"Esto empezó como una averiguación de paradero, desde un punto de vista y más allá de la diligencia de quienes debieron mirar bien las cunetas de la ruta 31, todas las hipótesis de trabajo eran válidas y todas se siguieron. También hubo muchas pistas falsas que aportaron los graciosos e hizo distraer permanentemente a los jefes policiales", aseguró.

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