Ratifican el acuerdo para el sistema mixto de pago del boleto

Los transportistas ratificaron el acuerdo que admite el uso de monederas, hasta tanto se instale el nuevo sistema de tarjetas por aproximación. El texto los obliga a no solicitar un nuevo aumento del boleto y a incrementar sus aportes para el arreglo de calles.
Los concesionarios de las compañías de colectivos de línea ratificaron ayer el convenio firmado días atrás entre el Departamento Ejecutivo y la Asociación Marplatense de Empresas de Transporte de Pasajeros (Ametap) en el que se promueve la implementación de un sistema mixto de cobro del boleto, admitiendo el uso monederas hasta tanto se pongan en práctica las nuevas tarjetas por aproximación ya aprobadas por el Concejo Deliberante.

Los empresarios expresaron su acuerdo con el convenio a través de una nota entregada en las primeras horas de ayer en la Secretaría de Gobierno, con lo cual rehabilitaron la posibilidad de que el tema sea tratado por los concejales.

Tal como se requería, la nota cuenta con la firma de los representantes de las seis empresas de micros más la del presidente de la Ametap, José Ferraresi. En ella expresan estar "en un todo" de acuerdo con el texto del convenio, sin reclamar modificaciones en las dos exigencias que les hizo el Ejecutivo a cambio de admitir el uso transitorio de las monederas: no solicitar un nuevo aumento en el precio del boleto por el plazo de un año y aceptar que el fondo del transporte pase del actual 1% al 3% de su recaudación para destinar esos recursos al arreglo de calles.

El Ejecutivo había pedido que los empresarios ratificaran este acuerdo para que así pudiera ser tratado por el Concejo, donde ahora tendría que ser aprobado para que tenga plena validez.

Reunión frustrada

El oficialismo tenía intenciones de que los concejales trataran el tema el viernes pasado, durante una reunión conjunta de las comisiones de Hacienda, Legislación y Transporte, que había sido especialmente convocada con ese propósito. Pero ese encuentro tuvo que ser suspendido porque para ese día los empresarios no habían ratificado el acuerdo, el cual sólo contenía dos firmas: la del intendente interino, Marcelo Artime, y la de José Ferraresi.

Según le explicó ayer a LA CAPITAL el secretario de Gobierno, Ariel Ciano, era necesario que el resto de los empresarios ratificaran el convenio tal como lo terminaron haciendo ayer puesto que la firma del presidente de Ametap, por sí sola, no alcanzaba para comprometer a cada una de las compañías asociadas a aceptar su contenido.

Si bien el acuerdo señala que debía ser firmado por todos los concesionarios en un plazo de tres días corridos, para el Ejecutivo el hecho de que esto se haya realizado fuera de término no sería un problema.

A pesar de que para el bloque radical la "tardanza" de los empresarios en ratificar el documento lo convertiría en "nulo", lo cierto es que para el gobierno local existe la manera de justificar la demora desde el punto de vista jurídico. Por eso ayer no se consideraba esta cuestión como un obstáculo insalvable.

La ordenanza de origen

El convenio en cuestión fue el fruto de varias reuniones que durante las últimas semanas mantuvieron funcionarios del Ejecutivo, empresarios, concejales y dirigentes de la UTA para analizar de qué manera se podría implementar la ordenanza aprobada el 9 de octubre por el Concejo, a través de la cual la oposición impulsó el uso de tarjetas por aproximación como nuevo y único sistema de pago del boleto para reemplazar a las tarjetas magnéticas.

Una vez sancionada, la norma fue cuestionada por el oficialismo y en especial, por los empresarios, quienes consideraron que para su aplicación debería ser autorizada una suba del 21,7% en el precio del boleto. El oficialismo denunció que la oposición había impuesto la ordenanza con la intención de "crear un conflicto" para la gestión de Pulti, a sabiendas de las consecuencias que generaría la medida.

Con el correr de los días, el Ejecutivo fue generando condiciones para aquietar los ánimos de los transportistas cediendo ante algunos de sus planteos y realizando algunas exigencias a cambio. En primer lugar se vetó parcialmente la norma, retirando de ella todos los artículos que obligaban a implementar el nuevo sistema de tarjetas por aproximación. De este modo las empresas no quedaron obligadas a realizar la inversión en lo inmediato.

Esta medida fue adoptada hace casi dos semanas por Marcelo Artime, quien interinamente se tuvo que hacer cargo de la intendencia a raíz del viaje de Gustavo Pulti a Rusia.

Luego de eso se firmó el convenio en el que se estableció que las empresas podrían instalar monederas, aceptando el argumento de que con ellas las compañías podrían incrementar la cantidad de pasajeros y la recaudación y quedar en mejores condiciones para financiar la compra de las tarjetas por aproximación. El acuerdo establece que las máquinas monederas podrán funcionar junto a las actuales tarjetas magnéticas y/o una versión más sencilla de las de aproximación por un período de 6 meses, prorrogable por otros 6. Vencido ese plazo ya deberían estar en pleno funcionamiento las nuevas tarjetas por aproximación, dotadas de un sistema que otorgue mayores prestaciones que el actual, tales como permitir que los usuarios realicen recargas virtuales.

La semana pasada parecía que todo estaba en condiciones para que el tema comenzara a ser considerado por el Concejo. Pero aparentemente los empresarios trataron de jugar una carta más al no firmar el convenio, ejerciendo una subrepticia presión para que el gobierno flexibilizara las condiciones que había impuesto, como era la de no elevar el precio del boleto por un año e incrementar sus aportes para el arreglo de calles.

En medio de esos intentos de parte de las empresas, la semana pasada Artime trató de dejar en claro que el Ejecutivo no daría marcha atrás. "Vamos a respetar lo que se firmó. No estamos para modificar el convenio. Si los empresarios quieren que se trate esto tendrán que venir a ratificarlo y listo. Lo que se firmó ya está firmado y no hay marcha atrás", sostuvo.

Finalmente los transportistas ratificaron el texto sin pedir nada nuevo a cambio, por lo que ayer mismo la Secretaría de Gobierno se disponía a comunicarle la novedad al Concejo. A partir de ahora, dará comienzo el debate legislativo, que no sería sencillo de sortear para el oficialismo. De hecho, para lograr la aprobación del convenio necesitará que algunos concejales de la oposición cambien de opinión respecto del uso de monederas o que faciliten las cosas absteniéndose a la hora de votar.

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