Raquel Blas: "Cortamos rutas porque el Gobierno niega el conflicto"

Defiende el método de protesta porque hasta ahora no han tenido respuestas, aunque reconoce que es una "situación extrema, complicada".

Quienes la defienden dicen que su mejor cualidad -dentro de la consideración popular algo alicaída que afecta al sindicalismo argentino- es que se viene plantando de igual manera ante gobiernos de diferente extracción partidaria.

A sus detractores, en cambio, les molesta su modo directo de decir las cosas, así como la manera que posee de encarar la lucha, embanderada bajo la movilización. Tal vez porque Raquel Blas parece más sinónimo de "agite" que de tranquilidad.

En las últimas semanas, la titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se ha convertido en una verdadera piedra en el zapato para el gobernador Celso Jaque, quien hasta el momento y con excepción de algunas huelgas, no sabía lo que significaba que la fuerza de ese gremio cayera sobre él.

No sólo porque retornaron los paros en distintos sectores del Estado -con predominio en la salud- sino porque esta vez el gremio salió a cortar rutas y calles, con el malestar social que ello genera.

-¿Por qué decidieron retomar los cortes?

-Sucede que desde febrero estamos en una discusión salarial que el mismo Ejecutivo abrió, pero -curiosamente- sin poder discutir salarios. Por el contrario, lo único que han hecho es dilatar y hacer declaraciones contrapuestas.

-¿Por ejemplo?

-A fines del año pasado, el Gobierno dijo que iba a abrir la discusión salarial en enero para tratar de recomponer la situación de 2008 y la de este año, pero no lo hizo. En el presupuesto determinaron que las paritarias serían en febrero, pero Jaque vetó el artículo correspondiente. Después hablaron de un incremento de un 12% y más tarde de un 5%. Sin embargo, hasta ahora no hubo nada. Más tarde abrieron las paritarias sin ningún tipo de propuesta.

-Pero frente a un panorama similar, el año pasado se limitaron a los escraches y a la huelga.

-Es que ahora el Gobierno niega estas cosas y desconoce el conflicto. Por ende, no lo quiere resolver. Por eso salimos a cortar una ruta nacional.

Blas respondió la entrevista telefónicamente el viernes, mientras estaba apostada en el ingreso a Malargüe junto con los empleados municipales cesanteados. Entonces, los manifestantes cortaban sólo media calzada de la ruta 40 pero los bombos no paraban como música de fondo.

Antes de lo que sucedió esta última semana, la postrer vez que estuvo al frente de un corte fue en 2006, cuando -en medio de una sesión agitada y hasta con hechos de violencia en la puerta- la Legislatura intentaba avalar un decreto del Ejecutivo para otorgar un aumento que no conformaba al gremio. Entonces, y más allá de la intervención del fallecido padre Jorge Contreras, el sindicato se salió con la suya.

-¿Hasta dónde están dispuestos a llegar con la lucha?

-Somos conscientes de que no es una situación agradable. Cuando uno hace una asamblea en una ruta o en la calle, se somete tanto a que llegue gente a apoyar como a que venga otra a insultarte. Hasta están los que tratan de tirarte el auto encima. Por eso, lo hemos ido haciendo de a poco. La intención es que el Gobierno reaccione y haga una propuesta.

-¿No tienen miedo de que la sociedad se canse y se ponga en contra de ustedes?

-Lógicamente que esto puede suceder. Son situaciones extremas, complicadas. Pero lo cierto es que necesitamos una respuesta. No podemos seguir con estos salarios, y menos cuando vemos gastos superfluos en el Estado, así como el aumento de las tarifas. Nunca funcionó, en ningún país, que los que menos tienen sean los que más tengan que poner.

-¿Y si la Justicia continúa desalojándolos de las rutas?

-La justicia nacional ha diferenciado claramente lo que es delito y lo que es conflicto. Los fiscales federales pueden actuar como les parezca, pero nosotros también tenemos nuestros abogados y no vamos a dejar de ejercer nuestro derecho a peticionar.

-¿Qué significa para ustedes que el sindicalista Hugo Moyano haya pedido aumento para los estatales?

-Significa que los trabajadores argentinos no dan más con esta situación. Aparte de lo que implica que el vicepresidente del Partido Justicialista se oponga a las políticas de un gobernador al que, supuestamente, vino a apoyar.

-¿Qué diferencia a este gobierno de los anteriores?

-Con Cobos el diálogo nunca fue fácil. Incluso hubo situaciones en las que tuvo que mediar la Iglesia. Pero en general, se veía que había un intento por resolver el problema, más allá de que después se lograra o no. Para mí, lo más novedoso de este gobierno es que adelante tenemos una pared en blanco. Nada.

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