Randazzo salió a negar una "mano negra" del Gobierno en la presión de Moyano a los diarios

El ministro del Interior calificó de "descabelladas" las denuncias de dirigentes de la oposición y entidades de prensa. El jefe de la CGT logró que empleados de cooperativas que reparten los diarios se incorporen al gremio de los camioneros. Y anoche su gente volvió a bloquear centros de distribución.
Después de más de un día de silencio, y bajo una andanada de críticas de la oposición y de entidades de prensa, el Gobierno salió a despegarse de la presión ejercida por el titular de la CGT, Hugo Moyano, sobre las distribuidoras de diarios. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, negó que haya "una mano negra del Gobierno".

Randazzo calificó esta mañana de "descabellado" que dirigentes de la oposición denunciaran que la protesta de camioneros que ayer impidió la salida en horario de los diarios Clarín y La Nación fuera generada por "una mano negra del Gobierno" para "entorpecer la libertad de prensa".

"Es totalmente falso", sostuvo Randazzo en radio Continental. Y cargó contra los opositores que denunciaron un ataque a la libertad de prensa porque, según el ministro, "tienen una actitud permanente más de representar los intereses de los que votaron, de representar los intereses de algunos medios para aparecer en los medios en forma permanente".

Ayer, después de bloquear las plantas de distribución de diarios y revistas y de amenazas de un paro que impediría hoy la distribución de las publicaciones, el Sindicato de Camioneros que conducen Hugo Moyano y su hijo Pablo anunció que se instrumentará el pase de los choferes y auxiliares del sector a su gremio.

Así lo acordó con cuatro de las seis cooperativas que distribuyen los diarios en la Ciudad. Y una de las cooperativas que decidió no firmar sufrió un nuevo bloqueo.

A media tarde de ayer, los sindicalistas moyanistas anunciaron que hoy a las 0 hora iniciarían un paro que impediría la distribución de diarios y revistas. Y hubo un adelanto del mismo: bloquearon ya por la tarde a algunas de las distribuidoras.

La presión de Camioneros no se limitó a esos bloqueos y la amenaza de paro: durante horas impidió que los representantes de cuatro de las cooperativas pudieran salir de la sede de la calle Brasil. Según testigos del encuentro, el vínculo se cerró cuando Pablo Moyano ingresó a la sede gremial.

Detrás de la movida se esconde una mayor presión del sindicalismo kirchnerista contra medios críticos con la gestión del Gobierno. El apriete de los camioneros de Moyano fue criticado por distintos actores políticos y por la Asociación de Entidades Periodísticas (ADEPA), que mencionó la gravedad institucional de la medida.

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