Randazzo y Roulet subieron al ring.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, les respondió ayer a las cámaras agropecuarias que acusan al Gobierno de haber interrumpido el diálogo con el sector.
"Se instalan cosas falsas", retrucó el funcionario, quien destacó los avances en las negociaciones de los últimos meses. "En lo que va del año se quitaron las retenciones a las exportaciones de lácteos, se abrió la exportación para la carne termoprocesada y se garantizó el precio pleno de trigo al productor, entre otras cuestiones acordadas", recordó el ministro.

El vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Néstor Roulet, dio una versión distinta: "Lo ingrato de todo esto (por la suspensión de las reuniones de los martes con Randazzo y Débora Giorgi) es que no ganó nadie. Esperamos que el Gobierno entienda que no se trata de que a algunos les vaya bien y a otros mal. Ojalá que empecemos a trabajar pensando no en el poder, el anhelo de ambiciones personales, sino en la Argentina", manifestó.

"Estamos viendo que cada vez producimos menos y eso es un grave problema que tendremos todos los argentinos", insistió el dirigente de CRA sin hacer referencia a la sequía. Agregó que la política agropecuaria "posterga" al sector y "hay que cambiarla". "Se está desangrando la Nación, el interior y si no lo vemos así, si no prestamos atención a que el problema no es sectorial sino del país, estaremos peor", opinó. "Como Comisión de Enlace buscamos el bienestar de todos los argentinos", insistió Roulet. "Lo ideal sería involucrarse. Hay que tratar de cambiar esta Argentina cada uno desde su puesto y desde su vocación. Cada uno debe trabajar para el bien de la Argentina, no puede trabajar para la división, el resentimiento o la soberbia, porque eso confunde y divide al país", indicó. Varios dirigentes de las entidades agropecuarias aparecerán en las listas de candidatos de la oposición en las próximas elecciones.

Para Randazzo, en cambio, las negociaciones con los ruralistas dieron sus frutos. Quienes no lo reconocen "instalan cosas falsas y desnaturalizan el espíritu de esas reuniones". Afirmó que entre el Gobierno y el sector rural "hay diferencias en el nivel de retenciones que se aplican a la soja", pero remarcó que "un estímulo a este cultivo va en desmedro de la producción de lo que realmente consumen los argentinos".

"Cuando se habla de bajar retenciones, es preciso explicar a la población qué se va a dejar de financiar: si el aumento docente, la movilidad jubilatoria o la obra pública", subrayó el ministro del Interior. El proyecto de rebaja de retenciones que impulsa la oposición en el Congreso tiene un costo fiscal de 8200 millones de pesos este año, según sus autores, y de 13.000 millones de acuerdo con los cálculos del Gobierno.

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