Ramonet pegó un portazo y renunció al gremio de prensa de Ushuaia

Mediante una nota enviada al secretario general del Sindicato de Prensa de Ushuaia, el actual Secretario de Comunicación Institucional del Gobierno, Gabriel Ramonet, renunció de manera indeclinable acusando de "cobardes" a Carmen Miranda, secretaria gremial, y Marcelo Casanovas, movilero de FM Masters, quienes fueron testigos -según el funcionario- del entredicho verbal que mantuvo con el periodista radial Martín Chavez.
Mediante una nota enviada al secretario general del Sindicato de Prensa de Ushuaia, el actual Secretario de Comunicación Institucional del Gobierno, Gabriel Ramonet, renunció de manera indeclinable acusando de "cobardes" a Carmen Miranda, secretaria gremial, y Marcelo Casanovas, movilero de FM Masters, quienes fueron testigos -según el funcionario- del entredicho verbal que mantuvo con el periodista radial Martín Chavez.

Los dos dirigentes gremiales firmaron posteriormente un comunicado de la entidad sindical cuestionando a Ramonet y Chavez por el incidente. Pero para el secretario de Comunicación Institucional no explicaron en el escrito cuáles fueron las motivaciones de Ramonet para no responder a la requisitoria periodística de Chavez, lo que finalmente derivó en el cruce entre ambos.

La nota de Ramonet va dirigida a Carmen Miranda y Casanovas, entre otros dirigentes del gremio, en los siguientes términos:

"Me dirijo a Ud con el fin de comunicarle la renuncia expresa e indeclinable a mi afiliación a ese sindicato, por las razones que a continuación pasaré a detallar.

1) El día domingo 5 de abril a las 20.17 recibí en mi correo electrónico el comunicado del sindicato pronunciándose sobre los hechos ocurridos el 2 de abril y que me involucraron a mí y al "cronista" Martín Chavez.

2) Resulta por los menos un despropósito, cuando no un acto liso y llano de cobardía, que habiendo sido dos de los firmantes del comunicado testigos directos de lo acontecido (me refiero a Carmen Miranda, secretaria gremial y Marcelo Casanovas, movilero de FM Master´s) se pueda calificar mi proceder como "intolerante" y contrario a mi obligación de "propender al mayor progreso del periodismo".

3) Como bien pueden atestiguar ambas autoridades del sindicato, ese día no hice otra cosa que contestar un reportaje en mi calidad de funcionario público (no de periodista, ya que fui entrevistado por Chavez) y como respuesta recibí una catarata de insultos que encima fueron emitidos al aire, en vivo, por la radio donde se desempeña Chavez.

4) El comunicado del gremio pretende equiparar mi decisión de no hacer declaraciones por la radio en cuestión (cuando en rigor, de hecho, las hice) con la actitud violenta, amenazante y alejada del ejercicio profesional del periodismo que sostuvo Chavez.

5) Si tengo derecho o no a negarme a ser entrevistado como funcionario público por un medio de comunicación, parece una circunstancia más bien ajena a la competencia de ese sindicato. Ahora bien, supongamos que según el leal saber y entender del gremio, mi condición de funcionario y a su vez periodista me impide negarme a cualquier entrevista, ¿equipara ello mi supuesta "falta" con los insultos injuriantes del Sr. Chavez?

6) Más patético todavía resulta que un Sindicato de Prensa no se haya expresado sobre los motivos que derivaron en que yo declinara de concederle reportajes a esa emisora. Porque eso sí tiene relación directa con el ejercicio de la profesión. ¿Saben los firmantes del comunicado por qué lo hice?. Deberían, porque los insultos de Chavez surgieron después de que se quedara sin argumentos, cuando yo le expliqué por qué no le concedía notas a la radio.

7) El "cronista" Chavez me negó el derecho de poder salir al aire en su radio, cuando en el programa que co conducía en 2008 dedicó un enorme espacio a calumniarme. Lo llamé, le dejé mensajes. Jamás contestaron. ¿Cómo ven los señores dirigentes del sindicato, este modo de ejercer la profesión? ¿Les parece ético, tolerante, "dentro de los principios universales de la ética profesional"?

8) Dije en una carta abierta que pretender minimizar estos sucesos a una cuestión personal sería un error grave. Personalmente no tengo ningún problema con el Sr Chavez. Primero me censuró en su radio y después me insultó al aire. Lo que está en juego es una cuestión institucional que ustedes niegan a través de este comunicado más injuriante que los epítetos de Chávez.

9) No sé ustedes, pero mi objetivo en el periodismo es la búsqueda de la verdad. Y la posición adoptada por el sindicato demuestra los alejados que están nuestros intereses. Con dos testigos presenciales, fueron incapaces de reconstruir un hecho de lo más simple. Pero hay algo más grave. El periodismo es también una función social. Para ejercerla se precisa de temple y de coraje. El comunicado es una muestra de tibieza alarmante. No tuvieron agallas para decir lo que piensan de lo que pasó. En ese sentido,

Chavez es mejor que ustedes, al menos me dijo lo que pensaba sin guardarse nada.

10) Agrego, por último, que los dos testigos presenciales del episodio en cuestión se comunicaron conmigo telefónicamente y me dieron su parecer sobre lo ocurrido. Después firmaron este híbrido vergonzante. Allá ellos. Ya no me extraña nada. Si el que recibe los insultos es un intolerante, qué más se puede esperar.

Sin más, los saludo atentamente.

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