Ramadán violento

Ocho personas murieron ayer en Irak en el primer día del mes sagrado de Ramadán. Fue una jornada de ataques en todo el país y entre las víctimas hubo dos niños de diez años que estaban jugando en la calle cuando un comando insurgente abrió fuego contra un dirigente local. Los atentados de ayer cerraron una semana sangrienta y alimentaron el temor de una nueva ola de violencia, a apenas dos meses del inicio de la salida de los soldados norteamericanos.
En Adhamiya, un barrio sunnita del noroeste de Bagdad, dos soldados murieron cuando un grupo de desconocidos atacaron su puesto de control con pistolas con silenciador. El tercer soldado que estaba con ellos resultó gravemente herido. Al mismo tiempo, en Baquba, 60 kilómetros al noreste de la capital, un soldado murió y otros dos resultaron heridos en la explosión de una bomba al paso de su convoy.

El tercer ataque sucedió en Mosul, en el norte del país. Un comando en un auto condujo hasta el centro de la ciudad y abrió fuego contra un mujtar, la palabra local para los jefes administrativos de los barrios. En el tiroteo, un vendedor ambulante y dos niños que jugaban en la calle murieron.

Al final del día el canciller iraquí Hoshyar Zebari reconoció que la seguridad del país podría empeorar en los próximos días. "La seguridad se deterioró verdaderamente desde hace dos meses y se deteriora aún más", aseguró.

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