Rajoy le pide a Zapatero no "jugar a ser el peronismo"

Afirmó que eso o parecerse a Chávez "no le conviene a España"
MADRID - La dureza de la crisis económica y la pérdida de apoyo de sus propios partidarios socialistas llevaron ayer al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a reafirmar y defender públicamente su política de gobierno e intentar despejar así las dudas que impulsaron el reciente alejamiento de varios colaboradores de su entorno.

Pero la oposición tomó con escepticismo este intento de demostración de fuerza, a tal punto que el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, acusó al presidente de "querer jugar a ser Chávez o al peronismo", lo cual, señaló, "no le conviene a España".

Rajoy hizo ese comentario tras criticar el anuncio de Zapatero de subir los impuestos. El líder opositor denunció que esa suba la pagarán las clases medias y trabajadoras, y no las ricas, como asegura el gobierno.

Sin embargo, en las filas del oficialismo ayer primó el entusiasmo. En un discurso pronunciado ante el Comité Federal, el máximo órgano del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Rodríguez Zapatero afirmó que su labor a cargo del Ejecutivo "tiene coherencia", más allá de que reconoció su tendencia a "improvisar", un rasgo que sus detractores usan para atacarlo cada vez más.

No obstante, y tras las fuertes repercusiones que la semana última generaron los alejamientos de los ex ministros de Cultura y Administraciones Públicas y la posible renuncia de otros legisladores socialistas, el mandatario se vio obligado a dar un fuerte mensaje de unidad ante el electorado y sus propios partidarios.

En su mensaje, que dio a conocer después de que 35 dirigentes socialistas manifestaron allí su lealtad al gobierno, Zapatero salió al cruce de quienes piden un cambio de rumbo y señaló que su "gran objetivo" consiste en "mantener la estabilidad y la cohesión social" en el actual contexto de recesión y desocupación, cercana al 18 por ciento.

En este sentido, Rodríguez Zapatero rechazó nuevamente cualquier posibilidad de reformar el sistema laboral, a pesar de las fuertes presiones realizadas por las cámaras empresariales, que pugnan por la reducción de las indemnizaciones por despido y otras medidas tendientes a flexibilizar el mercado. "No ha sido tarea fácil decir que no, porque los que quieren otro modelo de sociedad, con abaratamiento del despido y con reducción de derechos sociales, se han empleado a fondo", admitió.

Más tarde, también hizo explícita por primera vez su alusión a la merma de apoyo de la prensa anteriormente favorable al gobierno, en especial del diario El País , que recientemente hizo hincapié en la fuga de políticos del PSOE a la actividad privada.

Además, tras afirmar que el gobierno "lleva la iniciativa en la agenda política", Rodríguez Zapatero cargó contra Rajoy, con el que, sostuvo, "es imposible criticar ni debatir ninguna propuesta".

La respuesta de Rajoy no se hizo esperar. "[Rodríguez Zapatero] se empecina en el error y, lo que es más grave, obliga a todos los medios del Comité Federal a sumarse a él. Nosotros hemos apoyado al gobierno en Afganistán y en la política antiterrorista, pero no vamos a ser cómplices de estas decisiones en materia económica", dijo, en referencia al plan de suba de impuestos.

Sobre este punto, además de calificar de "suicida" el plan, agregó que "jugar a ser [Hugo] Chávez o el peronismo es algo que no le conviene a España".

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