Rafaela Alimentos busca crecer en Capital Federal

Rafaela Alimentos busca crecer en Capital Federal
La centenaria firma rafaelina, dueña de las marcas Lario y 66, no ampliará su planta de fiambre este año, como planeaba, porque se desaceleró la demanda interna.
Cuando el italiano Luis Fasoli de Tonzanico llegó a la Argentina, hace exactamente 100 años, los inmigrantes venían de Europa en busca de una tierra prometida rica en bendiciones. De su aventura nació el frigorífico Rafaela Alimentos, hoy el segundo productor de fiambres del país y una de las cuatro empresas habilitadas para exportar carnes termoprocesadas a Estados Unidos, hoy principal destino de las exportaciones de la firma.

La última gran batalla de la empresa, hoy comandada por Carlos Lagrutta, descendiente del fundador, fue el concurso preventivo que debió superar su propia gestión en 2001, en medio de la debacle económica del país. Superado aquel momento, ahora llegó la crisis económica internacional, que, si bien no recortó aún el nivel de producción de la empresa, sí suspendió sus planes de expansión. "Frenamos una inversión de u$s 800.000 en maquinarias e infraestructura de frío en la planta de Rafaela, para la líneas de fiambres que destinamos al mercado interno", le explicó Lagrutta.

La empresa tiene dos plantas en la provincia de Santa Fe, una en Casilda –enfocada en el mercado de exportación de cortes bovinos– y la de Rafaela, en la que procesa carne porcina para fiambres, que comercializa bajo las marcas Lario y 66.

"Los alimentos sintieron menos la crisis", indica Lagrutta. Al menos, por ahora. Según el empresario, las ventas internas están estabilizadas, y, pese a que no se hará la ampliación que estimaba para 2009, la firma apuesta a cambiar su estrategia comercial para expandirse en Capital Federal y Gran Buenos Aires, que hoy representan menos del 20% de las ventas totales. Hoy, la planta de Rafaela produce cerca de 2.000 toneladas de alimento terminado por mes.

La empresa, que emplea en total a unos 1.200 trabajadores, registra ventas por casi $ 340 millones anuales, entre el mercado interno y la exportación. Del total, $ 80 millones (23,5%) provienen de ventas externas de cortes bovinos congelados y enfriados. Estas ventas podrían haber sido mayores en 2008 sin restricciones a las exportaciones, da a entender Lagrutta.

El Gobierno bajó recientemente a 65% el denominado encaje, lo que implica que les permite a los frigoríficos aumentar lo que pueden exportar a 35% de la producción, contra el 25% que rigió hasta principio de marzo.

La principal compradora internacional de Rafaela Alimentos es la alimentaria estadounidense General Mills, que importa IQF (cuadraditos de carne cocida congelados), empleados para comidas elaboradas, principalmente, sopas.

Aunque hubo meses del año pasado en que la multinacional le hizo compras muy importantes a Rafaela Alimentos, este año, como efecto colateral de la crisis, están más que congeladas. La razón es que los tamberos estadounidenses están liquidando vacas de tambo –por la merma de precios de la leche–, lo genera sobreoferta de esa categoría, con la que se realizan los IQF, y vuelve imposible competir por precio.

Con todo, a futuro, para Lagrutta hay una promesa en la exportación de cerdos, "porque es la mejor forma de agregarle valor a los granos que abundan en el país", analizó. /El Cronista.

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